martes, 31 de mayo de 2016

Carta abierta al plantel de la UDA

Morcillo, que anotó en Miranda de Ebro, hace lo mismo en la vuelta en el Mediterráneo · udalmeriasad.com

Se tiende a magnificar todo en el fútbol. Cada año hay varios encuentros del siglo o el más importante de la temporada, aunque al fin y al cabo el triunfo siempre vale tres puntos. Pero en el próximo sábado está el punto de no retorno, término que le gusta mucho a Patricia Ramírez. La conocida psicóloga explica que en los últimos minutos de los encuentros se anotan más goles por eso de que ya no hay margen de error y llega el momento de darlo todo. Momento que os llega el próximo sábado. Momento para algunos equipos en cada competición en la última jornada de la misma. Sin embargo, vosotros no tenéis la misma responsabilidad que el Córdoba, por ejemplo. Porque no hay nada más importante que permanecer en la Liga de Fútbol Profesional, como vuestro presidente ha anunciado por activa y por pasiva en la última década.

Realmente estas líneas son una perogrullada, máxime si os habéis empapado de la historia de vuestro club y ciudad, algo que cualquier futbolista profesional debería hacer en cada entidad por la que pasa, por eso de la profesionalidad y cobrar ese tipo de sueldos. Pero, por si acaso, el motivo de esta misiva. Dicen los expertos que en momentos de máxima exigencia -como el de esta semana- no es positivo una presión añadida. Incluso que es mejor relajarse. Eso es trabajo del cuerpo técnico. Lo único que os pide el que suscribe es que seáis conscientes de la importancia de un triunfo en Córdoba para la UDA y para la provincia de Almería. 

Sería de necios exigiros los tres puntos, puesto que enfrente hay un equipo contrario y un árbitro, que también juegan e influyen. Ganar no depende sólo de vosotros. Lo que sí está en vuestras manos, sólo en las vuestras y en las de nadie más, es que os dejéis los cuernos el sábado. Que si os tenéis que infiltrar, os infiltréis. Es un punto de no retorno y no hay bala que no sea la de El Arcángel. Depende exclusivamente de vosotros que vayáis al cien por cien en cada duelo individual, en los 95 minutos que dure el encuentro, que penséis sólo en él y no en el miedo a una posible lesión que lastre el fichaje por un nuevo equipo. Depende exclusivamente de vosotros que esta semana os cuidéis al máximo. Depende exclusivamente de vosotros que seáis conscientes de que en Córdoba jugáis el partido más importante de la historia de la UDA. Y no es la típica exageración de fútbol y prensa, sino una realidad.

martes, 24 de mayo de 2016

Quique y el recelo

Quique pelea un esférico ante el Alcorcón, con Soriano, ya entrenador, en segundo plano · udalmeriasad.com

Dudar está de moda. Se cuestiona hasta si Neil Armstrong pisó la Luna hace 47 años. El que suscribe sí que desconfía de casi todo en las últimas jornadas, ya se esté jugando un ascenso, una permanencia o nada. El parné manda. 'Casi todo' dos líneas atrás porque hay situaciones o jugadores de los que es difícil dudar. Por ejemplo, Quique González. El pucelano está siendo de los mejores unionistas en este difícil curso. Sin embargo, hay quienes -y no son pocos- dudan del ex del Valladolid. Y eso que es complicado sacarle un pero a la temporada de Quique. Si un atacante se mide por sus guarismos, Quique tiene un sobresaliente en este aspecto. Catorce tantos en la competición doméstica (y uno en una Copa del Rey cada vez más politizada) hacen del '9' rojiblanco el quinto pichichi de Segunda. Y eso para un equipo que ocupa el decimoctavo escalafón no es moco de pavo.

Cuando las cifras goleadoras de un atacante no son positivas, se suele recurrir a lo de la lucha, sacrificio y compromiso. Pero es que en este aspecto del juego Quique también obtiene un sobresaliente. Es cierto que, exceptuando esta campaña, sólo destacó en la 13-14 con el Guadalajara. Sus 24 goles le catapultaron a Primera, pero el salto entre el bronce y el oro es demasiado complejo. Lo que está claro es que la plata le sienta fenomenal.

Puede existir debate en si actúa mejor en la posición que su dorsal indica o escorando a banda, acompañado con otro punta más puro. Sea como sea, sus cualidades son innegables y su compromiso, del más puro estilo Simeone. No tiene pinta de Balón de Oro y quizás en Primera su rendimiento sería diferente. Pero si en vez de nacer en Valladolid con un nombre y apellido tan castellanos y escribir al filial pucelano, al Guadalajara y al Racing en su currículum, pusiese Montevideo, Quilmes, Estudiantes y Tigre, este artículo no existiría.

martes, 17 de mayo de 2016

Envidia

Quique González es de los pocos rojiblancos que se salvan esta temporada · udalmeriasad.com
Artículo Diario de Almería 17-V-16

