jueves, 29 de diciembre de 2016

Pasteleo, sueño y ascenso

Cuerpo técnico y jugadores de la UDA celebran en el Nuevo Arcángel una sufrida permanencia · udalmeriasad.com
Junio fue un mes especial para el que suscribe. En clave unionista el sábado 4 representó bastante lo que ha sido el 2016 para la UDA: surrealista, término característico de la Vega de Acá. Empezó el año con Gorosito debutando ante el Llagostera. El 2-1 sirvió para abandonar el farolillo rojo, incluso para que muchos se creyesen ese motivador discurso del Pipo en su presentación como rojiblanco, aspirando a ser el nuevo Villarreal, algo cuanto menos sorprendente para un equipo que ocupaba el último escalafón de la división de plata. Con defensa de cinco y unas ideas claras, el argentino se plantó en Huesca con seis triunfos, ocho empates y cinco derrotas, números que no valieron para acercarse a puestos de promoción, pero sí para estar fuera del descenso, en concreto, empatados a 40 puntos con la Ponferradina, en posiciones rojas. Un 2-1 en El Alcoraz significó que por enésima vez Alfonso García disparase el gatillo, sustituyendo al argentino por Soriano. El todavía capitán se convertió así en el quinto inquilino del banquillo del Mediterráneo (cinco entrenadores una misma campaña... para reflexionar...)

La empresa no parecía sencilla. A tres puntos de la permanencia a falta de doce y con un entrenador que hasta dos días era un jugador más. La primera final fue ante el Oviedo. Linares adelantó a los asturianos, quintos clasificados, a falta de media hora. Sin embargo, cuando se olía el hedor del pozo de la Segunda B a pocos metros, Quique, Uche y Chuli voltearon el marcador y sacaron a la UDA del descenso gracias a esos tres puntos y a la derrota de la Ponferradina en Vitoria. 72 horas después, los unionistas se presentaron en el feudo de la Llagostera, que aún tenía opciones de salvarse. La igualada a cero y los triunfos de la Ponferradina y del Mallorca hicieron que la salvación se pusiese a dos puntos a falta de seis. Esa misma jornada se juntaron varios factores: un tanto de Morcillo en el 77' ante un Mirandés sin nada en juego, una victoria del Córdoba en Mallorca y el empate de la Ponfe en casa de un Albacete también sin objetivo. Esa rara mezcla -enésimo capote de la Virgen del Mar incluido- permitió al Almería ir a Córdoba dependiendo de sí mismo con 47 puntos, los mismos que los leoneses (recibían al Girona, jugándose también la promoción) y uno menos que el Mallorca (en descenso, visitaba a un Valladolid ya salvado).

Quique, celebrando su importantísimo gol al Oviedo, fue pieza clave para la UDA en 2016 · udalmeriasad.com
Ese sábado 4 de junio la UDA jugó el encuentro más importante de su corta historia, por eso de que ascender a Segunda no es nada fácil. El Mallorca solventó su trámite en el descanso tras remontar el gol local con doblete de Brandon. En Córdoba Quique González sorprendió adelantando a los de Soriano, pero una autoexpulsión de Lolo Reyes antes del descanso trastocó los planes. Con 0-0 en Ponferrada, entró el juego de la especulación, máxime con el empate del Córdoba. Un tanto de Cristian Herrera, unionista hasta enero, en el Toralín hizo que el drama de Córdoba se convirtiese en boda. En pocos partidos del Almería disfruté -y sufrí- tanto como el de ese sábado de junio. El guión era propio para una película de suspense, con un ambiente cuasi imposible de describir, con ese aura de partido grande fuera de casa, comida y bebida por un tubo antes del encuentro y transistores en éste.

Ese sábado 4 de junio representó el 2016 para los unionistas, con una hinchada que no dejó sola a su equipo a pesar de numerosos ridículos durante el curso. Se celebró la permanencia como si de un título se tratase, cuando el propio club comunicó abiertamente que el objetivo era el ascenso. De poco sirvió que tuviesen que pasar cinco entrenadores, que el compromiso de algunos futbolistas estuviese en el ojo del huracán, que el director deportivo se marchase a Chipre en mayo (con todo en juego aún), que fuesen habituales las ruedas de prensa con guión de Valle-Inclán... Dio igual todo. Allí, en la tribuna del Nuevo Arcángel, un millar de seguidores vitoreó a los jugadores, entrenador y presidente, con el ya famoso "Qué bote Alfonso", una representación de lo que es esta afición: no deja solo a su escudo, pero no muestra su descontento con el máximo accionista ni con los futbolistas (exceptuando críticas en las redes sociales).

