viernes, 27 de febrero de 2015

Parte de culpa en el éxito de la UDA

Santiago M. Cabrejas, rodeado de Guillermo Blanes y Pepe Meca, en uno de los actos iniciales de la fusión · LEM
Artículo de opinión Diario Ideal 27-II-15

Ayer fallecía Santiago Martínez Cabrejas y desde aquí quiero mandarle mis condolencias a su familia y amigos. Nunca traté con el primer alcalde democrático de Almería, pero, según cuentan, fue uno de los protagonistas de la unión entre el Club de Fútbol y el Polideportivo, y, por consecuencia, de que muchos almerienses sigan soñando con los ojos abiertos y puedan vivir, por sexto año de los últimos ocho, la experiencia de la Primera División.

No sé por qué pero el primer recuerdo que tengo de mi infancia es un encuentro entre el Almería CF y el Extremadura (ese curso ascendió a Primera) en Segunda de la temporada 95-96. Buscando por Internet, ese choque se disputó el 4 de febrero del 96, así que tenía tres años. Era más mayor cuando se produjo la unión entre los dos clubes más fuertes de la provincia de Almería, aunque he investigado bastante sobre el tema, incluso hice el trabajo final de esa carrera llamada Periodismo sobre esa unión. Cada protagonista me contó su propia experiencia y no a todos les pareció bien esa unión, sobre todo por las formas de algunos de los que hicieron posible la formación de la Unión Deportiva. Y algunas de esas críticas son lógicas.

Sin embargo, aunque las conclusiones son múltiples, la principal es que ese acuerdo entre Guillermo Blanes y Pepe Meca, en el que ayudó Martínez Cabrejas, tuvo un fruto más que positivo. Ha cambiado el Almería desde que fuese al Juan Rojas con mi primo Javi y mi amigo Gustavo. Ahora se supone que es una entidad profesional, y en eso tiene parte de culpa Santiago Martínez Cabrejas, a quien quiso recordar la UDA ayer en sala de prensa. Buen gesto del club, por cierto.

P. D.: desde este espacio también quiero recordar a Pepe Asensio, persona que amaba el fútbol base almeriense. Ayer se produjo un año de su marcha, y ni su Oriente ni su Viator lo olvidarán nunca. Delegado, un fuerte abrazo.

viernes, 20 de febrero de 2015

Thievy puede dar mucho más

Thievy y su novia, Thalia Márquez, en una foto que la joven colgó en las redes sociales · elperiodico.com
Artículo de opinión Diario Ideal 20-II-15

Que conste que todo lo que se lee en esta columna es la opinión del que escribe y se hace con un ánimo constructivo, no vayamos a confundirnos. Y aunque sea mi opinión, creo que la comparten algunos aficionados, tal y como escuché en la grada del Fondo Sur hace una semana en el choque ante la Real Sociedad. Está claro que Thievy Bifouma es uno de los jugadores del plantel unionista con más calidad en sus botas, Y es cierto que el franco congoleño fue uno de los jugadores rojiblancos que más peligro creó ante la Real. De hecho, provocó el penalti que a la postre supuso el primer tanto local y después fabricó la jugada del 2-1.

Sin embargo, en la segunda mitad los compañeros de grada observamos que las ayudas de Thievy a Dubarbier no estaban siendo suficientes y que Zaldua y Xabi Prieto le estaban creando bastante peligro al zaguero argentino. Y no creo que uno de los mayores goleadores de la reciente Copa de África no sepa defender. No será uno de sus fuertes, pero bajar a ayudar al lateral tampoco tiene que ser muy difícil. Es solamente cuestión de actitud.

Comento lo de la Real como un simple apunte. Un apunte de que Thievy puede dar mucho más de lo que tiene, clave para que el Almería consiga la permanencia. No me centro en que tras el encuentro afirme que no le gusta jugar en banda (¿qué pensará Edgar Méndez, que se quedó en el banquillo?) o en que lleve un tanto en 906 minutos, sino que es de los jugadores del plantel almeriense que menos rendimiento saca de sus cualidades. Porque tener las tiene.

Francisco no terminaba de apostar por él. JIM sí está dándole más de 85 minutos en los partidos. La clave ahora está en que Thievy quiera. Que quiera ser más determinante. Que ayude más en defensa. Que sepa que lo importante de todo es el colectivo. Que se sienta uno más en una plantilla de 21 jugadores. Todo ello para que no sea uno de los futbolistas que menos provecho saca de sus cualidades.

domingo, 15 de febrero de 2015

Esos momentos

Celebrando la victoria en el vestuario · LEM
Entras al campo y esperas que hoy el fútbol te dé lo que te quitó ayer. Ya te dormiste la noche anterior pensando en los porqués de una derrota y buscando las razones para que ese amor que nunca te falla sí que hizo el amago de irse con otro el día de San Valentín. Se fue el resultado, pero no el fútbol, que está por encima de lo primero. Ahora quieres reconciliarte con la victoria. Pero antes toca vivir unos momentos que te hacen recordar que lo importante en la vida y en el fútbol no sólo es el fin, sino también el camino. Porque meta sin recorrido no tiene sentido. 

Ese momento de saludar a los tuyos. Ese momento de comentar lo que estás viendo. Pero, eso sí, toca hacerlo de pie. Como en los campos de los equipos que hacen posible el fútbol. Ese momento en el que el árbitro señala un dudoso penalti y parece que el desamor se va a prolongar otro día más. Sientes que esta vez no mereces una derrota. Una hipotética derrota, la quinta consecutiva, te mete en puestos de descenso por primera vez en la temporada. Tienes que hacer dos goles. 45 minutos por delante. Pero hoy sientes que tu equipo está haciéndolo bien, entregándose y que esos dos tantos llegarán tarde o temprano. El tiempo corre hasta que llegan los momentos buenos, cuando el reloj se para. Ese momento en que el portero rival yerra y Pepones pone la igualada y acerca la victoria. 

