martes, 26 de abril de 2016

Talento más sacrificio

Kalu Uche celebra su gol ante el Bilbao B con aficionados del Fondo Norte · udalmeriasad.com

"Hasta ahora te han dicho cómo correr, en la Universidad de Ohio te enseñaremos a trabajar", le avisa el entrenador Larry Snyder (interpretado por Jason Sudeikis) a su pupilo Jesse Owens (Stephan James) en El héroe de Berlín, antes de que el atleta estadounidense se erigiese como la figura de los Juegos de 1936 y uno de los deportistas más importantes de la historia. Lo logró no sólo por sus cuatro preseas de oro (tuvieron que pasar 48 años hasta que Carl Lewis igualase la hazaña), sino porque un negro lo hiciese en el país de Hitler. Aunque sea un poco largo, sin duda es un largometraje recomendado. Snyder se refería a la sinergia formada por el esfuerzo y la técnica o cualidades innatas. 

"Mi padre me enseñó que sin sacrificio no se consigue nada, salvo que seas el hijo de Rockefeller. Perseverar es la única forma para lograr las cosas y es lo que intentamos inculcarle a los jugadores", apuntó Gorosito el domingo. El Pipo apuesta por esa magia con Ramírez y Pozo (inexplicable que Sergi y Carrillo no utilizasen al ex del City). Sin embargo, el argentino sabe que el sacrificio es clave en el fútbol.

Leo en las páginas de este diario que Kalu Uche no está en su mejor forma física. Eso y sus problemas familiares han provocado que no haya entrado en seis de las ocho últimas convocatorias. Sin embargo, anteayer, después de errar una ocasión fácil, volvió a ver portería como unionista en un triunfo importantísimo. Kalu en estado puro. La diferencia entre los jugadores del montón y los mejores está en la sinergia talento+sacrificio/forma física. Nadie duda de la calidad del africano ("no cuestiono sus condiciones futbolísticas", dijo el Pipo), pero para que sus goles tengan cierta continuidad, el nigeriano de 33 años debe esforzarse como un juvenil. En el Almería no hay ningún Rockefeller.

martes, 19 de abril de 2016

Cambio de rol

Dubarbier se marcó un gran partido el pasado domingo en el Toralín · udalmeriasad.com

Los roles son claves en el deporte. Los entrenadores diseñan muchos ejercicios orientados a ellos, por ejemplo, el cambio de ataque a defensa o viceversa, debiendo actuar el futbolista con una gran celeridad por eso de la importancia de la presión tras pérdida (el momento más fácil para robar el balón es justo después de perderlo). Otro ejemplo es el ciclista que va segundo en la clasificación general y tiene que atacar, mientras que el Froome de turno se dedica a defender su primera plaza. El que habla mucho de roles es Marcos López en cada eliminatoria de Champions, argumentado que no es tan malo tener la ida en casa, ya que en el caso de que el conjunto local venza en el primer choque, en la vuelta 'sólo' se tiene que dedicar a defender y aprovechar los espacios que el rival provoque al ir a por la remontada.

En las tres situaciones anteriores tiene una importancia capital la psicología. El rol del Almería ha cambiado tras el triunfo en Ponferrada. Las ocho jornadas restantes se ven ahora con otro cristal, pero ni mucho menos está todo hecho. 24 puntos son muchos puntos, máxime cuando la distancia respecto al descenso es de sólo uno. Como en todos los ejemplos iniciales, saber manejar correctamente el aspecto psicológico es clave, incluso quizás más importante que otros del juego, ya que la cabeza tiene una brutal incidencia en el técnico, táctico o físico.

Mal harían los unionistas si se creen que todo va a ser de color de rosa. Es fundamental mantener la competitividad mostrada con Gorosito y saber sacar tajada de la estela del triunfo en Ponferrada. Durante 28 jornadas la UDA ha peleado para salir a flote, a los puestos de permanencia. Ahora el trabajo es ir metiéndole más distancia a los de descenso.

