martes, 13 de marzo de 2018

Bengalas y preguntas

Decenas de bengalas en el último PSG-Madrid · elpais.com / AP

Escribía anteayer el jefe de esta sección que, aunque aún queda mucho camino por recorrer, cada vez hay menos violencia en el fútbol, argumentando, por ejemplo, que en la actualidad llegan menos casos de tanganas a las redacciones de los medios de comunicación. Comparto la opinión (por cierto, una opinión no puede ser rectificada...) y no es precisamente corporativismo. El Mundial de Rusia será una buena prueba en materia de seguridad, sacando seguro  buena nota en este aspecto. Lo que es difícil de comprender es el tema de las bengalas en un partido de fútbol. El caso más reciente, hace una semana en el Parque de los Príncipes, con decenas de ellas en uno de los fondos, donde se sitúan los ultras. Viendo las bochornosas imágenes por televisión, es imposible no hacerse numerosas cuestiones, sobre todo recordando casos como el de Guillem Lázaro, niño de trece años fallecido el 15 de marzo de 1992 en Sarriá en un Espanyol-Cádiz, muriendo en manos de su padre al impactarle una bengala en el pecho.

¿Qué se pasa por la cabeza a alguien para ir a disfrutar del precioso espectáculo que es el fútbol con una bengala?, ¿son conscientes estas personas del peligro que puede suponer una bengala? Si cuando voy al Estadio de los Juegos Mediterráneos a ver un Almería-Lorca me registran para quitarme el tapón de la botella de agua, ¿cómo pueden llegar decenas de bengalas hasta las gradas?, ¿qué sistema de seguridad es ese? ¿Tiene la seguridad suficientemente controlados a los grupos ultras?, ¿por qué muchos de ellos tienen tratos de favor en algunos clubs?, ¿qué se pasa por la cabeza de algunos jugadores para relacionarse con los cabecillas de estos ultras? Quizás la respuesta a esas preguntas es que el que escriba sea un comepipas.

PD: pescaíto, sonríe aunque sea desde el Cielo. Como escribía Carlos Garcés, perdón por nacer en un mundo que no mereces.

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