martes, 23 de junio de 2020

La llave del ascenso

Ante Las Palmas al Almería le costó generar oportunidades · udalmeriasad.com

No resulta fácil analizar a este Almería. Y eso que ya se ha completado un 80% de la competición, siendo en el tramo final de una liga cuando menos sencillo es sacar conclusiones claras sobre un modelo de juego. Incluso las sensaciones a veces no se corresponden con los resultados. Por ejemplo, en los dos ascensos de la UDA a Primera División la defensa imponía; esta temporada no da esa sensación, pero sólo el Málaga, el Sporting y el Cádiz han encajado menos que los de José María Gutiérrez, que apenas han recibido un gol en los últimos cuatro encuentros. Sin embargo, el problema está en medirse a un rival con un bloque bajo cerca de su meta. ''Ante el Racing nos pasó lo mismo. Hemos hecho las cosas bien, pero no hemos estado acertados porque estaban diez rivales en su campo. Saben a lo que jugaban y nos han complicado. No me ha sorprendido su planteamiento'', comentó José María Gutiérrez tras el encuentro ante Las Palmas, corroborándose tres días después en La Romareda, donde el Almería aprovechó las transiciones defensa-ataque, acertando de pleno el torrejonero con la entrada de Arvin Appiah para jugársela con el joven Francés y Valentín Vada, quien le da mucha rapidez al equipo almeriense en esas transiciones. Gran planteamiento de José María Gutiérrez, acertando después con los cambios. Y no es resultadismo. Ahora toca de nuevo jugar en el Estadio de los Juegos Mediterráneos. Es habitual (y totalmente lícito) con tanto partido y después de tres meses parados que muchos equipos metan bloque bajo, sobre todo fuera de casa, donde el rival suele tener más responsabilidad de proponer. Ahí es donde está el problema rojiblanco. Y la llave. Jugadores diferenciales hay. Dice José María Gutiérrez que la clave está en casa. El madrileño no es tonto y sabe que tener esa llave para abrir las líneas juntas sin espacios a la espalda puede dar un ascenso.

martes, 16 de junio de 2020

Sí es fútbol

Darwin Núñez celebra su décimo tercer gol con el Almería · UDA

Más de tres meses después regresaron las dos primeras categorías del fútbol español, algo que parecía impensable durante esas semanas durísimas en las que el Netflix fue el salvador. Hasta hubo que tragarse partidos de FIFA 20 para matar el aburrimiento. Ahora regresa el fútbol y no son pocas las voces que argumentan que no es fútbol. ¿Qué es éste entonces?, ¿las cervezas prepartido?, ¿llegar al campo y saludar a esa gente que sólo ves cada dos semanas?, ¿abrazarse con el vecino de asiento?, ¿ir al ambigú en el descanso?, ¿quedarse ronco?, ¿llamar al amigo o familiar al acabar para compartir la alegría? Claro que eso convierte al juego en una verdadera fiesta que provoque que sea lo que maneje una buena parte de la economía del país, incluso marque los tiempos distinguiendo un simple virus de una pandemia. Pero quedar antes del partido, saludar a esos aficionados, chocar la mano con el vecino de localidad, ir al ambigú, quedarse ronco, ese whatsapp, el programa de radio, esta columna y un largo etcétera existen porque existe el fútbol.

Sin este juego no habría el resto, por lo que independientemente de que haya o no público es fútbol. ¿O es que no lo es un partido de Preferente en el que hay 30 espectadores?, ¿incluso una pachanga en la plaza del pueblo con las ramas de los árboles haciendo de palos de la portería? Claro que al que suscribe le encantaría que hubiese miles de aficionados en las gradas y se viviese lo de hace tres semanas, pero esto también emociona, decidiéndose todo en cinco semanas, máxime con la ausencia de la Eurocopa. Fútbol es ese gol, esa genial asistencia previa, esa interceptación, esa permuta, ese desmarque de ruptura. Ver cómo presiona un equipo y cómo reacciona tras encajar un gol o de qué manera gestiona el entrenador un partido, sustituciones incluidas. Al que no le gusten estos partidos es de suponer que lo que le emociona es el ambiente generado alrededor de este deporte, no el propio juego.