P.D.: Para cambio de rol el de Dubarbier, con malas notas cuando actuaba de lateral y de sobresaliente de carrilero.

martes, 12 de abril de 2016

Trastear el ataque

Chuli, llamado a ser el goleador del equipo, no está dando el rendimiento esperado · udalmeriasad.com
Hay que hacer algo más en ataque para que los unionistas se traigan los tres puntos. Tras 33 jornadas, la manta se sigue quedando corta. Gorosito ha conseguido que en su quincena de encuentros sólo le hayan hecho una docena de tantos. Pero en el lado opuesto está la misma cifra a favor. Con un Uche más fuera que dentro, el único nueve puro es Chuli, pero el rendimiento del onubense no está siendo el esperado. Ahora la responsabilidad recae en Quique, quien está cumpliendo con creces (nueve tantos en Liga) en una labor para la que no estaba llamado.

Con la zaga de cinco que parece inamovible para Gorosito, hace falta algo más en ataque, trastearla para ir a por los dos goles necesarios, ya que no siempre se va a poder dejar la portería a cero. Escribí el pasado sábado que Pozo "es de esa pequeña estirpe de futbolistas que pega chispazos en el momento oportuno". No es un jugador que lleve el peso del equipo durante los 90 minutos, pero su presencia se antoja necesaria, ya que es el que más calidad tiene en el plantel, a pesar de que ni Sergi ni Carrillo le diesen total confianza. "Dicen que al fútbol se juega con balón y sin él. En el Almería la diferencia está entre cuando Pozo tiene la pelota y cuando no", escribí también.

La idea es que el ex del City tenga más el balón. Aparte de eso, hace falta una nueva pieza para estirar la manta. Podría ser Soriano, quien las bajaría para los que llegan de segunda línea. Pero opto por Pozo de falso nueve. Que baje a recibirlas entre líneas, atraiga a los centrales y ponga sus milimétricos pases detrás de la zaga rival. Y desmarques de ruptura de Quique e Iván, desde los costados, a ese hueco generado por Pozo. La acción parece fácil en el papel y quizás no sea tan difícil de ejecutar. Si se hace mucho durante 90 minutos, quien sabe si los utópicos dos goles a favor son una realidad.

Pozo de falso nueve y Quique e Iván entrando desde las bandas.

sábado, 9 de abril de 2016

La voz de la crónica

Juanma Trueba trabajó en AS durante 23 años · eternocampeonhalamadrid.wordpress.com
Lo reconozco. Tengo debilidad por él. Después de un buen tiempo queriendo conversar sobre periodismo con el que para muchos -me incluyo- es el mejor cronista del país, lo hice esta semana con motivo del séptimo aniversario de La Escuadra de Mago. Más de media hora de charla con Juanma Trueba (Madrid, 1968), que bien podría equivaler a unas cuantas clases maestras de periodismo.

Lo reconozco también. Años atrás consumí todo tipo de productos periodísticos, desde el típico amarillismo hasta otro de más rigor. Pero con el paso del tiempo, el criterio va evolucionando, sabiendo diferenciar entre lo rápido y la calidad, entre la basura y el arte. En esa fusión del deporte y de la literatura está Juanma Trueba, al que llevo leyendo desde que tengo uso de razón.

No sólo tiene una maestría en la crónica, sino que treinta minutos con él insuflan una buena dosis de optimismo en una profesión que no pasa por su mejor momento. Y eso que no tenía "una vocación clarísima" en el periodismo. De hecho, antes de licenciarse por la Complutense de Madrid en Ciencias de la Información (1987-1992), empezó a estudiar Empresariales ("un año horrible, desde la última fila de la clase se hizo complicado"). La naturaleza de sus crónicas quizás tenga una razón de ser en ese Doctorado en Literatura (1992-1993).

