martes, 21 de marzo de 2017

Análisis someros

Fran Vélez pugna un balón en el feudo del Levante · udalmeriasad.com

Posiblemente el título de este artículo sea erróneo y somero sea un término con un carácter magno por lo que realmente son estos comentarios. El domingo escuché a un señor hablando con el vecino sobre el partido que el Almería había jugado en la matinal. La escena podía tener su punto romántico: fútbol en el barrio, tertulia de balcón a balcón. Hasta que escuché a uno de ellos mentando al colegiado, culpándole de la derrota. Y a la mala suerte. La mala suerte. "El Madrid no mereció pasar en octavos ante el Nápoles", escuché a otro días antes. "Ganó por suerte", fue su magnífico y único argumento. Porque una cosa es que lo piense el ciudadano de a pie en su terraza y otra muy diferente que el discurso venga de gente que cobra dinero en este negocio del fútbol. Ayer por la mañana, según el medio de comunicación que uno leyese o escuchase, podía sacar dos conclusiones. Una era que la UDA, por debajo en el marcador, tomó la iniciativa en la última mitad del segundo acto. Otra que parecía el Brasil de los 70. A mí no me engañan y me quedo con las reflexiones de Paco Gregorio y Jesús Noguera.

Los análisis someros y victimistas no se ciñen al Almería. No hace falta nada más que poner cualquier programa de medianoche de la televisión pública, en el que no grite no es nadie. Bolas calientes, a 'tu' equipo le han pitado más penaltis, el 6-1 del Barcelona fue un robo y un largo etcétera que aburre (como si fuese uno de esos pesados grupos de whatsapp en los que sólo se leen tonterías), en lugar de un análisis reposado, más propio de la televisión privada. Por no hablar de las críticas al entrenador de turno por poner a los jugadores cuyos familiares mejor le caen. ¿Iba a tirar ese técnico piedras contra su propio tejado? Lo escrito, el título de este artículo es erróneo y somero es un término con un carácter magno por lo que realmente son estos comentarios.

martes, 14 de marzo de 2017

Juan Rafael

Un árbitro ayuda a levantar a un niño en un partido en las Islas Baleares · futbolbalear.es

Tras ducharse, fue a su coche mientras se comía un plátano. Tocaba recuperar fuerzas después de dirigir dos partidos. La escena era simple, pero también prueba de que son personas y no enemigos. Era Juan Rafael Usero, el árbitro de dos encuentros que se jugaron el pasado viernes por la tarde en el campo municipal El Toyo (lamentable que una instalación nueva ofrezca un vestuario para compartir entre diez equipos de varias disciplinas deportivas). Juan Rafael dio una lección tras otra sin hacer ruido, demostrando que se puede arbitrar un partido sin alzar la voz ni con una actitud chulesca y prepotente. Desde un principio dejó bien claro que los protagonistas eran los jugadores, incluso permitió entrar sin su permiso a los delegados al césped para atender a los pequeños jugadores que se lastimaban. Siempre con una sonrisa, bromeando incluso con los niños, atándole los cordones, dejando que fuesen los entrenadores los que decidiesen el tiempo del descanso, haciendo flexibles las normas y mostrando que la lógica debe imperar por encima de las últimas siempre que se pueda.

Es cierto que los hay muy malos. Y chulos. Pero como todo en la viña del Señor. A aquellos que hablan de teorías conspirativas, les invito a ponerse un silbato durante 60 minutos. A aquellos que sólo saben mentar al trencilla, les invito a ponerse un silbato durante 60 minutos. A aquellos que señalan al colegiado en vez de hacer autocrítica, les invito a ponerse un silbato durante 60 minutos. Lo que tienen que sufrir los árbitros del fútbol base es inhumano, con agresiones verbales fin de semana sí y fin de semana también (echo de menos una huelga arbitral cuando hay agresión física). Por eso, cuando lo ves comiendo el plátano y te das cuenta de que también es humano, toca aplaudirle. Y más tras dirigir dos encuentros con esa humildad y amabilidad. Por más como él.

martes, 7 de marzo de 2017

Goleadas sin sentido

¿Hay algo más bonito que inculcar valores a los niños? · Pedro J. García
Artículo Diario de Almería 7-III-17

La liga bebé organizada por la delegación almeriense de la FAF tiene sus fallos, por ejemplo, concentrar a todos los equipos de la provincia en el mismo grupo, provocando que un niño ¡de 4 años! de Garrucha tenga que madrugar un sábado y hacer 145 kilómetros hasta Adra y la misma cantidad para regresar. Sin embargo, hay aspectos interesantes, como que los resultados no aparecen por ningún lado, por lo que no hay tabla clasificatoria. Así se fomenta la formación por delante de la competición, de capital importancia en esta etapa, incluso para jugadores que no superan la docena de edad. Otro aspecto interesante es que el equipo defensor no puede presionar en el saque de puerta para dejar sacar la pelota y no embotellar al rival durante veinte minutos. Es una perogrullada aseverar que se debería respetar lo último aunque el futbolista cumpla uno, dos o tres años más a pesar de no estar reflejado en ningún reglamento, máxime si la diferencia de goles supera la decena. Sin embargo, a algunos se le olvida este aspecto formativo, elevando la competitividad a su máximo exponente. ¿Qué sentido tiene ir a presionar a un equipo de niños de seis años ganando 15-0?

Siempre he sido de la opinión de que el mejor respeto al otro equipo es dar el máximo de cada uno. Pero hay diferentes matices. No es lo mismo un encuentro profesional que uno de chavales que están empezando a practicar este bendito deporte. Además, hay varias maneras de dar el máximo. Cuando la diferencia en el marcador supera los diez tantos, se pueden entrenar otras tareas, que no sea la típica de presionar al rival y quitarle el esférico tras el saque. Dejarle que avancen unos metros mientras se practica el repliegue para dar paso al contraataque; alcanzar un determinado número de toques antes de ver portería; efectuar un par de paredes previo al chut... Sólo se trata de pensar.