martes, 9 de junio de 2020

No deber y poder

Niños juegan al fútbol en el patio de un colegio · educatolerancia.com

Somos los más grandes. Lo mismo aplaudíamos a las ocho de la tarde que abucheábamos a un pequeño que paseaba con TEA porque estaba prohibido salir a la calle. Policías y héroes. Y nos lo creíamos. Policías, héroes e ilusos, en realidad. Porque pensábamos que tras el confinamiento íbamos a valorar más las pequeñas grandes cosas y ganar en respeto y empatía, educación e higiene por descontado. Volvemos al mundo de las prisas y de la quinta marcha, sin respirar y aunarse con el paisaje que tenemos la suerte de disfrutar. Volvemos a ojear el Diario en el bar y nos echamos saliva en el dedo para pasar las páginas (con la mascarilla puesta porque somos limpios y educados). Y volvemos a ser egoístas. La pasada semana este periodista vio una publicación en un grupo de Facebook en la que una persona adulta subía una fotografía de dos niños jugando en el campo del fútbol del pueblo, criticando que era algo que estaba prohibido, llamando incluso a la Policía Local y echando los agentes a los críos de allí.

Días antes aparecía un hilo en Twitter en el que un agente contaba que una mujer había ido a comisaría a preguntar si podía viajar entre ciudades, encontrándose con el no del Policía; después le explicó que tenía una hija a la que acababan de diagnosticarle leucemia y no quería dejarle sola. "Señora, ¿conoce la diferencia entre 'no deber' y no 'poder' hacer una cosa? Pues ya sabe", expiró el agente. Con esto el que suscribe no pretende animar a saltarse las leyes, pero también hay que saber interpretar. ¿Por qué están las terrazas de los bares llenas y los niños no pueden jugar al fútbol? No hace falta ser Einstein para darse cuenta. ¿Quien no ha saltado la verja del colegio alguna vez para jugar en su pista? El que esté libre de pecado que tire la primera piedra.

martes, 2 de junio de 2020

Realidad virtual

Imagen sacada en 2018 de un vídeo de uno de los proyectos de la Ciudad Dpva para la UDA · DA
Artículo Diario de Almería 2-VI-20

Pasan los días, los meses y los años y continúa sin construirse la Ciudad Deportiva. No es sencillo pronosticar si se verá antes en Almería la ¿utópica? instalación o el AVE. Guillermo Blanes habló de la misma, incluso Carlos Marsá pretendía construir una donde ahora las pistas de la Avenida Mediterráneo (denunciadas en este espacio hace año y medio, estando en el mismo estado). Pero si a alguien se le relaciona con la Ciudad Deportiva es con Alfonso García, que pretendía levantar en el Juan Rojas uno de los mejores recintos deportivos del planeta. El que suscribe incluso recuerda ver un dossier sobre la construcción de la misma hace más de una década. En noviembre de 2012 su hijo aseveró que si los de Javi Gracia subían a Primera, la Ciudad Deportiva "sería una realidad", con un comentario de Lorena García en la que culpaba al consistorio de no hacer el proyecto posible. Hubo ascenso, pero no Ciudad Deportiva. En septiembre de 2013 la entidad almeriense colgó una noticia en la que se podía leer que la instalación sería "una realidad en el segundo semestre de 2014".

Justo seis años después, con Alfonso García ya en su casa sin Ciudad Deportiva, compareció por primera -y única hasta el momento- vez Turki Al-Sheikh para presentar su proyecto, haciendo hincapié en la construcción del complejo deportivo para el correcto funcionamiento de las bases. Unas bases que han estado desperdigadas por diferentes campos de la capital, incluso de la provincia, campos municipales, que, por cierto, ahora van a ver cómo cambia su funcionamiento (ansioso por ver hasta dónde llega cada club y hasta dónde lo hace el ayuntamiento). El jeque dijo que la primera fase de la Ciudad Deportiva estaría lista para abril o mayo. Ha expirado mayo y ni la primera piedra está puesta. ¿Tan difícil es llevarla a cabo, aunque sea por la empresa de turno amiga del equipo de gobierno?