martes, 6 de octubre de 2015

Que pase el siguiente

Sergi se lamenta de una ocasión marrada en un encuentro en el Mediterráneo · udalmeriasad.com

No me gusta que a nadie lo despidan de su puesto de trabajo, pero la destitución de Sergi es lo mejor que le podía pasar a la UDA. He llegado a escuchar que si Julián no erra en esa jugada que costó encajar el segundo tanto el sábado, el técnico de Las Franquesas del Vallés hoy entrenaría en la Vega de Acá. Pero a Sergi no se le enseña la puerta por esa jugada.

Los cinco meses que el exjugador del Barcelona ha pasado en Almería se pueden dividir en dos fases: desde su llegada hasta el descenso, y desde el fatídico día ante el Valencia hasta su destitución. En ambas fracasó. Hay una corriente que opina que en la primera lo hizo bien, de ahí su renovación. Pero a Sergi se le contrata para que el Almería consiga una de las salvaciones más baratas de la historia de Primera. Y ni el Almería ni el preparador catalán consiguen esa permanencia. El descenso no fue culpa exclusivamente de Sergi, pero éste sí tuvo su parte de responsabilidad, con esos siete puntos de 27 posibles, uno de los últimos 15, uno en los últimos tres partidos en casa. ¿Resultadista? En Primera, el Almería y con esa plantilla, como para no serlo...

En su segunda era, contando con uno de los presupuestos más altos de la categoría y haciendo la plantilla a su gusto, algo que pocas veces se ha hecho en la Vega de Acá, no consiguió ni resultados (en descenso a Segunda B), ni juego (en Segunda sí hay que exigirle más a uno de los favoritos); y, quizás lo más importante, ni cohesión como equipo, ni buena relación plantel-técnico, algo fundamental para optar a un ascenso. Con esos argumentos, unidos a decisiones ininteligibles (convocatoria de Albacete con sólo cuatro defensas; Soriano, de la grada al once y del once a la grada...), da igual que se esté en la jornada 7 que 37. ¿Alguien de verdad cree que con Sergi había altas posibilidades de remontar el vuelo?

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