viernes, 4 de septiembre de 2015

20 minutos con un galáctico del fútbol sala

Claudio Da Silva hace malabares con un balón en el centro comercial La Verónica · CD UMA
Casi veinte minutos al teléfono para realizar esta entrevista. Ese tiempo muestra la humildad y cercanía de un jugador de Primera División. Es Claudio Manuel Da Silva Barrionuevo (Alhaurín de la Torre, Málaga, 1986), uno de los estandartes del UMA Antequera, equipo que debuta el próximo viernes en la máxima categoría de fútbol sala por primera vez en su historia (con permiso de la huelga convocada por la Asociación de Jugadores de Fútbol Sala).

Y esos veinte minutos representan la humildad de este ala porque no son muchos los profesionales del fútbol dispuestos a dar ese tiempo. La última vez que me lo encontré fue hace nueve meses. De manera regular, hace tres años, cuando el malagueño era entrenador del que suscribe en uno de los equipos de la academia internacional Red Blue LNFS.

Esa humildad se une a sus cualidades futbolísticas. Internacional con la sub-21 y subcampeón de Europa universitario, Da Silva va a comenzar su décima temporada en el UMA Antequera, su séptima consecutiva (pasó dos años en el Pozo Ciudad de Murcia y uno en el Albacete). Y lo hace para mantener a su equipo de toda la vida en la mejor liga del mundo.

-Aparte del ascenso, otro momento emotivo del pasado curso fue ante el Hércules. Anotó y se metió el balón debajo de la camiseta para anunciar a los suyos que su pareja estaba embarazada de nuevo. ¿Niño o niña?
-Niño esta vez. Ya tengo la parejita. La madre quiere que se llame como yo.

-¿Le gustaría que el pequeño Claudio fuese jugador de fútbol sala profesional en un futuro o hay mucho sacrificio en forma de horas de entrenamiento, viajes...?
-Lo que tengo claro es que va a hacer el deporte que desee, si es que quiere hacer deporte. Tendrá libertad total. Pero me gustaría mucho que jugase al fútbol sala. En las categorías inferiores los niños aprenden la técnica más rápidamente. Si después quiere probar en campo grande... El futbol sala es muy sacrificado y no está remunerado para tanto sacrificio.

-18 de abril de 2015. ¿A qué le recuerda esa fecha?
-Al segundo día más importante de mi vida, tras el nacimiento de mi niña. Hay mucho trabajo ahí detrás. Un sueño cumplido. Fue una temporada magnífica, en la que desde el inicio nos subimos al carro alto de la tabla y no había quien nos bajase de ahí. Fue un ascenso más que merecido.

-¿Cómo pasa uno la noche sabiendo que al día siguiente puede ascender a Primera División?, ¿se duerme?
-Nos lo tomamos, entre comillas, como un partido más. No queríamos presionarnos porque desde la directiva no había ninguna presión. El objetivo era la permanencia y se consiguió en la primera vuelta. Después, estás arriba y tienes esa posibilidad... La noche sí fue sufrida, pero se durmió algo.

-Empieza el encuentro y es usted precisamente el que abre la lata en ese histórico 7-2 al Valdepeñas.
-Fue un partido redondo, y es que se puso de cara con ese gol. Al descanso nos fuimos con 4-0 si no recuerdo mal. Fue fantástico. La afición se volcó con nosotros ese día. El pabellón estaba lleno y no había asientos vacíos, incluso con gente de pie en las escaleras. A esa afición no se le podía fallar.

El jugador malagueño es manteado tras ascender a Primera División · Antonio Miranda
-¿Es consciente de que ha escrito su nombre en la historia del deporte en su ciudad, al ascender, a su equipo, a la máxima categoría 23 años después?
-En la prensa nos han puesto casi como héroes porque hacía 23 años que un equipo malagueño no estaba en la primera categoría nacional de fútbol sala. Una ciudad como Málaga se merece eso y mucho más. Pero no se invierte ni en categorías bases ni a nivel más elevado... Si con la plantilla y el presupuesto más bajo de Segunda División, hemos conseguido esto, a ver si la gente se va enganchando a este deporte y apuesta más.

-Se suele decir que la piña predomina en los equipos de categorías bajas y los intereses individuales en los profesionales. Pero ustedes están en la élite y parecen una familia. ¡Vaya mezcla!
-Totalmente. La clave del éxito del ascenso ha sido la unión del vestuario. Cada vez que tenemos un partido en casa, nos reunimos los jueves y vamos a tapear cerca de donde entrenamos [la barriada universitaria de Teatinos]. Cuando alguien cumple años, lleva un picoteo y nos lo tomamos en el vestuario después de entrenar. Parecemos un grupo de amigos que quedan y juegan los domingos a echar una pachanguita. Como los de las peñas, pero a nivel profesional. Hay un ambiente excelente.

-Un grupo de amigos, pero en vez de medirse contra los solteros o casados, lo harán ante el Barcelona o Inter.
-Exactamente. Este año vamos a disfrutar de esta familia y vamos a jugar ante los grandes de este deporte. Sabemos que va a ser muy difícil, con sufrimiento, pero vamos a intentar disfrutar. Esto pasa una vez en la vida y queremos subirnos al carro de la permanencia. El primer año es muy difícil porque puedes pagar la novatada. Vamos a intentar mantener la categoría, y después, el equipo será capaz de consolidarse.

