jueves, 28 de agosto de 2014

La peña La Plazilla

La Peña de la Plazilla anima en Santo Domingo · NGC

"Vaya un bote de colonia y un paquete de cuchillas, vaya un equipo valiente que tienen los pescajibias", escuchaba el pasado domingo mientras hacía la crónica de El Ejido-Español del Alquián (¡qué espectáculo de partido!). Era la peña La Plazilla, que no quiso dejar solo al conjunto españolista en el debut liguero. Había oído y leído sobre ellos en las páginas de este periódico y en las cuentas en redes sociales de los jugadores alquianeros, incluso los había visto en Los Pinos. Sin embargo, nunca los había escuchado fuera de casa. Impresiona. Sólo serían quince los que estaban en Santo Domingo, pero cuando cantaban, se me ponían los pelos como escarpias, y eso que no tengo ninguna vinculación con el club periquito. Sin embargo, es emocionante ver cómo un equipo de una barriada tiene una afición fiel y que se hace kilómetros sólo para animar a su equipo.

La hinchada del Alquián es especial. Cuando empecé a escribir en las páginas de este periódico, allá por 2009, iba a Los Pinos a hacer las crónicas de un Español que por entonces andaba en Primera Andaluza. Ya uno se daba cuenta que se trataba de uno de los campos de la provincia, exceptuando al Mediterráneo, con más aficionados. No son los familiares y amigos de un jugador infantil o cadete, sino gente campechana que disfruta con el fútbol y para la que el escudo del equipo de su barrio es lo máximo. Según he investigado estos días, la peña La Plazilla se creó en 2009, aunque antes ya animaban a los suyos. Han estado entre otras localidades, en Linares, Atarfe, Antequera, Ronda, Churriana o Villacarrillo, algo que no es habitual para un equipo así. Sinceramente, el domingo tenía más ganas de disfrutar de la Feria que de ir a ver un El Ejido-Alquián (que luego resultó ser un partidazo). Sin embargo, escuchar el himno de uno de los equipos a capella, con la posterior motivación para los humildes jugadores, hace que te des cuenta por qué el fútbol es bello.

jueves, 21 de agosto de 2014

De la autoconfianza a la arrogancia

Simeone en un entrenamiento con el Atleti · marca.com

No hay ningún tipo de duda de que el Cholo Simeone es un entrenador genial. Sus resultados están ahí. Dos años y medio en la entidad colchonera, con el resultado de una Copa del Rey, una Uefa y una Liga. Una Liga, que se dice pronto. Pero, lo más importante, incluso, es que ha conseguido que el Atlético de Madrid sea un equipo respetado juegue en el campo que juegue, sea el Martínez Valero o el Bernabéu. Él fue el artífice -por delante, incluso, de los jugadores- de romper esa liga bipolar de los últimos años. Me gusta la filosofía de fútbol (y por consiguiente de la vida) del técnico argentino, incluso me he leí hace poco el libro que escribió el propio técnico: Efecto Simeone. La seguridad y confianza que tiene en sí mismo, y que transmite, es fundamental para triunfar en el fútbol y en cualquier ámbito de la vida. No se achica ante nadie, se llame Real Madrid, Barcelona o Chelsea.

Sin embargo, hay aspectos en él que no me gustan un pelo. Y es que, a veces, da la sensación que sobrepasa el límite de la autoconfianza y entra en el terreno de la arrogancia. Me parecen mal sus frases que quedan bonitas de cara a la galería pero que sólo las utiliza cuando le viene en gana. La última fue esa de "con cien millones el Madrid ficha a dos jugadores, y nosotros, a siete u ocho". No le falta razón al Cholo. Pero me gustaría que usase las mismas palabras en la rueda de prensa previa ante el Almería o el Córdoba, equipos que no saben qué son 100 millones ni 50. Si en los días previos de enfrentarse a esos conjuntos, defiende unos derechos de televisión equitativos, a través de los cuales no haya diferencia entre el Atleti y el Almería, aplaudiré al Simeone fuera del campo (al de dentro ya lo he hecho). Mientras tanto, me parecen palabras baratas para quedar bien delante del personal, puyas que mete cuando se enfrenta a un rival difícil.

