lunes, 24 de noviembre de 2014

La Maratón (I)

Los cuentos de Álex · Tercer capítulo

Había días que eran especiales para Álex. En las visperas del primero del curso, del último o de Nochebuena, al chico rubio le costaba conciliar el sueño. Y cuando lo hacía, se introducía en un sueño profundo en el que se reencontraba con Gustavo o Javi, o en el que Papa Noel aparecía y le regalaba la equipación de la UD Almería o unas botas nuevas. También era esperado el día de San José Obrero, aprovechado por el colegio para hacer su fiesta. Durante toda la semana el centro se engalanaba para la ocasión. Cartulinas hechas en la clase de Artística, el pedido de kilos de arroz para la paella gigante u organizar el torneo de fútbol sala formaban parte de los preparativos. Era la competición deportiva, llamada 'la Maratón', la que ponía a Álex. También pasar un día extraescolar en su colegio, con los profesores y alumnos, la particular familia.

Las tres clases de su curso se disputaban un puesto en la final con las otras tres aulas de un año menor. Esos dos o tres partidos formaban un aureola importante. En juego estaba una copa que poner en la estantería de la clase y, sobre todo, el orgullo de ser el campeón de ese ciclo. Álex llevaba la voz cantante de su grupo de amigos. La semana previa al día de la Maratón cogían un folio y, mientras Maribel, la profesora de Conocimiento del Medio, daba tiempo para hacer los ejercicios, el menor de los Salvatierra organizaba su equipo. "Javi, Edu, Pablo, Manolo y yo salimos al principio. Gus, tú eres mi amigo, pero vas a la banqueta, junto a Antonio, Juanjo y Pérez. Tenemos que ganarles a los de la clase del 'B' como sea", afirmaba, mientras que la profesora sacaba una media sonrisa y hacía la vista gorda.

Llegó el sábado. A las ocho de la mañana Álex ya estaba devorando sus Tosta Rica con los grumillos de Cola Cao en sus labios. Naturalmente, ya tenía calzadas las botas y puestas las medias, pantalón y camiseta. Excepto las botas, rosas y negras, iba de un impoluto blanco. La espera se hacía larga hasta que su padre se levantaba y le llevaba hasta el colegio. Los Spiderman -así denominaron al equipo de la clase- hacían sus cuentas. Había que ganar el primer partido con los máximos tantos posibles, ya que el último encuentro, con los de la clase del 'B' era más difícil, y en la diferencia de goles podía estar el pase a la final. Álex fue el primero que llegó al patio. No porque fuese puntual -que lo era-, sino porque no podía esperar más en su casa. Saludaba a los suyos y ya se metía en la competición. Estaba a punto de comenzar el primer envite, contra los del 'C', a priori, los peores. No era más que un torneo escolar, con los alumnos mayores ejerciendo de árbitros y con la excusa de pasar el día conviviendo con la comunidad educativa. Pero para Álex y compañía era mucho más que eso. La Maratón era su particular Champions.

Lea aquí todos los capítulos de Los cuentos de Álex.

jueves, 13 de noviembre de 2014

Impensable

La afición unionista celebra su segundo ascenso a Primera, en junio de 2013 · udalmeriasad.com

Escribo estas líneas con los ojos cerrándose tras 34 horas sin caer en los brazos de Morfeo. El Trabajo de Fin de Grado (algunos aún nos la jugamos estudiando Periodismo) me ha llevado por el camino de la amargura, aunque, con la ayuda de amigos como Paco Gregorio o Rafa Espino, todo es más fácil. El tema de la investigación que he tenido que desarrollar es la evolución de la afición al fútbol en Almería, estudiando qué factores han provocado que se asiente o no una masa social, por ejemplo, la 'unión' entre el Club de Fútbol y el Polideportivo, el cambio del Juan Rojas por el Mediterráneo o, anteriormente, las distintas denominaciones (y desapariciones) del equipo representativo. Otro de los objetivos era comprobar el tratamiento de la prensa hacia la entidad y sus seguidores, aunque ese tema lo abordaremos otro día.

Tras las diferentes entrevistas y búsquedas hemerográfica y bibliográfica, se destacan distintas conclusiones. No les voy a poner aquí el rollo de las académicas, sino algunas de las deportivas. Éstas son buenas. Es cierto que hubo un lunar por parte de los despachos de la Vega de Acá (o de Águilas) en el precio de los abonos en verano de 2007, aunque realizando una evolución detallada del club desde 2001 hacia esta parte, se puede comprobar que el crecimiento es brutal. De los 1.600 espectadores que iban a ver fútbol al Juan Rojas hace trece años (no hace tanto) se ha pasado a las cinco cifras. Que sí, que en número se pierde casi con todas las aficiones de Primera, pero cualitativamente hablando, la hinchada unionista está en una buena posición. La evolución es más que palpable. Ahora cierren los ojos y den un salto trece años atrás. ¿Se imaginan un Almería con trece temporadas en la LFP, seis de ellas en Primera División? Disfrutemos de lo que tenemos.

jueves, 6 de noviembre de 2014

El despropósito de Teerasil

Teerasil juega con el balón en el Mediterráneo · as.com

En todas las plantillas hay futbolistas que disponen más minutos y otros que juegan menos. Sin embargo, hay casos y casos. Está Fran Vélez y está Teerasil. El primero actúa en una posición que es más difícil entrar. Además, en el momento en el que tenga protagonismo (yo se lo daría ya, en detrimento de Mauro dos Santos), cumplirá. Pero luego nos encontramos casos como el del tailandés, cuya presencia en la plantilla es puro trámite (21 jugadores con dos-tres que no están...). El caso es curioso. Lo pintaron como uno de los mejores jugadores asiáticos, si no el mejor, y está verde hasta para jugar en el filial. O el fútbol en Asia hay que equipararlo con las categorías regionales de aquí, o nos vendieron un Fiat como si fuese Audi. El problema no es ese, sino que no llego a entender la operación. Oficialmente, se argumenta que aún no está totalmente adaptado. Entonces no comprendo que la cesión se oficializase los primeros días de febrero y no llegara al sudeste español hasta julio, desaprovechando seis meses para entrenar con sus compañeros, adaptarse en el equipo y la cultura, conocer el idioma... Y otro tema es que para integrarse en un grupo uno tiene que poner de su parte.

Más allá de la versión oficial, la realidad es que el jugador cedido por el Muangthong está un peldaño por debajo del resto de sus compañeros. Entonces, ¿para qué se le trae? Una voz fiable de las oficinas unionistas me dijo en su momento que se trataba de una operación comercial. ¿Qué operación comercial?, si no juega.. Para vender un producto, hay que exponerlo en el escaparate. Y si no se le pone, al menos llévate a la gira por Tailandia maletas cargadas de productos unionistas. O serigrafía camisetas en tipografía tai para los miles de asiáticos que se meten día sí y día también en el Facebook del club. Si no va a jugar, al menos explótalo...