martes, 7 de agosto de 2018

Mala educación

Una bicicleta circula fuera del carril bici · elviajemehizoami.com

Les invito a coger un día una bicicleta a la altura del ancla de Pescadería y echar a pedalear dirección al Paseo Marítimo de la capital almeriense por el carril bici. Se encontrarán a varias decenas de personas invadiendo el carril bici en el poco más de kilómetro y medio hasta llegar al final del Parque Nicolás Salmerón. Algunas de ellas se las cruzarán de espaldas y tendrán que adelantarlas con cuidado. Y otras vendrán de frente, por lo que habrá que extremar aún más la precaución, máxime si va un grupo invadiendo los dos sentidos. A este periodista le da absolutamente igual que vayan con un altavoz como maleta para que su música retumbe o que lleven esa camiseta tan de moda blanca con una conocida marca roja en el centro. Lo que no se puede permitir es que teniendo un camino para peatones a apenas tres metros a un lado y una acera a otros tres metros, ocupen un carril destinado a las bicicletas, como queda bien claro tanto en el suelo como en las señales de tráfico. Y no se le ocurra al ciclista decir nada a estas personas, que encima puede que se lleve algún golpe.

Cuando lleguen al Paseo Marítimo, el peligro será aún mayor. Es cierto que en el primer tramo, por San Miguel, está permitido que vayan personas andando por este carril bici (una incongruencia para el listo que lo decidió así). Pero no cuesta nada dejar el carril libre para las bicicletas cuando el resto del espacio es mucho más amplio. Continuando por el Paseo Marítimo, ya en dirección a la universidad, en el carril bici la lógica ya impera y está destinado exclusivamente a las dos ruedas, aunque habrá más de uno, dos y tres corredores por este espacio. Se trata simplemente de una cuestión de coherencia y educación, algo que se echa mucho de menos en esta sociedad, cuyos modelos son Álvaro Ojeda o los personajes de Mujeres, Hombres y Viceversa.

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