Estar con pie y medio en el pozo de poco ha servido. El club sigue sin poner soluciones a los males. Prueba de ello es que a día de hoy el Almería está en puestos de descenso a Segunda B, por culpa de haber sumado sólo tres puntos de treinta posibles fuera del Mediterráneo esta temporada. Casos como el de Puertas o Ximo hacen que el futuro más inmediato no sea el más alentador, habiendo un mercado invernal en el que poder remediar los errores.

JUNIO, MES DE ENSUEÑO
Discrepo en lo de 'querer es poder'. Si fuese así, usted no estaría ahora leyendo esto porque yo militaría en las filas de un equipo profesional. O firmaría reportajes en lugar de renovar la cartilla del paro. Empero hay ocasiones en las que los sueños sí se cumplen. Una buena tarde de febrero conseguí las ansiadas entradas rumbo a la Eurocopa 2016. Con los boletos asegurados, tocó planificar un largo -y a la vez corto- viaje de doce días, tarea tan gratificante como el propio objetivo.

Un 16 de junio, tras hacer escala en Ginebra, me planté en Niza. La competición ya llevaba una semana disputándose, pero aquel era mi particular inicio de la Eurocopa. Porque no tiene nada que ver presenciarla desde el sofá que in situ. Supongo que tiene que ser paradisíaco jugarla. También debe ser un sueño cubrirla. Pero estar allí disfrutando sin ningún tipo de preocupación, máxime cuando era un objetivo marcado hace tiempo, es algo bastante difícil de describir. Tras presenciar el España-Turquía en Niza, volé hacia Burdeos para encontrarme con mi amigo Mada e irnos juntos a Lyon a ver el Rumanía-Albania y regresar a la ciudad del vino, donde se disputó el Croacia-España. Un par de días más de turismo en Burdeos y después para París con Brenda y Andrés. Decepcionante Italia-España y vuelta para casa.

La visita en Disneyland es obligada cuando se va a París.
Si lee las tres crónicas que escribí sobre esos doce días en París, comprobará que apenas me centro en los partidos. No es casualidad. Y es que el ambiente y el día a día en estos torneos tienen la misma importancia que los noventa minutos. Es una barbaridad -en sentido positivo- estar en una misma ciudad con cuatro-cinco aficiones distintas (son varias las selecciones que juegan en la misma sede); ergo ha sido un error garrafal organizar el torneo en trece países diferentes, perdiendo la esencia de estas grandes citas. A nivel personal, es totalmente diferente coger el autocar, pasar horas en la ciudad, ver a tu equipo fuera y regresar; que estar en Niza en una auténtica fiesta del fútbol y saber que al día siguiente vas a volver a disfrutar de lo mismo, o levantarte e ir a Burdeos a la misma historia. Es una pasada imposible de describir al menos para el que suscribe.

ASCENSO VERDE
No todo iba a ser conformarse con una permanencia lograda con uno de los presupuestos más altos de Segunda División, ni ver dos derrotas consecutivas de España. Para el conjunto sénior del CD Oriente, el equipo donde paso más horas al día que en casa, el 2016 ha sido el mejor de su -nuestra- historia gracias al ascenso a División de Honor, nueva competición creada, previa a Tercera División. Un 24 de abril se consiguió lo trabajado durante muchos meses tras un 0-4 a Los Molinos, siendo el primer almeriense en subir a la nueva categoría. Tras el Almería, El Ejido, Almería B, Pulpileño, Huércal Overa y Comarca del Mármol, en la 15-16 fuimos el séptimo equipo de la provincia, el primero de la capital sin contar a la UDA.

CD Oriente sénior 15-16, Ascenso a División de Honor · Deiny Ordóñez
Además, el cuadro juvenil también ascendió a Liga Nacional (segunda división española), con protagonismo de mi amigo Aziz Ndiaye, gracias a sus 24 goles, tres de ellos en el partido del ascenso (2-3...). Otra alegría fue ver cómo Mada Bercea, con el que disfruté varios días en Francia, firmaba por el U Cluj, jugando en este histórico del fútbol rumano durante un cuatrimestre y viviendo ambientes increíbles en el Cluj Arena, estadio donde actúa a veces Rumanía. Al final voy a tener que modificar mi opinión sobre el 'querer es poder'.

Aziz Ndiaye, con la copa de campeón de juvenil Almería.
Cluj Arena en un encuentro del U Cluj esta temporada · Silviu Cristea
Mada Bercea, que estuvo en el Oriente hasta junio, celebra uno de sus cuatro goles con el U Cluj · Silviu Cristea

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