domingo, 6 de noviembre de 2016

Dolor placentero

Once del CD Oriente sénior en la mañana de hoy · NGC
"El éxito en Derecho es efímero. Estás celebrando un caso y al minuto ya tienes muchos otros de los que encargarte", explicaba Juan Luis Aynat, diputado segundo del Colegio de Abogados de Almería, anteayer en la puesta en escena de nuevos letrados almerienses. En el fútbol la línea entre dormir como un roble y el insomnio es casi imperceptible. Hay algunos que alcanzan la inmortalidad, como Andrés en Johannesburgo, pero la mayoría sobrevive como puede, cual volatinero en un circo cualquiera.

Mientras escribo estas líneas el dolor está ausente, pero cuando me levante para ir a la cama -y dormir como un roble- volverá el pinchazo en el aductor. Hay lesiones tontas. Muy tontas. Como la de Cañizares con el famoso bote de colonia (o supuesta, la leyenda sigue ahí...). Y hay dolores placenteros. Entiendo a aquellos que tienen problemas graves y aprenden a relativizar. Para otros parte de la felicidad depende de lo que ocurre el fin de semana, por eso de las muchas horas dedicadas para la consecución de determinados objetivos.

Es ahí cuando llega el domingo. 13:50 horas. La alegría en clave deportiva no es la mejor después de que tu conjunto de prebenjamines no marcha lo bien que debería. Para más inri, tu equipo del sénior va a finalizar otro encuentro sin los tres puntos. Más necesarios que nunca. Porque, aunque se trate de un encuentro de División de Honor, de anodino no tiene nada. Es vencer y salir del descenso a costa del rival que tienes enfrente, o seguir en él. Recién encajado un tanto de penalti, se prevé otro fin de semana aciago. Pero es ahí cuando aparece Javi Lores. Para no dar por perdido un balón que estaba perdido por la línea de fondo. Parece una contradicción, pero así es este juego. Pase de la muerte y gol de Carlos Camacho para alegría del aductor del que suscribe (Mourinho, Callejón, Di Canio, Mancini...). Sobre dolor, una frase premonitoria. "Me duele el pie y no voy a poder disparar", dijo Carlos al entrenador cuarenta minutos antes. Cosas del fútbol.

Que el éxito es efímero es verdad. Pero que éste depende de si la pelota va dentro del marco o no es una excusa. Por lo general hay mucho trabajo antes de que el esférico vaya entre los tres palos. Lo que tengo cada vez más claro es que la línea que separa el éxito del fracaso es anoréxica. Quizás no sea una línea, similar estructura a la de este artículo. ¿Tiene estructura el dolor?, ¿tiene estructura la felicidad por el gol en la última jugada del partido?

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