jueves, 19 de junio de 2014

Gracias, fracaso y optimismo

Sergio Ramos disputa un balón con Alexis Sánchez · as.com
No recuerdo a estas horas de la noche si lo leí en uno de los libros de Patricia Ramírez o en el del Cholo Simeone. Da igual. La idea es la misma. Creo que era la psicóloga la que decía que hay que saber aceptar las cosas que ocurren. Que hay que ser ambiciosos y mirar siempre lo más arriba posible, pero sabiendo aceptar. Ya sea un amor que tuviste y se marchó, un fracaso como un suspenso, o la muerte de alguien cercano. En la vida hay acontecimientos bonitos y otros horribles. Así funciona esto. La clave está en tomarse con filosofía cuando vienen mal dadas.

Y ahora no queda otra que aceptar el fracaso de la selección, el fin de ciclo, el punto y final de una etapa maravillosa o como quieran denominarlo. Podríamos señalar el punto de inflexión en el 3-0 ante Brasil el pasado año en Maracaná o el 1-5 ante Holanda la semana pasada, pero la derrota de Chile es realmente el encuentro que marca un antes y un después. Claro que da pena. Sería anormal que los que sentimos esto viésemos esta derrota como una más. Es lógico que de pena. Pero si se produce este sentimiento es porque detrás hay algo bonito, para recordarlo siempre.

Lo que consiguieron estos locos bajitos perdurará en nuestras mentes durante toda nuestra vida. Me ha gustado una publicación de mi amigo Edu en su cuenta de Facebook tras la eliminación de los de Del Bosque: "Cuando España ganó a Rusia en las semifinales de la Euro 2008 sentí una libertad, felicidad y emoción, que aún recuerdo; se me ponen los pelos de punta recordando que ese equipo iba a hacer historia, una sensación que no se puede explicar". Los que entendemos que esto no es sólo once contra once (aunque siendo conscientes de que el fútbol es independiente a la situación económica-social del país; algunos intentan vender lo contrario en los últimos días...) hemos gritado, reído y llorado de alegría en los últimos seis-siete años. Por eso, debemos estar eternamente agradecidos a esta generación de futbolistas, que llevaron a España a lo más grande durante tres campeonatos consecutivos, sembrando en el camino hacia la victoria un roble lleno de valores -no hay nada más que ver las declaraciones de los jugadores tras la reciente eliminación- y un estilo envidiado por todos.

Silva, Costa, Busquest, Iniesta y Xabi, hundidos · as.com
De ahí que no entiendo que muchos estuviesen en la esquina esperando a la caída de este grupo. Y no se trata de una frase hecha, sino que lo he comprobado tras el fracaso ante Chile. Muchos de los que saltaron en 2008, 2010 y 2012 sacaron pecho por una bandera de la que poco después reniegan. Pero, bueno, las tonterías son eso, así que mínima importancia.

El eterno agradecimiento a los jugadores es independiente a considerar lo de este Mundial como un fracaso. No hay excusas que valgan. Ni el árbitro ni nada. Ahora es cuando habría que analizar tranquilamente las causas que han desembocado en este derrumbe de gran magnitud. Una de ellas, indudablemente, viendo de primeras los partidos ante Holanda y Chile, se encuentra en el estado físico de los jugadores. Se trata de un combinado formado principalmente por futbolistas del Atletico, Barcelona y Madrid, tres equipos que han tenido un gran desgaste físico-emocional hasta última hora.

Pero no sólo de físico vive el hombre. Y si no que se lo pregunten a aquellos cuya especialidad era el pase corto y ante Chile no daban dos seguidos (aunque puede estar relacionado con el aspecto físico...). Analizando rápidamente el encuentro de manera táctica, me ha sorprendido que España ha estado partida en dos durante varias fases del partido. El esférico lo tenía la defensa española y cinco hombres por delante a 30-40 metros, sin nadie que bajase a ofrecerse y recibirla. El tiqui-taca no es sólo moverla, sino tocarla con criterio, con profundidad.

Azpilicueta y Robben, en la primera jornada del Mundial · as.com
Eso sí, dudar ahora del estilo es tirarse piedras contra el propio tejado. Con el estilo había que morir, aunque también es cierto que no se puede vivir anclado en el pasado y que había/habría que tener alternativas a la base. No se puede practicar un juego idéntico hoy y ayer. Bueno, en verdad, directamente en este Mundial no se ha practicado juego. El fútbol continúa y ya hay que pensar la manera de reciclarse. Siempre con el respeto a esta generación, siendo conscientes de que hay elementos, tanto de efectivos como de ideas, que son aprovechables. Es obligatorio utilizarlos, de hecho.

Y si miramos al pasado (gracias, gracias y más gracias) y al presente (un fracaso lo del Mundial 2014), también hay que hacerlo al futuro. Con el reciclaje comentado en el párrafo anterior, hay que echar la vista hacia adelante con optimismo. Es la mejor fórmula. Pero con los pies en el suelo, conociendo que no siempre se puede ganar. Y que si se pierde, hay que saber hacerlo; como ha demostrado esta generación de campeones hoy. Han fracasado después de tocar el Cielo. Ambas cosas son compatibles. No hay que ser un palmero, ni sacar a pasear la escopeta de críticas gratuitas. Siempre agradecidos por lo conseguido en el pasado, se debe mirar al futuro para intentar volver a repetir los éxitos. No queda otra.

4 comentarios:

  1. Es el momento de levantar el ánimo a unos futbolistas que nos han dado tantas alegrías. Una generación de campeones, que han pasado por sus propios méritos a la historia del fútbol y eso es algo que no podemos olvidar, porque seguiremos siendo referencia mundial de este deporte en el futuro.

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    1. Dentro de unos años nos acordaremos más de todas estas alegrías que del fracaso en Brasil.

      Un saludo.

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  2. A partir de ahora valoraremos todo lo que hemos conseguido.
    No sé por qué, pero me parecen parecidas las trayectorias del Almería y la Selección. Tras el éxito, el Almería tuvo un bache, pero volvimos a levantarnos y triunfar. Con España estoy convencido que pasará lo mismo. Próximo objetivo: levantar la Euro en Paris.
    Saludos.

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    1. Totalmente de acuerdo. Hay que ser conscientes de que en este deporte puedes ganar, pero puedes perder también. Hay que entender el perder como parte del juego. De hecho, hubo un tiempo en el que lo raro era ganar. Lo bueno es que ese tiempo ha cambiado.

      Un saludo.

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