-¿Apostaría una buena cantidad de dinero para afirmar que van a conseguir la permanencia en Primera División?
-No podría, puesto que no la tengo [risas]. Pero estoy convencido de que sí lo vamos a conseguir. Las sensaciones han sido muy buenas en esta pretemporada. Le hemos plantado cara a un equipo grande que se ha hecho en unos años, caso del Jaén [se midieron dos veces este estío, con un triunfo para cada uno], que este fin de semana juega la final de la Supercopa. Puede pasar de todo. Ganaremos partidos, y otros se nos irán por la falta de experiencia en la categoría.

-El primer examen es el próximo viernes, a las 21:00, en el feudo del Elche, curiosamente el otro recién ascendido. ¿Está bien el primera rival por eso de conocerlo o hubiesen preferido uno de los históricos de Primera?
-Está bien si se puntúa. Es un rival directo por la permanencia. Sabemos que estamos en el lote del descenso. El calendario es bueno si empezamos bien la liga. En la segunda jornada recibimos al Zaragoza, y después vamos a Jumilla, otro equipo, que, a priori, luchará por no descender. ¿Empezar con los más fuertes? No lo sé. Quizás te desmotivas un poco. Si sumamos en los primeros partidos, será más fácil engancharnos al carro de la liga.

-El partido es el próximo viernes si no hay huelga. ¿Apoya esa huelga convocada por la Asociación de Jugadores de Fútbol Sala?
-La apoyamos todos, todos, todos los jugadores de todos los clubes, incluso los de los grandes. Hay que llegar a un acuerdo porque se piden cosas disparatadas entre comillas y otras muy lógicas, como un sueldo mínimo. Estamos hablando de una primera división nacional, de la mejor liga del mundo de fútbol sala, y hay futbolistas a los que casi le cuesta dinero jugar. Existe mucha diferencia entre los grandes y los pequeños, y se intenta buscar un equilibrio. Hay clubes que firman jugadores y después el presidente desaparece, no se sabe donde está, los jugadores se quedan colgados, no cobran, y esos futbolistas tienen sus familias, sus niños... Se busca también crear un depósito. Que si se producen estas cosas, se pueda defender a los jugadores que se quedan con una mano delante y otra detrás. Hay que buscar un equilibrio, ni todo lo que pide la Asociación de Jugadores, ni el no rotundo en todas las cosas, como, de momento, dice la LNFS.

-A sus 29 años va a debutar en la mejor liga del mundo. ¿Se lo cree ya?
-Sí [risas]. Me lo tengo que creer ya porque la semana que viene empezamos. Es cierto que he tenido ofertas para salir y estar en Primera División. Pero soy malagueño, tengo la familia en casa y mi mujer está trabajando aquí. Ya no es sólo salir, sino arrastrar la familia, y ella no puede dejar el trabajo porque mañana volvemos y no ya no lo tiene... El fútbol sala no está remunerado como para salir y jugártela.

-Precisamente hace poco hacía RT a un tuit en el que se leía que un árbitro cobra por pitar un partido más que la mitad de la ficha mensual de un jugador de Primera. El dato es brutal.
-Es dura la noticia, pero es una realidad. Los árbitros ganan más de mil euros por partido, cosa que pocos jugadores cobran, por desgracia, en la máxima categoría al mes. Me parece un disparate ese dato. Hay que buscar un equilibrio. Un árbitro no puede cobrar tanto comparado con el sueldo del futbolista. A ver si llegan a un acuerdo la Asociación de Jugadores y la LNFS...

Claudio celebra uno de los tres tantos que le hizo en un Mundial universitario a Kazajistán · Nuno Gonçalves / LNFS
-Cuando se llega tan lejos en el deporte, el aspecto psicológico es clave. ¿Ha sentido alguna vez presión por culpa del fútbol sala?
-La presión hay que tenerla si eres ambicioso y quieres seguir evolucionando. Pero hasta un límite. Cuando te excedes en la presión, va en perjuicio de uno mismo, las piernas no responden y la cabeza no está en lo que tiene que estar. ¿Presión? Hay que tener un poco, pero lo justo para ser competitivo.

-¿Y cómo se entrena la parte psicológica? La táctica o el físico en una sesión en pista. ¿Y lo psicológico?
-Pienso que en el deporte los que llegan a la élite tienen que tener cualidades innatas o talento. Porque si no, todo el mundo que estudia sacaría dieces. Y no todos pueden sacar buenas notas por muchas horas que echen... La psicología se puede trabajar hoy en día, pero es complicado. Creo que es más innato.

-Su cara es la imagen de la campaña de abonos, apareciendo, por ejemplo, en los autobuses de Antequera. Yo no sería capaz de soportar esa presión...
-[risas] Más que presión, es alegría. Lleva un poco de camuflaje porque voy con la cara pintada [risas]. Me han cogido como la imagen del club y para la LNFS soy el referente del equipo. Estoy muy contento y orgulloso por ello. Llevo muchos años aquí y siempre quieren darle más valor a los jugadores de casa.

Detalle de la campaña de abonos en un centro comercial.
-Por cierto, por el apellido, supongo que mucha gente le habrá pedido el DNI para comprobar que es de Málaga y no de Brasil.
-[risas]. Tengo muchas anécdotas por el tema del apellido. Muchos periodistas me han llamado preguntándome si necesitaban un traductor. En partidos, al finalizar, portugueses o brasileños del equipo rival me hablaban en portugués. Yo decía "mira, me vas a perdonar, pero soy malagueño y encima de pueblo, de Alhaurín de la Torre". Se quedaban a cuadros...

-Brasileño era otro Claudio Da Silva, Claudinho, futbolista profesional desde 1987 a 2005 en  Paraguay, Méjico, Ecuador y Brasil. ¿Lo conocía?
-Había leído algo en Wikipedia, pero no lo he visto jugar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario