jueves, 28 de noviembre de 2013

La ilusión del deporte

El pequeño Álex en un encuentro esta temporada · LEM
Artículo Diario de Almería 28-XI-13

El pasado domingo escribía Paco Gregorio un artículo de opinión sobre Santiago, un pequeño que no pudo conciliar el sueño la noche previa al encuentro entre la UDA y el Madrid (lamentable lo sucedido en zona mixta, y no sólo por el episodio de las camisetas), debido a la ilusión por ver a sus ídolos. La ilusión de un niño es una de las fuerzas más potentes que existen, capaz de cuestionar si los Reyes Magos no están en Colonia o de afirmar que el Ratón Pérez es capaz de viajar a una velocidad superior a la de la luz. El sábado lo pasé junto a mi primo Álex, de siete años, que disfruta del fútbol en el Poli Aguadulce. El ritual del pequeño ilusiona tanto el protagonista como a los que lo rodean. Se levanta temprano, se calza las espinilleras, medias, pantalones, camiseta y botas.

Después de vestirse, toca el viaje desde la capital a Dalías (mi reconocimiento a todos los familiares que gastan, aprovechan, horas de su vida por los pequeños). Entonces, se produce uno de los momentos más bonitos de la mañana: el reencuentro con los amigos del equipo. Da igual que el coche vaya en marcha, que toca bajarse y saludar a los colegas, prueba que uno de los beneficios del deporte: los amigos que se hacen. Después comienza el partido. No importa que los contrarios te saquen dos años, que seas penúltimo en la tabla o que vayas 5-0, el objetivo sigue siendo disfrutar, animar a tu compañero e intentar anotar algún gol que te haya el rey del patio del colegio durante la semana. Eso sí, como buen futbolista, da igual que tengas 30 o siete años, que una derrota te deja hundido durante el trayecto a casa. Y si a esa ilusión y disfrute del deporte, le añades que con siete primaveras corres una carrera en menos de cinco minutos el kilómetro, pues la alegría es completa. Me quito el sombrero, Dani.

lunes, 25 de noviembre de 2013

Hambre para hoy y para mañana

Suso pelea un balón con Gareth Bale · udalmeriasad.com
Artículo Sportalmeria.com 25-XI-13

Uno de los puntos de interés en el encuentro del pasado sábado entre el Almería y el Real Madrid residía en Suso. Su titularidad o banquillazo iban a resolver varias cuestiones: la importancia de acudir a los entrenamientos, o si juegan los que mejor están o los que más cualidades técnicas tiene. Al principio, en las alineaciones que se da a la prensa aparecía Barbosa en su lugar. Sin embargo, después el club aclaró que se trataba de un error. ¿Sería eso?, ¿lo habría hecho Francisco a conciencia para despistar?, ¿le habría llamado la atención Alfonso García por eso de tener que pagarle al Liverpool si Suso no es titular? Por el carácter que tiene y por los respetos que le tengo a un técnico educado y gran persona, quiero pensar que la última opción es una imaginación del que escribe, aunque en esto del fútbol no se puede descartar ninguna hipótesis.

Suso juega los 90 minutos. Y sigue sin dar la positiva versión del comienzo de curso. Las razones nos la podemos imaginar la mayoría. Y, a mi parecer, su titularidad se convierte en un mal precedente. Ahora quizás sus compañeros no estén tan pendientes de poner el despertador. Ahora quizás el entrenamiento no sea lo más importante. Ahora quizás  a aquel que es suplente le será más difícil pensar que entrenando duro se podrá hacer un hueco en el once. Ahora quizás no habrá límite para acostarse viendo La Voz (grandísima excusa). ¿Qué pensará Soriano, por ejemplo? Supongo que Francisco hace las alineaciones sin ver el nombre, puesto que ya ha sentado a pesos pesados, casos de Corona, Aleix o el propio Soriano. O ha dejado de contar con Christian.