Envidia. Es lo que se siente al ver, por ejemplo, al Sporting de Gijón anteayer. Cae simpático el cuadro asturiano por tener una filosofía definida y una afición que sabe diferenciar el ánimo del ser un palmero. Envidia al ver a Abelardo como un niño mientras el cuero aún estaba en juego. El mismo llanto de alegría de algunos de sus jugadores minutos después. Envidia de la comunión afición-plantilla. Es cierto que con un triunfo (una permanencia en este caso) el vaso se ve totalmente lleno aunque en realidad no lo esté. La felicidad es plena y los errores se minimizan, incluso se tapan. Sin embargo, esa comunión entre los que defienden el escudo y los seguidores hubiese sido la misma si el Getafe se hubiese impuesto en el Villamarín.

Esa comunión no existe en Almería ni en las gradas del Mediterráneo. No es culpa de la afición, que, con todas sus contras, no reprocha ni a los que se visten la zamarra rojiblanca ni a los que se ponen chaqueta, algo que sí ocurriría en otras ciudades. Incluso se recorren España entera para estar en El Alcoraz. Es culpa de lo que transmite el equipo y el club. Nula ilusión. Y eso es independiente de que la UDA ocupe el décimo octavo o el décimo escalafón. Es independiente a conseguir tres puntos en Huesca o venirse de vacío.

Esa falta de comunión, sentimiento o ilusión depende de un presidente que no desprende optimismo, de un entrenador que está perdiendo el crédito que había ganado y de unos jugadores -exceptuando a algunos- que hacia fuera dan la sensación que el asunto no va con ellos. Envidia por la ausencia de una Ciudad Deportiva (tan fantasma como el soterramiento) y de guajes con los que se represente la hinchada. Envidia por la sensación de que club aquí es sólo de unos pocos -muchos palmeros-. Y eso que este curso aún no hay caso del año, el de Zubeldía, Pellerano, Jakobsen...

martes, 10 de mayo de 2016

Pequeños detalles

Fran Vélez, con Samu; Morcillo, con Grau; y Ximo, con Álex · NGC

"Mucha gente pequeña haciendo muchas cosas pequeñas en muchos lugares pequeños puede cambiar el mundo", era el pan nuestro de cada mañana en La Salle. La pasada semana, aprovechando uno de los múltiples días laborables no lectivos que tienen los niños, Samu, Grau y Álex fueron al anexo del Mediterráneo para presenciar un entrenamiento de la UDA. Para el resto de los mortales, es un momento más de la semana, pero para estos pequeños alevines del Aguadulce fue el mejor, incluso del mes.

La vitalidad de un niño de diez años se impone al aviso de no acercarse al verde, recogiendo las pelotas que lanzaba Ángel Férez a Casto y Julián. "Esto sí que son balones buenos y no con los que entrenamos nosotros... ¡Mira las costuras que tienen!", decía con entusiasmo Samu. Pero lo mejor estaba por llegar, cuando a la finalización del entrenamiento, mientras ayudaban a Férez a recoger, éste les propuso un juego de precisión. Fueron sólo dos o tres minutos, pero Grau nunca olvidará que le ganó a un campeón de Europa, con el que quisieron posar tras su particular hazaña.

Álex es abonado y Samu ya cuenta los días para la campaña de abonos. Porque ahora lo único que pregunta es cuándo y ante quién juega el Almería. Dos minutos de Férez por un nuevo abono. Imagínense cómo podría crecer la masa social si cada semana un par de jugadores fuesen por los distintos centros educativos de Almería. Otrora se hacían actividades de este tipo, pero ¿y ahora? La propuesta para la próxima temporada es sencilla. ¿Que la masa social de la UDA es la que es? Las excusas son para los débiles, como dice Miguel Rivera. Sólo hace falta cultivar pequeños detalles para mejorar el mundo (la masa social del Almería en este caso). Para detalles, lo de hablar en zona mixta tras una derrota, y no sólo cuando se gana.

martes, 3 de mayo de 2016

Primas

Unionistas ejercitándose en una sesión en el Anexo · udalmeriasad.com
Artículo Diario de Almería 3-V-16

Leí la semana pasada una entrevista en El Mundo a un supuesto corredor de apuestas que, ocultando su identidad, aseguraba que en el fútbol se apuestan hasta cuántos saques de esquina va a hacer un equipo. El tipo exponía que ocurre en todas las categorías, pero hacía hincapié en las más bajas, puesto que hay menos presencia de cámaras. A veces éstas sí graban jugadas que huelen peor que un aula de instituto tras la hora de Educación Física. Como el gol de Mario, jugador del Marchamalo, al filial del Toledo, cuyos jugadores hacen la estatua para que se materialice el tanto (búsquenlo en Youtube). Todo esto es ilegal, claro está.