PD: ¡Muchas felicidades Roci!

jueves, 14 de agosto de 2014

Gobiernan unos monos

El Murcia jugará en el grupo I de Segunda B · marca.com

Dicen los expertos que puede llegar un día en el que las máquinas controlen al hombre. Puede ser. De hecho, quién sabe si ya estamos así, con nuestras manos pegadas al teclado del ordenador, móvil o tableta. Pero en las esferas del fútbol no manda ni el ser humano, ni la informática, sino unos monos. Así me imagino yo la situación, y espero que este artículo no se tome como algo ofensivo. Mi mente se imagina así el tema. Despachos de la LFP o de la RFEF. Un mono, o en su defecto, un chimpancé, sentado en el sillón, pies en lo alto de la mesa, ron coca cola en copa de balón en una mano y un habano en la otra. -"¿A qué hora ponemos tal partido?". +"Pues a las once de la noche mismo". -"Han bajado al Murcia. ¿En qué grupo lo encuadramos?". +"En el que sea. El uno mismo". Sólo así se pueden entender algunas decisiones en los órganos que mandan en el fútbol. Pensaba que había visto todo. Por ejemplo, que la Supercopa sea un día de diario a las 23:00 horas. Ya me dirán cómo encara eso alguien que trabaje al día siguiente.

Pues eso, pensaba que ya lo había visto todo. Pero no. Leo el otro día que el Murcia jugará en el grupo I, enfrentándose a equipos gallegos, asturianos o riojanos. No entro en si su descenso es justo o no (eso sí, los equipos no deberían gastarse más de lo que ingresan); sino que si has bajado a alguien por tema de dinero y lo metes en un grupo en el que los viajes están entre 594 kilómetros (Valladolid) y 1.009 (Santiago de Compostela). Y ayer veo que al final se queda en Segunda. ¡Una liga de 23 equipos! Todo esto suena o a cachondeo o a que el que haya tomado esta decisión está acostado en su sillón, pies encima de la mesa, ron coca cola en una mano y habano en la otra.

PD: Francisco no debería dar el pregón de Feria el sábado 23. Me da igual que haya dos horas entre el acto y el pitido inicial. No es la mejor forma de concentrarse para un partido de Primera División.

jueves, 7 de agosto de 2014

El Almería B existe

La plantilla del Almería B, en Desert Springs · LEM
Artículo Diario de Almería 7-VIII-14

Iba a escribir sobre algunos movimientos en la confección de equipos de la cantera del Almería, pero ante lo que me ocurrió el pasado martes, he optado por cambiar de tema. Es interesante analizar ciertas entradas y salidas, en los que los representantes y el dinero que hay alrededor de éstos juegan un papel fundamental. El club prefiere traer a futbolistas de fuera antes que apostar por otros canteranos, de la tierra, cuyo sueño es triunfar en el equipo de sus amores. No digo que sentir el escudo es más importante que la calidad, pero sí que da la sensación de que lo de fuera es mejor que lo que hay en Almería, válido, por cierto. Pero ya analizaremos esto con más profundidad en otro momento.

El pasado martes fui, como casi todas las mañanas, al campo de la Vega de Acá para presenciar el entrenamiento del Almería B y hacer la correspondiente entrevista (por cierto, muy amables los futbolistas del filial). Sin embargo, allí sólo estaban dos jardineros, que nos dijeron a Rafa González, nuestro fotógrafo, y a mí que la sesión de esa mañana era en el Juan Rojas. No nos costó nada desplazarnos al coqueto campo de Torrecárdenas (sí se sufre un poco subiendo la Avenida del Mediterráneo con la bici a las 10 de la mañana...), pero la del martes es sólo una anécdota más. Ni en la web oficial del club, ni en sus cuentas de Twitter, ni Facebook se avisó del cambio de escenario, cuando éste, según nos enteramos después, estaba programado desde el pasado fin de semana. Pueden pensar que este artículo es una rabieta del que escribe, pero es que esto ya nos ha pasado en otras ocasiones con equipos de la cantera. Es cierto que el club está mejorando poco a poco, con el inglés en Facebook y demás, pero la información que se da sobre la cantera es poquísima para un club profesional, con el primer equipo en la élite y el 'B' en Segunda B.