La idea era que estuviese en el campo el jugador con más técnica de los rojiblancos iba a ser pan para hoy y hambre para mañana, como aquel que dice. Al final, ha sido hambre para hoy y para mañana también, viendo lo que hizo Suso ante el Real Madrid. El movimiento ni sirvió para el encuentro ante los blancos y ahora crea un mal precedente. Por eso, el tema Suso no ha acabado.

Por cierto, eso de que la española es una liga de dos o tres no es excusa para el encuentro que hizo la UDA. Sí, una pierna del peor jugador del Madrid vale lo mismo que los 21 del Almería, pero no me gustó la floja intensidad que mostraron los unionistas durante 70 minutos. La grandísima superioridad del Madrid, Atleti o Barcelona no es excusa para saltar al campo dando el partido por perdido.

PD: el sábado quedó más que demostrado los numerosos puestos a dedo que hay en la Vega de Acá. Algunas cosas aún quedan grandes...

jueves, 21 de noviembre de 2013

Contarlo todo

Rodri, uno de las incorporaciones este verano, llego a coste cero · Sportalmeria.com

Si alguien dice que España tiene un crecimiento económico respecto al año pasado no está mintiendo. Pero, claro, tendría que matizar y decir que esa subida es del 0'01%. Si sólo se pronuncia una de las dos frases, no se miente, pero, para contar algo a un público, hay que explicar todas las partes de la película. Ni que todo es malo, ni que todo es bueno, como alguno que otro piensa, quien cree o hace creer que todo es de color de rosa. Es cierto que cada información u opinión va a tener su parte de sesgo, debido a las características de quien lo cuenta, pero omitir datos está feo. Por ejemplo, Alberto Benito y los fichajes. No han sido pocas las críticas que ha recibido el director deportivo de la UDA sobre su capacidad de armar un equipo. Parón. ¿Quién construye la plantilla en la Vega de Acá?, ¿Benito o Alfonso García? Lo desconozco, pero si Alberto se ha llevado palos cuando ha hecho mal su trabajo -y con razón, mírese el caso Zubeldía-, porque se suponía que él es el que parte y reparte, entonces también habría que aplaudirle por los aciertos en forma de fichajes que están dando sus frutos ahora.

Mírese, por ejemplo, Rodri o Torsiglieri, dos de las incorporaciones a bajo coste de la decena que llegó este estío. Uno de ellos es el actual Zarra y el otro ha conseguido armar la débil defensa a pesar de no entrar en un principio en los planes de Francisco. En uno nadie confiaba, debido a que tenía unos números paupérrimos para tratarse de un delantero; y el otro estaba en un país perdido de la mano de Dios. También podemos meter a Azeez, un nigeriano al que Maldini, Axel Torres y poco más conocían, y al que la dirección técnica le echó el ojo cuando estaba en África. Se hacen cosas malas y buenas. No contemos lo negro o lo blanco. Todo, por favor.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Gajes del oficio

Khedira se retuerce de dolor el pasado sábado · Rtve.es

En la ardua tarea de buscar un tema cuando en el fin de semana los partidos oficiales se pueden contar con la palma de la mano, le pedí consejo a un buen amigo mío, muy futbolero él. Me dijo que escribiese sobre los amistosos que "no sirven para nada", mientras me dio una charla de puro analista táctico. En lo segundo me perdí, así que me quedo con la primera idea. Pero para moldearla un poco. Que Khedira se lesionase de gravedad el pasado sábado o que Xabi Alonso acabase tocado en el duelo ante Guinea (o que aún exista la polémica de por qué jugar en este u otro país) parecen buenos argumentos sobre la (nula) utilidad de los amistosos internacionales, debate que siempre ha existido.

Le doy la vuelta a la tortilla. España, por ejemplo, jugó en Guinea e hizo feliz al pueblo guineano. ¿Mal argumento? El fútbol no es sólo competir, sino que es uno de los mejores instrumentos para enseñar valores y hacer feliz a la gente. Luego está el tema de las lesiones. Esto y los 2'5 kilos que tiene que darle Alemania le importarán al Madrid tres pepinos, pero el fútbol no es un deporte sólo de clubes. Si cualquier seleccionador tiene que hacer probaturas de cara al Mundial -la cita más importante-, estos amistosos le vienen bien. Los combinados nacionales no entrenan todos los días, casos de los clubes, y si pueden aprovechar para conjuntarse, mejor que mejor. 

Luego está el tema de las lesiones. La misma probabilidad hay de lesionarse en un encuentro oficial que en uno que no lo sea. Incluso en los amistosos el nivel de agresividad es menor -hay excepciones como el juego que practicó Guinea-. Pero que los jugadores cobran -y bastante- por hacer su trabajo, que no es otro que defender el escudo de su selección y el de su club. Bendito problema tener que vestir la camiseta de tu país. Claro que escuecen temas como el de Khedira -ahora es cuando se va a demostrar su importancia en el juego-, pero son gajes del oficio.

Y, además, estos fines de semana también molan. Cada partido oficial es vital, clave, incluso histórico. Jugarte el trabajo de dos-cuatro años en 90-180 minutos es más que emocionante. Y si no que se lo digan a Francia o a Portugal. El combinado francés viene demostrando en el último lustro que lo importante en el fútbol son los hombres, no los nombres. Para nombre y hombre el de Ronaldo, que aparece en el momento justo. Ah, y mañana le toca el turno a Jonathan. Si consigue defender en Argelia el 3-2 de la ida, Burkina Faso estará por primera vez en un Mundial. Que no es poca cosa.

jueves, 14 de noviembre de 2013

Ribéry o Cristiano

Ribéry, Ronaldo y Messi son los favoritos para ganar el Balón de Oro 2013 · sportmaniaticos.com

Siempre es difícil elegir quién es el mejor en un deporte colectivo. En individuales, caso del tenis, es más fácil. A través de un ránking se comprueba quién es el número uno (por cierto, impresionantes las capacidades físicas, técnicas y psicológicas de Djokovic y Nadal, quienes día a día nos siguen sorprendiendo). Pero, ¿y en el fútbol? Por medio de votaciones. Sí, pero es que éstas son tan engañosas... No quiero que parezca que, a veces, mi opinión difiere de lo que salga ganador en las votaciones. Creo que somos muchos los que piensan que el FIFA Balón de Oro, premio por el que se mide quién es el mejor futbolista del mundo en un año, es una tomadura de pelo. ¿Quién vota en el galardón suma de los extintos Balón de Oro y Jugador Mundial de la FIFA? Periodistas, capitanes y seleccionadores. ¿De dónde proceden los periodistas?, ¿qué relación tienen los últimos con los aspirantes a llevarse el premio? Éstas y más preguntas se pueden hacer para ver que no siempre gana el que más lo merece, como si de Eurovisión se tratase.

Messi lleva venciendo cuatro años consecutivos. Las cualidades del atacante argentino son indudables, aunque el premio no mide eso, sino que hayas sido el mejor en el último año. Y en cuatro años ha habido temporadas en las que otro jugador ha estado por encima del argentino. Por ejemplo, Xavi o Iniesta. Que uno de los dos centrocampistas españoles no lo haya ganado le resta credibilidad al galardón. Años atrás, ocurrió algo parecido con Owen -lo ganó sin merecerlo- y Raúl -lo mereció sin ganarlo-. Dicho esto, de los 23 seleccionados, si no ocurre nada extraño, todo se debe decidir entre Messi, Ribéry o Cristiano. Que no se lo lleve uno de los dos últimos sería para seguir riéndonos de estos premios individuales sobre un deporte colectivo. Como lo de no incluir a Simeone entre los diez mejores técnicos del 2013.

