jueves, 27 de marzo de 2014

Corona

Corona, en un encuentro de la pasada temporada · Javi Alonso

"El Almería se refugiaba en el toque y la distribución de Corona. Ironías del destino, el talaverano se ha convertido en un baluarte de la lucha por la permanencia después de haber permanecido en el ostracismo durante gran parte de la temporada". Me hago de la frase de Paco Gregorio en su crónica de anteayer para escribir este artículo. Este bonito deporte regala felicidad a los aficionados, hace que te vayas a la cama excitado, sin poder dormir, que en un instante estés en las cloacas y segundos después te creas el rey del mambo. Pero aparte de eso, el fútbol es misterioso. De mediapunta pasas a mediocentro, de titular y parte clave en el ascenso a jugar 167 minutos en 25 jornadas. Y ahora, de defenestrado en cuanto a minutos disputados se refiere a pieza clave. Porque en este tramo final Corona va a ser más Corona que nunca, ya sea partiendo desde el banquillo o en el once. A sus 33 años habrá perdido ciertas cualidades, pero el que tuvo clase la retiene para siempre. Corona es ese jugador intermitente, pero que da gusto ver. Desplazamiento bien en corto o bien en largo, clase, mucha clase, es necesario en este tramo final del curso.

En un equipo plegado de cedidos, con el compromiso de algunos de éstos bien puesto en entredicho, los galones y la garra de Miguel Ángel son clave. Sí, el lunes brilló Aleix Vidal, pero el trabajo de Corona fue encomiable. Algunos pueden alegar que es muy fácil hablar tras las victorias, pero se equivocan. El periodismo no consiste en eso. No se trata de aplaudir siempre o de silbar día tras día, sino de contar lo que ocurre. Y si Pepito hace un mal partido, pues se cuenta. Y si lo clava, también.

PD: Esperemos que el mayor de los Teixeira pase desapercibido esta noche. Es lo mejor que le puede pasar a un árbitro acostumbrados al protagonismo. Eso o que son malos, muy, muy, muy malos.

jueves, 20 de marzo de 2014

¿Y la Ciudad Deportiva?

Gabriel Amat y Alfonso García, en un acto público · turismoalmeria.com

Este artículo puede parecer oportunista por la situación en la que se encuentra el Almería, pero el tema deportivo y el de la Ciudad Deportiva, aunque estén relacionados, son independientes. O, al menos, deberían serlos. Y paso de escribir sobre las sensaciones que vienen dejando Suso y compañía, que tan bien están analizadas días anteriores en este diario. Que la UDA tiene posibilidades de salvarse con este equipo prácticamente de Segunda en una competición con cada vez menos nivel es algo de lo que nadie duda. Pero que con esa actitud apática es prácticamente imposible también es cierto.

Centrémonos mejor en el tema del artículo: la Ciudad Deportiva. Si tiene usted la posibilidad de meterse en la genial web de la entidad unionista, podrá acceder a una noticia del pasado 12 de septiembre, en la que se afirma que "la Ciudad Deportiva del Almería será una realidad en el segundo semestre de 2014". Hasta que no lleguemos a diciembre, no sabremos si es cierto o no, pero mucho van a tener que trabajar los obreros... En otra información, esta del 26 diciembre, se asegura que "a partir del primer trimestre de 2014 deberían de iniciarse los primeros trabajos para comenzar a levantar la tan ansiada Ciudad Deportiva". El primer trimestre está llegando a su fin y, al menos, mis ojos no han visto la primera piedra. El que escribe esto ya no se cree nada. Desde que vi que el presentado proyecto para la superciudad deportiva-centro comercial en el Juan Rojas no se llevó a cabo, me creo poquito. El problema está en que estos plazos que parecen que no se cumplirán no salen de mi blog o de algún periódico, sino del propio club. Esperemos que el complejo, tan necesario para el correcto crecimiento del club, no tenga el mismo destino que la visita de España al Mediterráneo, anunciada por la UDA tras conquistar el Mundial.

jueves, 13 de marzo de 2014

Siete puntos, final, ganar, vencer...

Corona y Saúl pelean un balón en el encuentro de ida entre el Almería y el Rayo · marca.com

Rayo y Almería se enfrentan pasado mañana. Ambos están prácticamente en la misma situación, con 26 puntos en la tabla. La única diferencia es que los madrileños llegan al alza, y la UDA, a la baja, y que los primeros juegan ante su gente. Los dos tienen que pensar en ganar o ganar, vencer o vencer, en que el encuentro es de siete puntos y que juegan una final (un empate es insuficiente para ambos). Es cierto que sumas lo mismo ganando en Vallecas que en tu campo ante el Betis, en el Camp Nou o en el Tito Pedro, pero, llegados hasta este punto, el encuentro hay que catalogarlo de final por lo que se juegan ambos y por cómo llegan (uno querrá prolongar su racha positiva, y el otro, volver a conseguir un punto de inflexión). El sábado el aspecto emocional, de concentración, unido a la intensidad, decidirá el choque. El que tenga más pensamientos positivos será el que se lleve el duelo. El que piense que un empate es bueno, perderá. Echarse presión encima no tiene por qué ser malo. La presión está relacionada con la motivación y en esto Paco Jémez se mueve como pez en el agua. Que Francisco sepa leer este aspecto y lo supere es clave para traerse los tres puntos.