Becario de Efe, hizo su carrera en AS, donde estuvo hasta hace un mes, cuando fue despedido después de 23 años. Antes, en noviembre de 2014, fue apartado de hacer las crónicas del Real Madrid, tarea que desempeñaba desde 2002. También escribía las de la selección española y ciclismo ("una pasión confesada"). En el segundo periódico deportivo más leído de España fue subdirector después de hacer de delegado en Andalucía, redactor de polideportivo, jefe de sección o redactor jefe, entre otros cargos. "He hecho de todo, hasta el horóscopo cuando no llegaba el fax correspondiente", asegura.

-Buscando noticias sobre su marcha de AS, veo mensajes y más mensajes de ánimo de compañeros y lectores. Supongo que eso ayudará en un momento así.
-Es gratificante, conmovedor y todas las palabras que se me puedan ocurrir en ese sentido. Da gusto sentirte tan respaldado y querido. La reacción de la redacción también fue muy especial, de muchísimo cariño. Todavía se acuerdan y me llaman. Y la gente me demuestra su cariño a través de las redes sociales. Si está fenomenal que lo hagan el día después, que aún siga ocurriendo te hace sentir que has hecho las cosas bien.

-¿Qué tipo de prensa ve, lee y escucha en cuanto a deporte se refiere?
-Me gusta lo que podríamos denominar el estilo Plus. Lo entiende todo el mundo. No tiene por qué ser Canal Plus, ahora hay otros canales que hacen un tipo de información parecida: más rigurosa, menos extravagante y alejada de los modelos del Tomate y Sálvame, que están muy de moda. A mí me gusta otro tipo de información deportiva. Es un poco el modelo de las transmisiones de la NBA, de Daimiel y del equipo de gente que las hace. Es una erudición entretenida. No hace falta que hagas ninguna pirueta para reclamar la atención, sino que te sientes a gusto porque te gusta el deporte y cómo lo cuentan. Es un tipo de periodismo más tranquilo.

-Me interesaba la pregunta anterior por lo siguiente. Hace poco vi en la calle una pelea de niñas de 13-14 años, tirándose de los pelos, mientras los 'amigos' miraban. Después me enteré que era por un lío amoroso. ¿Fomentan los programas sensacionalistas, tipo MHYV, este tipo de actos?
-Es mucho decir. Desde luego no ayudan. En esto incurrimos en una trampa, y es que pensamos que le gusta a la gente porque hay buenas audiencias. Pero si tú hicieses un programa de calidad, es posible que tuviese buena audiencia y que le acabase interesando al público. Te pongo el ejemplo de La Sexta, apostando por una tertulia política, que se ha demostrado al final que es tan competitiva en audiencia como otras fórmulas de grandes hermanos. Si te lo curras, la gente no es tonta. La calidad se sabe apreciar. Es muy sencillo apostar por cosas viscerales y amarillistas. Pero deberíamos hacer un esfuerzo, como periodistas, por trabajar algo un poco más interesante e instructivo.

-Realmente sí hay buenos periodistas que hacen buenos productos. Por ejemplo, Marcador Internacional. Análisis en vez de gritos.
-Por supuesto, sí existen. La gente los aprecia. Me da la sensación que hace muy mal al periodismo otras fórmulas más de gritos porque al final se nos acaba identificando a todos con eso. La mala fama que tienen los periodistas, en cierto modo, se la han ganado haciendo alarde de puntos que tienen más que ver con el espectáculo que con el periodismo. Pero lo respeto. No lo comparto, pero lo respeto.