lunes, 11 de noviembre de 2013

La garra del Zarra

Rodri celebra el tanto marcado en el Sadar · udalmeriasad.com

La primera impresión es clave. Si alguien o algo te entra bien el primer día, tiene mucho ganado. No ocurrió así con Rodri cuando aterrizó en la disciplina unionista, para qué engañarnos. Y es que, excepto en el ejercicio 10-11, cuando anotó 19 goles con el filial del Sevilla, en el resto de su carrera no había pasado de la decena por temporada. De hecho, diez tantos eran los que había materializado en sus dos últimas campañas. Unas cifras paupérrimas para un delantero. Un delantero de un equipo de Primera División. Ni el nombre, ni los guarismos ayudaban. Sí los antecedentes, con el nueve goleador que se ha caracterizado por tener la UDA en los últimos años, aunque compararlo con Negredo, Ulloa o Charles, era como comparar Sálvame con una película de Humphrey Bogart. Para más inri, en los amistosos de pretemporada no destacó, viendo puerta en una sola ocasión ante equipos de menor categoría, mientras sus compañeros lo hacían una y otra vez.

Pero, llegado el momento importante, ha aparecido. Una, dos, siete, tres, cuatro, cinco, seis y hasta en siete ocasiones por el momento. No creo que haya callado bocas, ya que el deporte no consiste en eso, sino que viene realizando su trabajo correctamente. El estilo de juego le va bien a Rodri, quien, además, está demostrando una gran capacidad de adaptación. En las primeras jornadas, cuando los unionistas pretendían sobar más la pelota, él la aguantaba, se asociaba con sus compañeros; ahora, con un fútbol más directo, busca los espacios y hace un poco más la guerra por su cuenta, sin el sentido peyorativo de la expresión. El Zarra -Costa es brasileño- es pura brega, mucha garra, aunque en ocasiones vaya pasado de revoluciones.

Que continúe la racha de Rodri es que continúe la racha del Almería. Una racha que no se va a ver todos los días, y es que encadenar tres triunfos consecutivos en Primera División no es nada fácil, más para uno de los modestos. Torsiglieri y Azeez le han insuflado otro aire al equipo, demostrando que en el fútbol no todo se rige por la lógica, sacando de los puestos de descenso a un equipo por el que pocos daban un duro, con protagonismo de dos jugadores que no estaban rascando bola. Esperemos que Alfonso García se estire en el mercado invernal, haciendo un esfuerzo por la permanencia, reforzando posiciones como el lateral izquierdo. Si no, los 20 que están se encargarán de luchar. Ya están demostrando que por ellos no va a quedar.

sábado, 9 de noviembre de 2013

Evasión y victoria

Desde pequeños, nos enseñan a que el éxito en la vida consiste en ir escalando puestos, a conseguir un trabajo en el que ganes mucho dinero, también vale que aciertes el pleno al 15 en la quiniela. Trabajo, parné, una casa grande, un buen coche y muchos amigos. En eso se supone que consiste la felicidad. Bueno, el protagonista de esta historia tiene muchas y buenas amistades, pero en su vida reina la sencillez. Así también se puede ser feliz. No conduce un Audi, como muchos jugadores de la élite, sino un SsangYong Musso, que le lleva a todos lados, por cierto. Pero él es feliz. Desgraciadamente, por culpa de la maldita crisis que azota a este país, pasa los lunes al sol, intentando buscar trabajo y llevando a su hija al colegio. Pero él es feliz. Ahora para más inri, más problemas familiares se le acumulan a los muchos que ya tiene. Pero lo mejor, en este caso, es una buena sonrisa y seguir caminando por la senda de la vida.

¿Qué tendrá que ver el fútbol con el protagonista? se preguntarán. Mucho, y es que el fútbol es clave para que pueda esbozar esa gran sonrisa. No porque toque el éxito de la Primera División. Ni mucho menos. El fútbol le sirve como evasión. Preparar la bolsa de entrenamiento, ir a su campo, cambiarse y charlar en el vestuario con su gente, saltar al verde, meterse en el rondo y disfrutar del entrenamiento le hace feliz y le permite olvidarse de sus problemas cotidianos durante unos momentos. Después, llega el domingo, el día grande de la semana. Afrontar la jornada liguera es una auténtico placer. Objetivo: mantener la portería a cero y paladear cada minuto del partido. En esos momentos, los problemas del día a día no existen. Y lo bueno del deporte rey es que es una forma de vida. Tomar unas tapas con sus compañeros o excompañeros para hablar de la vida o de cómo va su equipo u otro, hacer de anfitrión -el mejor anfitrión- en su casa con los mismos para jugar al Fifa, u ojear las páginas del periódico local sobre fútbol base también le evade y le llena.

