jueves, 7 de mayo de 2020

Fali, el miedo y el respeto

Saveljich y Fali en una jugada a balón parado en el Cádiz-Rayo de este curso · transfermarket.com
Raro es el psicólogo que en la primera sesión de un paciente que acude por problemas de ansiedad no ponga el ejemplo del del león: una persona sin armas se encuentra con la fiera y un nivel de ansiedad normal provoca que entre elegir huir, luchar o quedarse bloqueado el individuo opte por la primera opción, la más lógica. De ahí que la ansiedad no sea mala, sino algo inherente al ser humano y hasta positiva en ciertos momentos. El problema es cuando el nivel no es el lógico. Sin ser experto en la materia, es de suponer que lo mismo ocurre con el miedo en esta dura crisis de la que algunos parecen no ver la gravedad (botellones cerca de agentes de la autoridad sin ser sancionados y un largo etcétera). 

La intención de este periodista, totalmente en contra del intrusismo profesional, no es hacer de psicólogo. Sería de agradecer, de hecho, que los expertos que lean estas líneas puedan dar su opinión para corregirlas, aunque es de suponer que no estaría muy alejado en aseverar que Fali tiene un miedo fuera de lo común. ¿Y qué problema hay?, ¿por ganar billetes y billetes no puede sufrir como les pasas a todos los mortales? ¿Se respetó a Jesús Navas cuando tuvo que marcharse de aquella famosa concentración del Sevilla en Cartaya en julio de 2005?, ¿se respetó a Bergkamp por su fobia a volar? ¿Hay relación entre el dinero y los sentimientos y pensamientos?

Que Fali haya salido de manera pública en los diferentes medios de comunicación a anunciar su postura no justifica los palos que le están pegando. Por cierto, sería interesante que para acceder a una red social hubiese que meter un documento identificativo, con los datos reales y una fotografía, como ocurre en páginas de alojamientos. Con el anonimato todo es más fácil. A esa gentuza ni caso. A otros con nombre, apellidos y cara sí es interesarlos leerlos o escucharlos. Dice un amigo periodista, que respeta la decisión de Fali de no jugar, que no le parece que un futbolista profesional tenga motivos para negarse a realizar su trabajo mientras el resto de la población española está trabajando por necesidad y obligación. Desde Cádiz también hay voces que opinan que no es lo más adecuado cuando su equipo se está jugando un ascenso.

¿Fali no quiere ascender? Lo máximo que ha hecho este hombre es jugar en Segunda División... ¿Un ascenso a la máxima categoría, con lo que ello conlleva a nivel económico no le interesa al valenciano? Lo que ocurre es que en su balanza ahora el miedo está por encima del ascenso. No en vano, apostaría bastante a que Fali termina la competición en el césped, después del trabajo psicológico que realice durante estas semanas. Otra de las preguntas es qué pasaría si toda la población hiciese como él (encerrarse en casa y que le traigan la comida y las medicinas). Es una buena cuestión, pero irreal, igual de posible que toda la gente sufriese ahora agarofobia. Como no va a ocurrir, ni merece la pena contestarla, al igual que la corriente que apunta a que el central está montando un circo mediático. Se critica que los futbolistas tiren de tópicos y ahora parece que molesta que alguien se salga del camino establecido y diga lo que piensa. Y que lo haga. Porque no son palabras de cara a la galería. Ahí está su opinión, su miedo, y no va a hacerse los test, aunque será totalmente respetable -y va a ocurrir- que en tres semanas se ponga a entrenarse después de trabajar su neuroplasticidad cerebral.

Se supone que la sociedad ha evolucionado y la gran mayoría respetamos a personas de otro color de piel. También a aquellas con una orientación sexual diferente a la nuestra. O a aquel que tiene mucho menos dinero que nosotros. Incluso al que piensa todo lo contrario políticamente a nosotros. Y no me importa que mi hija se enamore de alguien de etnia gitana o de otro que tenga unos ingresos ínfimos y viva entre chabolas. Porque respetamos, como a aquel familiar que se echa una pareja 15 años mayor. No pasa nada, estamos en la sociedad del respeto. Pero qué cabrón Fali por ser un egoísta y no mirar por su equipo, su afición y el fútbol. Lo único que busca es protagonismo.

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