Lo que no está prohibido es que un presidente prime a sus jugadores. Leo estos días sobre unas supuestas primas del Almería. Por un lado, por encadenar dos triunfos consecutivos (Ponferradina y Bilbao B). La otra sería por conseguir la permanencia. Están los trabajos por objetivos. A más ventas, más ganas. También está el tema de la productividad. Pero hay sueldos y sueldos. En los futbolistas profesionales, ni objetivos ni productividad. Se supone que estas primas son para motivar al plantel. ¿Es que sin más parné que el sueldo fijo no hay motivación?, ¿no hay motivación ganando miles y miles de euros al mes?, ¿no hay motivación siendo uno de los niños del millón que sueñan con ser futbolistas profesionales?, ¿no hay motivación defendiendo la camiseta de un club por el que sufren miles de aficionados?

Cuando saltas al terreno de juego es para ganar. Si hay que recurrir a una prima es que la motivación no es la máxima y ahí hay un problema. Una supuesta prima por la permanencia a unos jugadores que tenían que ascender es una contrariedad. Ahora que vaya Villar y haga el primo con Piqué, Ramos y compañía por levantar la cuarta Eurocopa. Parece que sin prima irían a Francia de vacaciones...

lunes, 2 de mayo de 2016

El partido del año

Curioso 'campo' de fútbol en una favela en Río de Janeiro · idealista.com
El partido del año no es aquel en el que el Leicester se puede coronar campeón de la liga inglesa por primera vez en sus 132 años de historia (mientras escribo estas líneas Hazard se marca una obra de arte). Ni la final de la Eurocopa en París. Ni una remontada en el Santiago Bernabéu. Me quedo con el disputado este mediodía en la plazoleta del barrio. Estaba (me permito el lujo de la primera persona) peloteando con mis primo Álex (diez años) y Gustavo (seis) cuando se nos acercaron tres niños de la edad del primero. "¿Os apetece un partido?". La propuesta fue rápida e interesante. No hizo falta una semana de móvil para hacer los dos equipos. Ni convocatoria. Un sencillo tres para tres propenso a ampliarse dependiendo de quien apareciese por allí.

Y a punto estuvimos de no jugar el partido del año. Sin embargo, la negativa en la cabeza se transformó en duda en la respuesta. No era plan poner al chico con niños cuatro años mayores. "Tenemos cuidado con él", nos contestaron nuestros nuevos amigos. Porque quince minutos después iban a parecer colegas de toda la vida. Tampoco hizo falta alquilar campo. Un grafiti que simulaba una portería y otra pared eran las dos metas.

Partido organizado en dos minutos. Y a jugar. Le explicaba minutos antes a Álex, aspirante a futbolista, la diferencia entre jugar al fútbol y a la pelota. Es verdad que hasta en una pachanga en la plaza del barrio hay algo de fútbol, ya que, a más conocimientos sobre el balompié, más fácil es jugar. Es una maravilla aprender conceptos tácticos y técnicos, pero no lo es menos cierto que gusta olvidarse por unos momentos de los desmarques de ruptura o de apoyo, líneas de pase, presión tras pérdida o coberturas. Simplemente había que coger el cuero y estrellarlo contra el correspondiente muro.

Fue el encuentro del año porque durante esos minutos uno vuelve a la niñez, donde los problemas son ínfimos. Lo único que temías es que no te llamase tu madre para volver a casa. De hecho, durante el partido de hoy no hubo nada malo. No estaban esos padres fracasados pegando berridos con tal de aliviar su frustración por no haber cumplido su sueño de ser futbolistas profesionales. Simplemente había que coger el cuero y estrellarlo contra el correspondiente muro.

Bueno, surgió un imprevisto. En el equipo contrario estaba Arturo, un chaval de diez años. Camiseta azul celeste de la tienda del barrio y un pantalón corto probablemente del mismo lugar. No le era necesario una térmica o una sudadera de marca para imantarse el balón del amigo al pie y empezar a sortear los contrarios que le saliesen a su paso. Llegados a este punto ya no eran un tres para tres, sino un cinco para cinco. O más de diez (de diferentes razas, sexo y edad... el poder del fútbol). Perdí la cuenta. El alma, libre, quizás no estaba en el cuerpo. Y había que estar atento a que el pequeño Arturo no me dejase en vergüenza delante de algún vecino que hubiese dejado sus aburridas tareas y estuviese presenciando ese partidazo desde la ventana de su casa.

Gran parte de mi día a día gira en torno al deporte, y en concreto, al fútbol, con las sesiones de los niños, los entrenamientos con los séniors del Oriente o la visualización de partidos y más partidos con el objetivo de combinar aprendizaje y diversión. Sin embargo, no hay nada como esas pachangas que se están jugando ahora mismo en todas partes del planeta. La pena es que cada día hay menos por culpa de las tonterías del 'Prohibido jugar a la pelota', las videoconsolas, los móviles a niños de ocho años, los colegios cerrados o el prohibir jugar al balón en el recreo por si algún crío se daña. ¿Qué mayor disfrute que ese partido del año?