Después está el tema de la intensidad, relacionada también con la presión, concentración y motivación. A esta plantilla cualquiera le gana en técnica. Por eso, hay que saber esconder los puntos flacos y sacar a relucir lo que se tiene o puede: la intensidad. Si los rojiblancos le ganaron al Atlético no fue por otra cosa; si cayeron ante el Sevilla, tampoco. De ahí que el que más crea en la victoria, el que más sepa jugar con la presión, el que le meta más intensidad, el que esté más concentrado, el que se crea superior al contrario, será el que se lleve la victoria. Con dos equipos tan igualados, la clave está ahí. En eso consiste el fútbol. El sábado sólo hay dos caminos: ganar o vencer.

jueves, 6 de marzo de 2014

No vale todo

Al Mono Burgos se le cruzaron los cables tras ser expulsado por Delgado Ferreiro · cadenaser.com

Cuando uno entra en la Universidad, se cree que todo son fiestas de las pelis americanas. La realidad es otra. Es cierto que el universitario no se puede quejar de su vida, pero algún que otro día, tener sólo una hora de clase no resulta divertido. En uno de esos momentos de tedio, estaba leyendo un suplemento sobre Luis Aragonés. El Sabio es uno de los entrenadores que ha cambiado la historia de un equipo. No sólo los técnicos que consiguen ascensos o títulos logran esto. Que se lo pregunten a Javi Gracia. No es sólo ganar, sino cómo ganar. El propio Aragonés o el Cholo lo han logrado. El primero transformó a un equipo perdedor en uno de los mejores de la historia. El argentino ha hecho que el Atleti compita en inferioridad de condiciones con los mejores. Que un Opel siga el ritmo de un Jaguar tiene mérito. Mucho mérito. Simeone ha demostrado que no sólo de tikitaka vive el hombre, sino también de intensidad combinada con clase, garra con estilo.

Sin embargo, no hay que confundir ser intensos con creer que se juega en el campo de la cárcel. Que Costa o Ramos vayan al límite no es malo, el árbitro es el encargado de repartir justicia. Pero que al Mono se le cortocircuiten los cables es algo que no se debe permitir. Y aquí tendría que actuar el club, con un castigo ejemplar. Me da igual que no haya motivos para ser expulsado, es injustificable que se ponga así representando a ese club. ¿Pulsaciones? Como en otros deportes en los que no se ve eso. Otro ejemplo de sanción es Pepe. Prefiero un jugador que ve una roja por exceder el límite de la intensidad con una fuerte patada que alguien que engaña al colegiado, olvidando que lleva un escudo que representa muchísimo y que exporta una imagen al exterior. Bien harían los que mandan en sancionar duramente a la gentuza y a los teatreros. Aquí no vale todo.

sábado, 1 de marzo de 2014

Nos vemos el domingo

Pepe Asensio, su sonrisa y su campo. La foto refleja la vida de Pepe · Fotos: NGC
Diario de Almería 1-III-14

Buscando fotos para este artículo saco dos conclusiones. Una es que Pepe era un hombre feliz, en todas sale sonriendo. Otra es que ya sé uno de los motivos del amor al fútbol modesto. Por gente como él. Pepe Asensio, delegado del senior del CD Oriente, nos dejó el miércoles a los 59 años fruto de un maldito cáncer, el "bicho", como él decía. Lo hizo en el "hotel", su hospital. Hasta última hora mantuvo su filosofía de optimismo este hombre que en su día defendió la portería del Cartagena o del Viator. Después hizo las labores de entrenador de porteros y de delegado.

Lo conocí hace seis años, cuando yo estaba en el juvenil del Oriente. José Valdivia, algo más que el míster del senior, un hermano para Pepe, me subía a veces para su equipo. Luego, el hijo de Pepe, Arturo, y él me llevaban a mi casa. Pepe enseñaba mucho sobre el fútbol... y de la vida. Consejos y más consejos de un tipo paciente, profesor de niños con problemas, pero también de la vida. Un maestro puro.

Siempre que le necesitabas estaba ahí. Hace dos cursos realicé una revista del Oriente tras su ascenso a Andaluza. Necesitaba las actas de los partidos. La federación no me las facilitó, pero sí Pepe, alguien que se desvivía por los suyos. También colaboraba con este diario, como muchos delegados. Pero él no era un delegado más, sino el delegado. Defendía a los suyos a muerte. Me acuerdo del orden que puso en una buena pelea en La Cañada. O de sus míticos bailes en las cuatro calles.

La última vez que lo vi fue en Nochevieja. Fui a visitarlo a su casa y estaba cansado en el sofá. Pero no por culpa del maldito "bichito", sino de la hora de caminata que se había pegado. En mitad de la enfermedad sacaba su alma de deportista. Con un par. Así era Pepe. Una persona que amaba el fútbol, el deporte, a sus hijos (Arturo y Tania), a su mujer (Amalia) y a sus niños de su equipo. Una persona feliz, sonriente siempre. Él entendió mejor que nadie que la vida son dos días. Por eso la disfrutó a tope. Pepe, tu cuerpo se marcha, pero tu alma siempre quedará con nosotros. Nos vemos el domingo en tu campo. Esta victoria va por ti, amigo.
Padre e hijo, dos cracks.
Pepe Asensio y José Valdivia, con el trofeo de campeón de Almería.
José y Pepe, dos hermanos prácticamente, en la celebración del ascenso a Andaluza.
José, Pepe y Arturo.
Pepe entrega a Moi, uno de los suyos, la medalla de campeón de Almería.
Sus bailes por la noche eran grandiosos.
Su alegría y vitalidad eran constantes.
Su equipo estuvo con él hasta el final.