martes, 3 de octubre de 2017

Paciencia

Niños realizan un ejercicio de conducción · futbolbalear.es

Acabó el partido y el padre se acercó al entrenador. "Nos vamos. Mi hijo no vendrá más. No quiero que pierda más", espetó el progenitor mientras se marchaba. El equipo de su vástago había claudicado 1-10 en el que era uno de los primeros partidos de la vida del joven futbolista, de seis años. Al técnico le dio pena. Siempre es un fracaso cuando alguien abandona la práctica deportiva, pero poco se puede hacer si el padre decide no llevar más a su hijo. El acto da para muchas reflexiones. ¿Cuánta importancia se le da al marcador en categorías bases, especialmente en niños de seis años que están jugando sus primeros partidos?, ¿por qué es el familiar el que decide que el jugador abandone el deporte cuando es el pequeño el que realiza la actividad?, ¿cuánta parte de culpa tiene el entrenador en este hecho? Quizás la más importante sería si se da margen de mejora al futbolista, ya sea niño o adulto, aficionado o profesional. Por cierto, si ese crío suspende muchas asignaturas, ¿le quitan del colegio para que la nota no le baje la autoestima?

"Ahora todo el mundo tiene mucha prisa y poca paciencia", comentaba Raúl González en el número de junio de la prestigiosa revista Panenka. Todo es a corto plazo, nada de medio ni largo, nada de intentar tocar el balón, nada de enseñar a jugar al fútbol. Es mejor que el futbolista con mejor zancada y disparo chute cada vez que sea el poseedor del balón y golear al rival para mostrar orgulloso las estadísticas. Pero hay algunos padres e hijos que sí tienen paciencia, anteponiendo valores y lógica a lo fácil. Y a veces el éxito es para ellos.

Entendiendo el éxito, no como ganar un partido, sino como superarse a sí mismo, ser mejor jugador y persona de lo que se fue ayer, demostrando el aprendizaje de diversos aspectos del juego tras muchos meses de entrenamiento, caso de la ocupación racional de espacios, juego en equipo, mejora técnica o una lectura adecuada de las diversas situaciones del juego. Porque, al fin y al cabo, es sólo un juego. El que diga que no le gusta ganar miente, pero priorizar eso, incluso obligar a tu pequeño a que abandone a sus amigos, está a otro nivel.

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