Pero es en el descuento cuando llegan las emociones fuertes. Ese momento en el que tu amigo Andrés bicicletea y le dices a Bernardo que "por qué mierda se pone este tío a regatear en el descuento". Ese momento en el que Abdu dobla a Andrés y éste le asiste. Ese momento en el que Abdou la pone y ves que ese centro tiene pinta de gol. Ese momento en el que el juvenil Cristian entra desde atrás y vuela. Ese momento en el que la pelota cambia de dirección tras el cabezazo y el tiempo se congela. Ese momento en el que el tiempo es eterno. Ese momento en el que te ves dentro del césped abrazado con José Valdivia, con sus particulares auriculares puestos. Ese momento en en el que entran ganas de marcarte un Callejón y acabas haciendo un Xabi Alonso después del gol de Bale en Lisboa. Ese momento en el que te unes a la piña y de tantos gritos no entiendes ni una frase. Ese momento en el que el árbitro pita el final y saltas de nuevo para abrazar y felicitar a los tuyos, que no se meten en descenso. Ese momento en el que se toma la fotografía deseada, esa después de una victoria.

Ese momento en el que te reeconcilias con el fútbol, perdón, con el resultado. Es la grandeza del fútbol modesto. Que no hay personajes, sabios ni intereses económicos y personales. Sí una familia y un puñado de tipos que quieren conseguir la victoria. Puro fútbol.

viernes, 13 de febrero de 2015

Recuperar a Ramón

Ramón Azeez despeja un balón ante la mirada de Cristiano Ronaldo · marca.com
Juan Ignacio Martínez aseguró en la rueda de prensa de su presentación que uno de los objetivos secundarios que se proponía, para ir a por el principal de la permanencia, era recuperar para la causa a Hemed y Thievy. El israelí estaba luchando, pero no veía portería. Y un delantero sin goles... El trabajo con el congoleño era diferente, más bien que empezase a luchar. JIM lo ha conseguido, sobre todo con el ex del Mallorca. Antes de que llegase Juan Ignacio, Hemed mojó en una sola ocasión en catorce encuentros. Con el nuevo técnico, cinco goles en seis envites, un promedio de 0,83 goles por partido. Por su parte, con el africano hay que seguir trabajando, y es que tiene mucho más potencial de lo que demuestra cada fin de semana. La clave está en querer. Querer es poder y más en su caso.

Otro de los africanos que hay que recuperar para la causa es Ramón Azeez. El nigeriano fue una de las revelaciones la temporada pasada, ganándose un puesto en Primera sin haber tenido experiencia en Segunda. Sin embargo, últimamente está desaparecido. A Córdoba ni viajó y habrá que ver si hoy entra en la convocatoria. No sé cuál es la razón exacta de su pérdida de protagonismo, pero da la sensación de que el problema está en su ficha con el filial y no profesional (dos años así en Primera...). Lo que sí sé es que hay que recuperar al mundialista para la causa. Resta mucho campeonato y Azeez puede aportarle al equipo aspectos que no tienen otros (abarcar mucho campo, recuperación...). Su entrada en los planes beneficiará al Almería, lo realmente importante.

Por cierto, el encuentro de hoy es de una importancia tremenda. Dejando a un lado los rollos de los presupuestos y demás excusas, la Real es un rival directo. Y en casa y ante un equipo que se está jugando lo mismo que tú, no puedes dejar escapar más ni un solo punto. Es la única fórmula para que el Almería también le eche una mano a la Patrona.

viernes, 6 de febrero de 2015

Alfonso García y la ilusión

Casado, en su presentación como jugador rojiblanco · udalmeriasad.com
Artículo de opinión Diario Ideal 6-II-15


Tenía el Almería un vital encuentro el pasado domingo ante el Getafe y la sensación era bien distinta. En las redes sociales la opinión mayoritaria de los aficionados era que Alfonso García se merecía una pitada tras su actuación en el mercado invernal. Los comentarios giraban más en torno al máximo mandatario de la entidad y a su planificación deportiva que en el propio partido, muy importante. Según muchos seguidores, los refuerzos de Espinosa y de un Casado desaparecido en los dos últimos años no eran suficientes para las carencias que mostraba -muestra- la plantilla unionista.

Después, cuando marchaba hacia el Estadio de los Juegos Mediterráneos, no sentía la ilusión de antaño. Una ilusión que está yendo a menos en la hinchada unionista. Me permito generalizar. Supongo que influirán varios factores, pero esa disminución de ilusión tiene una relación directa con la ilusión de Alfonso García, ese presidente que un día prometió a la afición almeriense "todo por el fútbol". Entiendo que haya que ajustarse a los tiempos y a la economía, pero los equipos que pelean por la permanencia tienen presupuestos similares y, a diferencia del Almería, se han reforzado mejor. Algo falla. El dinero no da la felicidad. A esta se puede llegar por otras vías.

Sinceramente, quizás al hincha, más que su equipo esté en Primera o Segunda División, lo que quiere es enfundarse su zamarra, echarse la bufanda al cuello e ir hasta al Estadio de los Juegos Mediterráneos, con una buena dosis de ilusión por lo que va a ver. No ir por ir. Y me atrevo a afirmar que esto no ocurre últimamente. Y no solamente por los fichajes. Sino por un tufo a pasotismo y a falta de ilusión del club, que, al final, se contagia. ¡Qué lejos quedan aquellas mareas rojiblancas!

PD: Y después los seguidores de la afición más educada de España van a Córdoba y les cobran las entradas a ¡45 euros! Un cero para Carlos González, presidente del Córdoba.