jueves, 30 de enero de 2014

Simplemente, querer

Manolo Murcia estirando en el Arrecife de las Sirenas · NGC

Hay temporadas que a uno le da por ver una determinada serie o jugar a la Play. Te da por eso, lo haces mucho y lo abandonas. Pero si te da por hacer deporte regularmente, ya será difícil dejarlo. Es una droga buena. Necesitas de ella, si estás unos días sin ejercitarte, tu cuerpo la pide. Hace unos años, el que escribe estas líneas corrió su primera carrera popular y, en la meta, exhausto, casi pidiendo una ambulancia, juró y perjuró que sería la primera y la última. Me dijeron que esa promesa no la cumpliría, y así fue. Y es que el deporte engancha. Conozco a gente que no falta a su cita con él y otros que no lo han hecho nunca. Hay personas que todos los meses de enero se apuntan al gimnasio, van un día, al siguiente se llevan medio Decathlon (menos mal que ya no existe ese monopolio de hace unos años en tiendas deportivas en Almería...), se creen Rocky Balboa, pero luego ponen excusas para reunirse con la pereza. Otros, como mi buen amigo Manolo Murcia, se ejercitaban en los recreos y poco más, sin regularidad. Ahora, sin llegar a ser una obligación, pero sí queriéndotelo encontrar día tras día.

La vida de mi amigo ha cambiado completamente desde que se tomó en serio hace medio año lo del deporte, en concreto, el atletismo. En todos los sentidos, nutrición incluida. Y yo que me alegro. Porque me ha demostrado que con esfuerzo diario y querer se puede completar cualquier meta que uno se proponga. Sólo con entrenamiento. Hace unos meses su físico no era el mejor, y ahora soy yo el que me quedo detrás suya subiendo las preciosas montañas de Cabo de Gata. Por cierto, ¡mucho ánimo a todos aquellos valientes que recorrerán las calles de Almería en la Media del domingo!

PD: No se pierdan el libro 'Del sillón a la maratón', una joya escrita por el galeno de la UDA y colaborador de este diario, Antonio Ríos.

2 comentarios:

  1. No hay mayor y mejor droga que el deporte. Cuando uno lleva un tiempo sin practicarlo, lo necesita y, una vez lo practica, se siente muy pleno. Algo tiene, sin duda.

    Un saludo Nico

    desde

    contalentoypizarra.blogspot.com

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