El Movistar Stadium, el plató deportivo de #0, fue inuguarado recientemente · formulatv.com
-¿Qué parte de culpa tiene el público en el alto número de productos sensacionalistas?, ¿es la audiencia la que demanda ese sensacionalismo o simplemente consume lo que le dan?
-Hay público para todo. [Piensa] Las redes sociales nos demuestran que el público está un poco perdido en el sentido que hay mucha gente irritada y susceptible, yendo a lo fácil. Pero el periodismo en su labor idílica forma y educa. Ofrece otras cosas. Yo no he visto nunca Mujeres Hombres y Viceversa, aunque he oído hablar de ello. Me imagino que es una fórmula muy sencilla, sensacionalista y facilona, pero deberíamos obligarnos a buscar otro tipo de cosas, que podrían tener la misma audiencia. A la larga sería más beneficioso. Los programas que dan mucho a costa del prestigio de la cadena me parecen contraproducentes a largo plazo. El prestigio y la credibilidad de una cadena depende también de que los productos ofrecidos sean más serios.

-¿Juanma Trueba se considera un rara avis dentro del periodismo deportivo?
-No, que va. Toda la gente con la que me relaciono tienen la misma idea que yo. Seríamos muchos raros. Que va. Lo que pasa es que estamos en un momento en el que andamos un poco perdidos. Apostamos por la inmediatez, con el pinchazo en internet, y eso nos está haciendo perder el foco de nuestro principal objetivo: informar. Como perdamos de vista eso, mal vamos.

-Del sensacionalismo al intrusismo. ¿Qué opinión tiene sobre él?
-Esto me irrita especialmente, Nico. Me parece que tenemos una actitud lamentable como gremio. Las cadenas y emisoras están llenas de deportistas que han tratado francamente mal a los medios de comunicación. Sin embargo, ahora son comentaristas referentes. Me parece... [se irrita de verdad], no sé como decirlo. Es una especie de servilismo. ¿Que nos fascina que hayan sido estrellas del fútbol? Hombre, habría que ser un poco más dignos. No tendrían que tener cabida. Algunos de los que te estoy hablando los he visto yo en la antigua Ciudad Deportiva del Real Madrid pidiendo explicaciones a periodistas de medios humildes porque alguien había dicho algo en contra de ellos. Y ahora los estamos convirtiendo nosotros en comentaristas haciendo comentarios que podría hacer cualquier periodista medio preparado. Me irrita mucho...

-Curiosamente he pensado lo mismo esta mañana.
-Y ya si te hablo de la prensa escrita... Porque cualquiera puede opinar más o menos en televisión o radio. Pero a la hora de escribir un artículo nos encontramos con que hay medios que están pagando por la firma y que luego tienen que rehacer el artículo porque resulta ininteligible.

-¿Cuál es su impresión sobre el periodismo local, tan contaminado por intereses y amistades?
-No tengo mucho conocimiento, pero me imagino que estarán menos contaminados que los grandes medios. Tengo la idea de que los locales hacen un periodismo más parecido al de antes. Supongo que habrá un acceso más cercano a los protagonistas de lo que te puedes encontrar en un gran periódico, que trata con personajes más mediáticos, a los que resulta más difícil acceder.

-El enorme paro, despidos improcedentes, intrusismo o una alta audiencia que demanda sensacionalismo son algunas características del periodismo. ¿Se ha sentido en algún momento desengañado con la profesión?
-[Risas] Bueno... A ver... No especialmente como lo planteas. Quizás te vienen momentos de desengaño general, no tanto con el periodismo. En éste hay una fauna muy particular, que me imagino que se puede encontrar uno en cualquier otro gremio. Pero probablemente el deportivo es un periodismo con un modelo más anquilosado y anclado en el pasado. Necesita una mayor renovación. Posiblemente porque ha sido un periodismo de hombres durante muchos años. Ya no lo es, o no debería serlo. Necesita que se abran más ventanas y que se convierta en un producto más fresco y moderno en muchos sentidos.

