jueves, 25 de septiembre de 2014

Fútbol y política

Piqué y su hijo, en la Diada · as.com
Artículo Diario de Almería 25-IX-14

Rafa Espino, Paco Gregorio y Pablo Laynez ya han escrito días anteriores sobre el tema, aunque visto que no se enteran muchos doy también mi opinión. En los últimos días veo a alguno que otro que no se explica por qué a muchos nos molesta que se mezcle fútbol y política. Que un sujeto asista a la Diada y se fotografíe con su hijo me importa lo mismo que el último resultado del Bollullos (con mis respetos a los onubenses). También me da igual que miles de individuos pidan la independencia de una comunidad autónoma (anda que como saliese el 'no' como mayoritario...) o que un tipo se solidarizase con okupas. Sí me molesta que ese sujeto -Piqué- vista la casaca de uno de los equipos más importantes del mundo o que los miles de individuos realicen la acción en un complejo deportivo. Lo que me jode, más allá del hecho en cuestión, es que se utilice el fútbol como un vehículo. Dicen que es imposible separar fútbol y política, algo que me parece una barbaridad. Es cierto que ciertos estadios italianos se asemejan a un escuadrón de la II Mundial o que el propio Barcelona mezcla fútbol y política. Pero eso no significa que ambas facetas, tan importantes a día de hoy en las vidas de las personas, sean inseparables.

Si algo bonito tiene el balompié es que por un tiempo junta a un parado con un multimillonario, a un abuelo con su nieto, a un palestino con un israelí o a un católico con un protestante. Por eso, me apena que se utilice este bonito deporte como medio político. Me comenta Fran Luque, mientras escribo estas letras y se echa un selfie con la clasificación del Comunio, que lo que le faltó a Pique, si fue tan valiente para echarse la foto, fue decir en rueda de prensa "me siento catalán" y no argumentar que lo había dado todo con la selección española y demás tonterías. Sí y no. No le falta razón a Fran, pero está feo mezclar fútbol con política. Porque el fútbol es mucho más puro que la política. Y no me cuenten milongas de que uno y otro tienen que estar relacionados. En Xavi y Gasol está el ejemplo.

jueves, 18 de septiembre de 2014

Sin árbitros no hay partidos

La imagen habla por sí sola · profedelengua.blogia.com

El mundo del fútbol base es peculiar. Observando, uno se encuentra con aspectos buenos -muy buenos- y otros para darles de comer aparte. Abunda el compañerismo y el fútbol puro, predominando el juego por delante del negocio que hay alrededor del profesional, convertido en un circo. Por su parte, me apenan aquellos jugadores del montón que se creen auténticas estrellas y complican el trabajo a los periodistas que nos dedicamos a escribir sobre este tipo de fútbol. También me avergüenza el tema de los árbitros. No me refiero a la actitud chulesca de algunos de ellos. Ni a la premeditación (hace años mis ojos vieron un movimiento extraño en un vestuario arbitral en la primera jornada de Preferente). Tampoco a la falta de preparación de muchos de ellos. Sino al comportamiento de parte de la grada (en las categorías más bajas, los padres).

Hace unas semanas, por circunstancias que no vienen al cuento, me vi con el silbato en la mano arbitrando un partidillo. Les aseguro que no es nada fácil ver si hay fuera de juego, si cierta entrada es objeto de falta o si el balón ha salido del todo. Hagas lo que hagas, las críticas llegan dos partes: de los jugadores de uno u otro equipo, y de la grada. Por suerte, en mi caso, no había espectadores. Lo de los futbolistas puedo llegarlo a entender porque dentro del césped las pulsaciones están a mil, aunque ciertos comentarios deberían ser objeto de amonestación. Pero lo de la grada no tiene nombre. No me refiero a protestarle algo al trencilla o mostrarle tu desacuerdo, sino a decirle de todo, acordarse de familiares suyos o de sus antepasados. Y ya no hablemos de aquellos animales que saltan al verde y agreden al colegiado. En Primera y Segunda viene dando igual, puesto que los árbitros y sus miles de billetes morados se mofan del paleto aficionado. Pero en el fútbol base la situación da vergüenza. Y no hay otra forma de cambiar esto que con alguna/s medida/s. Recuerden que sin árbitros no hay partidos.

