martes, 10 de noviembre de 2015

Cinco botellas de White Label

El plantel unionista, en el último viaje · udalmeriasad.com

Grada Joven escribió una carta abierta la pasada semana que rezaba lo siguiente: "(...) Lejos de respetar o tener un mínimo de empatía con su afición, con el mal momento que atraviesa el equipo (...) varios jugadores queman sus noches (durante la semana, entrenando al día siguiente, o tras un partido perdido) en varios locales de la capital, Aguadulce o incluso Granada. Sólo queremos respeto y profesionalidad de toda la plantilla. Instamos al club a que tome medidas para evitar que estas situaciones desencadenen una guerra entre jugadores y afición (...)".

El debate, que ya estaba en la calle y en la red, se ha acentuado estos días tras el anterior comunicado. Que quede claro que las siguientes líneas no van por todo el plantel unionista, ya que son muchos los que sí llevan una vida de deportista. Hay quienes piensen que los futbolistas son personas y pueden hacer lo que les plazca con su vida privada. Eso no es del todo verídico, puesto que para eso está el código interno, que prohíbe, por ejemplo, deportes de riesgo. Independientemente de esto, sí es importante lo que se hace y deja de hacer fuera de las horas de entrenamiento, ya que en el deporte, a todos los niveles, y aún más, en el de alto rendimiento, factores como la dieta son la diferencia entre un buen y un mal futbolista, tenista o ciclista. 

Es de suponer que a un aficionado de verdad -y propios compañeros que llevan una vida saludable- le duele que un jugador de su equipo salga la noche anterior a un entrenamiento a hacer de todo menos cuidar su cuerpo, cuando es clave en el rendimiento de este trabajo llamado fútbol. Es preferible salir la madrugada en la que has perdido un encuentro si a la mañana siguiente no hay sesión preparatoria, que la noche antes de una sesión. Pero una cosa es dar una vuelta y la otra, beberse, como el del vídeo, cinco botellas de White Label.

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