-No le agradará recordarlo, pero, ¿por qué lo despidieron de AS después de 23 años?
-No tengo ningún problema en hablar de ello porque en las cosas en las que uno no siente que haya hecho nada mal no creo que haya que evitar la conversación. Resumiendo y después de que me hayan preguntado muchas veces, también intentado ser elegante porque no me parece momento de repartir palos, yo siempre he estado en sintonía con el director del periódico. Le gustaba el trabajo que yo hacía. La llegada de un director adjunto ha sido perjudicial para mí porque a esa persona no le he gustado jamás. Ha hecho lo posible porque no le gustara tampoco al director. A uno le gustaba, al otro no, y al final no le gustaba a los dos y ellos son los que mandan. Con el resto de la redacción he tenido una relación extraordinaria. Llevaba 23 años, así que imagínate. De repente, pasas de estar en un lugar estimado donde eres valorado, a otro donde ya no gusta nada de lo que haces. Te conviertes en una persona incómoda. Como sabes, el pasado noviembre decidieron que dejara de hacer las crónicas. A partir de ahí, intenté sobrevivir por una arrebato de orgullo y de querer trabajar más, pero ya estaba sentenciado.

-¿Ha recibido ofertas durante estas semanas?
-Ha hablado mucha gente conmigo, pero no hay nada concreto, y a corto plazo, tampoco. Es más a medio y largo plazo, con proyectos para después del verano, la Eurocopa, etcétera. A corto plazo, me lo estoy tomando con tranquilidad, a ver qué va saliendo. También tiene que ser algo que me interese, no quiero tener prisa. Vamos a esperar.

Ilustración del periodista multitarea · David Díez / joseluiszurita.com
-De momento, ha inaugurado nueva web: juanmatrueba.com.
-A mí nunca me habían despedido. No imaginaba que podía pasarme una cosa así. Yo pensaba que estas cosas ocurrían si tú hacías algo para que te pasara. Era así de ingenuo. Tenía la idea de que si tú vas andando por la calle no te pueden meter en la cárcel. Es un poco esta sensación. ¿Por qué me está pasando a mí? Durante 23 años habrás hecho algunas cosas bien, otras peor, pero nada para que te despidan. Encontrarte en esta situación supone un poco de conmoción y vértigo, sobre todo no quieres estar parado físicamente, dejar de hacer cosas. Entonces se me ocurrió que para el Madrid-Barcelona podía empezar a hacer crónicas. Precisamente me quitaron de hacerlas antes del partido de ida. Me pareció curioso volver a hacerlo la semana pasada. Creé una web sin tener ni la más remota idea, como podrá observar cualquier experto. Ahí estoy trasteando, ahí quiero empezar a publicar cosas y ahí quiero seguir presente también. La verdad es que ha tenido buena respuesta. A ver cómo transcurre.

-¿De dónde saca tanta imaginación a la hora de hacer una crónica?
-De lo que no es el partido. Como te centres mucho en él, al final te repites. En lugar de crónicas, acaban siendo clónicas. Se trata de conectar lo que estás viendo con otras cosas de la vida que te pasan o que sientes en ese momento. La idea es no centrarse tanto en el partido. Además, hay muchos encuentros repetitivos. Algunos, como el último Barcelona-Atleti, tienen una historia particular, con el árbitro y demás. Pero hay otros que se repiten y hay que asociarlos con otras cosas. Salir un poco del fútbol para que no sea muy aburrido. Además, me da la sensación que hoy en día todo el mundo ha visto los partidos; no como en los viejos tiempos, cuando había que contar lo que sucedió en un encuentro que no se televisó.

-En la facultad nos dijeron una vez algo así como que para escribir una página hace falta leer antes cien. Supongo que para escribir una crónica de las suyas, es necesario haber leído y visto decenas y decenas de libros y películas.
-No lo sé. Necesitas estar a gusto. Hay pocas cosas más motivadoras que la confianza. Si te sientes con ella en el medio en el que trabajas, en la situación en la que estás o con la gente que te rodea, es muchísimo más fácil que aflore lo que tienes tú de distinto. En cada persona es una cosa. En mí podrá ser una, pero en otro será otra. Doy clase en algún máster y les digo, aunque a los alumnos les suene cursi, que tienen que encontrar su propia voz. En tu propia voz no hay nadie mejor que tú. Como encuentres ese registro, eres el rey. Además, no te va a costar hacerlo. Cada uno tiene una voz distinta. Uno será más bromista, otro más ligero, unos escribiendo, otros hablando... Eso sólo se encuentra si tienes confianza y gente que te apoya. Como estés en una situación de riesgo, en la que te sientas en peligro, criticado y que no te valoran, es muy difícil que te comportes como eres tú. Eso es más importante incluso que la cantidad de lecturas que tengas, aunque, por supuesto, también influye. Un entorno de confianza es lo más creativo que hay.

