martes, 12 de junio de 2018

¡Ya está aquí!

Ramos aplaude al término de un partido de clasificación · as.com

Esa noche no fue una más. Con apenas 17 años, este periodista, por entonces en prácticas, corrió más rápido que Usain Bolt. En mitad de la prórroga hubo que ir desde la carpa que este diario puso en Las Almadrabillas para seguir el Mundial de 2010 a la antigua redacción, sita en la Plaza de los Burros, para empezar a hacer páginas en cuanto el ya conocido Howard Webb pitase el final del encuentro, bien fuese en esa famosa prórroga o en los penaltis. Con Ricardo García, agonizando por ese esprint tan largo mezclado con la tensión del momento, y Óscar Lezameta, se celebró el tanto de Iniesta como si no hubiese un mañana, minutos antes de que el jefe de esta sección apareciese por esa preciosa redacción a grito limpio. El tanto de Iniesta simplemente fue el colofón de un Mundial impresionante, como lo son todos los Campeonatos del Mundo, con la diferencia de seguir con la tensión hasta el partido final, algo que ninguno de este bonito país había vivido. Después llegó el ridículo en Brasil, antes de la cita que comienza esta semana, en la que hay que volver a soñar. ¡Porque ya está aquí!

Nada como un Mundial, alejado de esas competiciones anuales de clubs, sin ninguna identidad local, convertidos en selecciones mundiales, con lo mejor de cada casa. Presentes escuadras de los cinco continentes, lo que hay es lo que hay, con la única treta de poder incorporar a modo de nacionalidad cuando el futbolista aún es un diamante en bruto, y eso sólo se hace en contadas ocasiones. Se presentan cuatro semanas en las que lo que toca es ponerse desde las 14:00 hasta las 22:00 horas en el sofá para tragarse todos los partidos. Porque aquí interesa todo. Es un Mundial y da igual que el combinado que juega sea menos atractivo. Hay que verlo todo. Así lo demanda el evento rey del deporte rey. Bueno, lo del sillón se lo dejo a ustedes. El que suscribe se va un poquito lejos...

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