jueves, 11 de septiembre de 2014

Con un par

Momento del minuto de silencio por el fallecimiento del abuelo materno del oriental Sito · CDO

Es más que conocido que Pepu Hernández dirigió a la selección española de baloncesto en aquella mágica final del Mundial de 2006 horas después del fallecimiento de su padre. Era una cita histórica, Gasol y compañía se convirtieron en inmortales en Saitama, pero el seleccionador había perdido a su padre horas antes, algo, sin duda, más importante para él que un partido de baloncesto. Con una tremenda dosis de coraje, Pepu se calló tan gran noticia, se la hizo suya propia y no les dijo nada a los jugadores, con el fin de que estuviesen concentrados al 100% en la final. Un hecho para alabar. Si no recuerdo mal, Iñaki Saéz también hizo algo parecido en un encuentro de las inferiores de la Roja de fútbol. Lo de los jugadores del Sevilla en 2007 también tuvo mérito. El malogrado Antonio Puerta se les había marchado y los sevillistas jugaron la Supercopa ante el Milán por su compañero días después, cuando su mente no estaba ni mucho menos en darle patadas a un balón de fútbol.

Todos estos gestos son para admirar, pero, para mí, más lo es lo que hizo mi compañero y colega Sito el pasado domingo. El Oriente jugaba frente al Alfacar de Granada y el joven jugador oriental había visto fallecer a su abuelo materno horas antes. Lo fácil -por decirlo de alguna manera- hubiese sido quedarse con su familia, apoyándose unos a otros. Pero él subió a su campo, se calzó las botas y saltó al césped a jugar (a diferencia de los profesionales, sin ver dinero de por medio). El objetivo era dedicarle el triunfo a su abuelo y no fallarle a sus compañeros. Ellos tampoco le podían fallar a él. Y así lo hicieron. Un gol de Javi Lores hizo que la victoria se quedase en casa y que el abuelo de Sito se alegrase por la victoria y, sobre todo, por el gran gesto de su nieto. Grande Sito y grandes sus compañeros, muy grandes.

PD: Mis condolencias a toda la familia de Sito.

jueves, 4 de septiembre de 2014

Se acabó el rollo hasta enero...

Eddy, en un Murcia-Castilla · marca.com
Artículo Diario de Almería 4-IX-14

... o no. Porque a lo mejor llega Alfonso García y te anuncia que hay un nuevo Teerasil para principios de 2015. Pero, si no ocurre nada extraño (en forma de jugador libre que se vende como el más polivalente del mundo y que es el único que ha querido venir), la plantilla de la UD Almería está cerrada. Ha sido un verano, como cualquier otro, en el que suenan muchos nombres y llegan pocos. Dicen que desde que acaba la competición hasta que se cierra el mercado de fichajes es una época difícil para el periodista deportivo, por eso de que no hay partidos y hay que rellenar páginas. No estoy de acuerdo. Sí hay noticias, incluso más que en otras épocas del año. Posibles incorporaciones. Pero no por decir nombres al azar, como hacen algunos, sino porque hay un interés real u oferta. Me da rabia que a los que ejercemos esta diga profesión se nos digne de adjetivos negativos o que se nos compare con Pinocho. Habrá quienes se saquen un nombre de la manga y el público se lo crea, pero eso es culpa del último, por enfocar su atención hacia ese determinado medio o periodista. Dejo de dar lecciones de ética porque no he estudiado para ello, pero si Jairo, Eddy, Cañas o Joselu no han llegado a la Vega de Acá no ha sido por culpa de los medios de comunicación. ¡He leído en varias ocasiones que los medios se han cargado un determinado fichaje! Como si fuese culpa de la prensa que alguien haya llegado o dejado de venir por informar sobre un determinado jugador.

Ficherío aparte, el caso es que el plantel unionista se me antoja con bastantes carencias. Un central izquierdo, un mediocentro y un extremo no hubiesen venido de más; máxime cuando Azeez, Jonathan, Thievy, e incluso Thomas, pueden perderse el mes de enero y parte del de febrero por disputar la Copa de África. Echo en falta un mediocentro con criterio, aunque el trabajo ya se ha hecho. El tiempo para actuar pasó. Y con ello muchos rollos... hasta enero.