-Al tener que publicar la crónica minutos después de la finalización del encuentro, tendrá que ir escribiéndola mientras el balón está rodando. ¿Recuerda algún gol en el último suspiro que le haya hecho cambiar mucho de lo escrito?
-Muchos. Esa es una de las grandes esclavitudes que nos está trayendo Internet. Ahora queremos publicar la crónica en cuanto acabe el partido y eso evidentemente es una merma en la calidad de ella. Escribes en la segunda parte y tienes que tener un ojo en lo que estás redactando y otro en el encuentro. Pierdes redacción, fútbol o realidad. Se supone que hay que hacerlo así y vas sobreviviendo de la mejor manera posible. Pero no te quedas igual de satisfecho con una crónica así que con otra más reposada. Y como dices tú, si marcan un gol en el último minuto... Imagínate la crónica de la final de Lisboa.

-Menudo lío esa.
-Tienes que volver a empezar. Además, el partido estaba para el Atleti. Todo lo que estás preparando y escribiendo en la segunda parte es asumir que el Atlético puede ganar la Copa de Europa. Fíjate, te diré una cosa. Antes de llegar al final tenía una crónica prácticamente hecha con reflexiones del Atleti campeón. Ostras, era muchísimo mejor que la del Madrid campeón. No me meto en colores, pero quedaba mucho mejor la que no salió, tenía más emotividad. Pero no sirvió de nada.

Páginas 2 y 3 del AS del 25 de mayo de 2015 · NGC
-¿Se acuerda de la de El paraíso del fútbol?
-Pues no sé cuál es esa.

-La de la final del Mundial 2010.
-¡Aahhhh, no recordaba el título! En esa sucedió otra cosa. Todavía no se exigía la inmediatez de acabar cuando finalizaba el partido. Pero generalmente sí vas recopilando ideas. Sin embargo, ese día había pocas ideas que recopilar si no sabías quién ganaba. Todo giraba en torno al vencedor. Además, yo ya había gastado todas las vidas de entusiasmo que tenía porque nunca había visto a España pasar de cuartos en un Mundial. Después, nunca había vivido que pasaba de semifinales... Ya había agotado todos los adjetivos.

-Pero le salió una memorable.
-Cuando España gana, me quedo vacío. Es una sensación un poco parecida, a lo mejor suena fuerte, pero es parecida a un orgasmo. No tienes ganas más que nada de quedarte dormido. Es un estado de plenitud tan grande, que no se podía estar con palabras a la altura de lo sucedido.

-Lo estuvo.
-La crónica era muy larga, la tensión del cierre, tirada de muchos periódicos... Fue un poco angustioso. Porque cuando me senté a escribir, Iker había besado a Carbonero, habíamos levantado la copa y lo que más me apetecía era salir a celebrarlo en lugar de escribirlo. Pero salimos del paso.

-¿Fue la más especial de su vida?
-[Piensa] Fue un poco angustiosa porque es tarde y veía al jefe de cierre con cara de "Dios mío, estamos pendiente de tu crónica". Además, era un partido en el que te apetecía disfrutar y salir a la calle después. No te sabría decir si fue la más especial. Las más especiales son las que mejor me quedan. Eso ocurre muy de vez en cuando.

