martes, 8 de mayo de 2018

La Maratón

Dos equipos de niñas juegan el pasado sábado en La Salle Almería · NGC

Fue un momento duro. Primavera de 2002, años de una magnífica infancia. Hasta que llegó esa entrega de trofeos que nos destrozó. Algún desalmado cogió el micrófono y gritó: "¡Campeones de segundo ciclo de Primaria: 4ºB! Recoged las medallas". Hundidos. Habíamos estado varias semanas esperando ese momento, ensayando la celebración a la hora de subir al escenario y recoger las preseas. Pero se equivocaron y cambiaron la maldita 'B' por una 'A', quitándonos nuestro momento de gloria tras ganar la Maratón, el principal evento de las cruces de mayo de La Salle. Desde ese momento todo fue cuesta abajo. No volvimos a ganar el torneo, aunque nos reíamos cuando, tras el enésimo gol encajado, un amigo italiano sacaba de centro con la cabeza a modo de indignación. En primero de la ESO mandé al travesaño un penalti en la muerte súbita en la final. El origen fue esa voz que cambió la 'B' por la 'A'. Nuestra última intentona de que volviesen a nombrarnos en el salón de actos fue en 2009. Que nos dejasen participar ya fue un mérito. Por los 'jugadores' que teníamos, por el nombre ('Los julays') y por el bochornoso escudo.

Pasan los años y la Maratón sigue siendo el día más esperado para todo alumno de La Salle. En diciembre, haciendo prácticas en el propio centro, prometí a mis alumnos que regresaría en mayo para verlos jugar. El pasado sábado estaban Hugo, Fran, David, Carlos, Miguel y Pablo batiéndose el cobre con las otras tres clases de ese ciclo educativo, derbi Fornite-Viciaos del Fornite incluido. Nada de sistemas o repliegues. Sólo coger el balón e intentar meterlo dentro de la portería junto a tus amigos. Gracias, pequeños, por tanto cariño y por hacer posible regresar al pasado.

PD: En dos décadas el fútbol ha involucionado en ciertos aspectos. Ahora el alumno mayor que hace de árbitro en un mero torneo escolar es objeto de críticas. Toca reflexionar.

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