martes, 24 de noviembre de 2015

En casa, otra historia

Cuéllar, que se ha afianzado en el centro de la zaga, gana una disputa aérea en San Mamés · udalmeriasad.com

Como esa ilusión óptica en la que se ven charcos en la carretera un soleado día de julio, el jeque del Málaga se ha cansado de su juguete, y ya no se atisban tiempos de bonanza en la Costa del Sol (otrora en Almería...). Es comparable el caso del Málaga y el del Almería de Carrillo en cuanto a guarismos. Los de Gracia son el tercer equipo menos goleado de la liga, con once tantos en doce encuentros. Y es último porque sólo ha visto portería en cinco ocasiones. En clave rojiblanca, Carrillo ha logrado parar la sangría defensiva (con el hándicap de las numerosas bajas, sobre todo en defensa). Desde su llegada, la UDA sólo ha encajado tres goles en cinco partidos. Pero sigue en el pozo porque no celebra goles. Y no lo hace porque no tira.

Son curiosos los casos de Almería y Málaga porque, por lo general, los equipos menos goleados están arriba. Cuando la manta es corta, uno se suele agarrar a eso de portería a cero y aprovechar las pocas ocasiones que disponga. El problema es cuando las oportunidades generadas son nulas. Y eso es lo que le pasa al Almería.

El problema podría ser que en los últimos once meses han pasado cinco técnicos por el banquillo del Mediterráneo (¿quién es el culpable?); la fallida mezcla entre los jugadores que quedan del curso anterior, los 'canteranos' y las incorporaciones; o que la afición unionista sigue sin saber a qué juega su equipo. Incluso que uno puede llegar a detestar el fútbol viendo partidos como el de San Mamés. El objetivo ahora tiene que ser generar para poder tener ocasiones de ver portería rival, antes de que se apaguen las constantes vitales. Y para eso hay que salir a morder en casa.

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