-Leí una carta que usted escribió, en la cual exponía que el lector se fija más en las picas que en la propia crónica...
-No sólo el lector. También le ocurre a los futbolistas. En una ocasión, uno del Real Madrid quería hablar conmigo porque no estaba contento con algo que yo había dicho y luego se trataba simplemente de las picas que le había puesto. Le había dado una en lugar de dos, que es lo que consideraba él que merecía. Que si le tenía manía, que si no sé qué... Y luego está la fiebre del Comunio. Pero es un aspecto más del juego.

-¿Tiene Comunio?
-No, no sé jugar. Pero me han pasado cosas curiosísimas. Por ejemplo, estaba jugando un partido en el torneo de medios de comunicación contra el Marca y un compañero del Marca, mientras corríamos en paralelo, me dijo "a ver si puntúas mejor a Fulanito, que lo tengo en el Comunio". Y he recibido todo tipo de insultos inimaginables. Me lo he intentado tomar con deportividad.

-Tras cubrir muchísimos eventos, quizás el más importante el Mundial 2010, ¿cómo se motiva ahora?
-Lo que más me apetece en un momento como el de ahora es encontrar un entorno de confianza y de alegría. Concibo el periodismo, y el trabajo en general, como algo que hay que tomarse desde el punto de vista de la alegría. De una manera más feliz de la que lo interpreta mucha gente, quienes piensan que el trabajo es tortura y esfuerzo. No estoy de acuerdo en eso. Si pudiese encontrar un entorno de trabajo más agradable, con gente con la que me gustara estar, eso me llenaría totalmente y no tengo duda de que me cargaría las pilas. Hay muchas personas de mi generación y de posteriores, como becarios que observo, que son así. Es otra concepción del trabajo y del periodismo. Se puede estar feliz y alegre. Eso no significa trabajar menos. Trabajar lo mismo, pero con otro punto de vista.


P.D.: el pasado año este espacio se quedó sin cumple, aunque aquí pueden recordar las entrevistas realizadas en aniversarios anteriores a personajes conocidos tanto del deporte como del periodismo: 2010201120122013 y 2014.

martes, 5 de abril de 2016

Con Gorosito hasta el final

Gorosito da indicaciones a los suyos en Valladolid · udalmeriasad.com

En los últimos años era difícil describir a qué jugaba el Almería. Porque no es lo mismo el deseo que la realidad. Lillo o Sergi buscaron plasmar ese juego de toque, de ponerse el gorro de cocinero y llevar con balón la iniciativa. Sin embargo, sin mimbres para ello, el fin es chocar ante el iceberg, como hicieron ambos en Almería. Al menos intentaron trazar una ruta, errónea, pero camino al fin y al cabo, algo que ni hizo Carrillo. Gorosito ha ido más allá, progresando por la senda marcada. No es el estilo de moda, pero sí el que considera más efectivo para la permanencia, el único objetivo llegados a este punto.

Es una filosofía más que válida y le está dando sus frutos. Los guarismos, como el algodón, no engañan, indicando que la UDA ha sumado puntos en once de los catorce duelos con Gorosito. Sólo once tantos encajados (el talón de Aquiles no hace mucho). En cuanto a vistosidad se refiere, los partidos son un pestiño, pero el que suscribe esto no tiene ninguna duda de que el Almería se salvará. Podría parecer un artículo más propio de palmero, pero con la zamarra rojiblanca en el armario y siendo conscientes de que el curso es un desastre, es de justicia recordar que la meta actual es la permanencia y hacia ella van encaminados los de Gorosito.

Precisamente es de alabar su idea. Porque se aleja de lo convencional -jugar a ser Guardiola con tuercebotas- y va hacia el final de la mejor manera con lo que tiene. ¿O acaso no recuerdan la fragilidad con cuatro defensas? Si quieren buscar culpables de la estrepitosa temporada unionista, que las críticas vayan en otra dirección porque al fin ha llegado alguien al Mediterráneo con una buena dosis de realismo.

P.D.: En el actual periodismo la hemeroteca está al alcance de cualquiera, pero si se publica este artículo es por la seguridad en la permanencia almeriense.