martes, 24 de mayo de 2016

Quique y el recelo

Quique pelea un esférico ante el Alcorcón, con Soriano, ya entrenador, en segundo plano · udalmeriasad.com

Dudar está de moda. Se cuestiona hasta si Neil Armstrong pisó la Luna hace 47 años. El que suscribe sí que desconfía de casi todo en las últimas jornadas, ya se esté jugando un ascenso, una permanencia o nada. El parné manda. 'Casi todo' dos líneas atrás porque hay situaciones o jugadores de los que es difícil dudar. Por ejemplo, Quique González. El pucelano está siendo de los mejores unionistas en este difícil curso. Sin embargo, hay quienes -y no son pocos- dudan del ex del Valladolid. Y eso que es complicado sacarle un pero a la temporada de Quique. Si un atacante se mide por sus guarismos, Quique tiene un sobresaliente en este aspecto. Catorce tantos en la competición doméstica (y uno en una Copa del Rey cada vez más politizada) hacen del '9' rojiblanco el quinto pichichi de Segunda. Y eso para un equipo que ocupa el decimoctavo escalafón no es moco de pavo.

Cuando las cifras goleadoras de un atacante no son positivas, se suele recurrir a lo de la lucha, sacrificio y compromiso. Pero es que en este aspecto del juego Quique también obtiene un sobresaliente. Es cierto que, exceptuando esta campaña, sólo destacó en la 13-14 con el Guadalajara. Sus 24 goles le catapultaron a Primera, pero el salto entre el bronce y el oro es demasiado complejo. Lo que está claro es que la plata le sienta fenomenal.

Puede existir debate en si actúa mejor en la posición que su dorsal indica o escorando a banda, acompañado con otro punta más puro. Sea como sea, sus cualidades son innegables y su compromiso, del más puro estilo Simeone. No tiene pinta de Balón de Oro y quizás en Primera su rendimiento sería diferente. Pero si en vez de nacer en Valladolid con un nombre y apellido tan castellanos y escribir al filial pucelano, al Guadalajara y al Racing en su currículum, pusiese Montevideo, Quilmes, Estudiantes y Tigre, este artículo no existiría.

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