Mi AMIGO es el protagonista de esta historia, aunque la mayoría de los que pisan los domingos por la mañana campos de césped artificial o albero también ganan, sea el resultado que sea. Sus problemas no están relacionados con la muerte, como los que sufrieron los jugadores del Dínamo de Kiev de 1930 en el campo de prisioneros de guerra nazi, pero bastante tienen ya. En su vida, el fútbol es un elemento clave. Es la evasión. Y la victoria.

jueves, 7 de noviembre de 2013

Ataques de entrenador

Sergio Ramos, en primer plano, ante la atenta miranda de Carlo Ancelotti · Efe

Es cierto que un entrenador tiene muchísimos más conocimientos sobre uno de sus jugadores que un aficionado o periodista; no por ello no se equivoca y sus decisiones pueden ser criticables. El artículo de hoy me gustaría enfocarlo en los ataques de entrenador, esos que muchas veces no tienen explicación posible y que casi siempre salen mal. Uno de los últimos lo protagonizó Ancelotti en Turín, colocando a Sergio Ramos de lateral. El sevillano ya había jugado con anterioridad ahí; de hecho, era su posición natural antes de pasar al centro de la zaga. Sin embargo, el cambio no se entiende demasiado. Una vez que Ramos había adquirido todos los automatismos de central, convirtiéndose en uno de los mejores del mundo -si no el mejor- en esa posición, viene Ancelotti y lo marea. Primero lo coloca de mediocentro en Barcelona y después de lateral en Turín. ¿A qué se puede deber este cambio? El técnico tendrá mil factores, aunque huele más a que no se atreve a sentar definitivamente a Pepe. El resultado fue el que fue. Como leí en una de esas redes antisociales, la intención es que el de Camas defendiese como Arbeloa y atacase como Carvajal. Ocurrió lo contrario.

Bromas o no aparte, muchos de estos ataques de entrenador, posiblemente no lo entiendan ni los propios técnicos. Otro ejemplo es el de Djukic con Guardado. El mejicano es un buen centrocampista al que Djukic se empecina en ponerle de lateral zurdo. La jugada le sale mal, pero el protagonista del penalti más famoso de fútbol español lo sigue haciendo. Otros son Saúl Ñíguez o Mascherano, ahora centrales. ¿Suso? Se mueve mejor por el centro, pero su caso viene motivado por la ausencia de alguien que destaque por la izquierda. A otros jugadores el cambio de posición a lo largo de su carrera sí les ha funcionado: Cesc, el propio Ramos o Soriano. Y hay otros que no se sabe ni de qué juegan.

lunes, 4 de noviembre de 2013

33 kilómetros

Torsiglieri pelea un balón con Javi Guerra el pasado sábado · Pepe Navarro / sportalmeria.com

Los últimos cinco días han sido un suspiro para la familia unionista. En el descanso de Mestalla pocos daban un duro por la UDA. Y las razones no eran caprichosas ni por no confiar en los que defienden la zamarra rojiblanca, sino porque éstos no daban motivos para el resurgir. Una buena segunda mitad en Mestalla aprovechando el bajísimo nivel de los che, conseguir dejar la portería a cero el sábado, sacar partido del enésimo error de Muñiz -¿dormirán ese sujeto y la gran mayoría de sus compañeros a pierna suelta?- y corregir errores del pasado no lejano han conseguido reengancharse a la permanencia y volver a creer, una vez que las sensaciones son otras.

Sin embargo, que nadie se engañe. Los seis puntos de la pasada semana han sido un gran impulso, pero aún no se ha conseguido nada. De hecho, los de Francisco son penúltimos. La mitad de los equipos de Primera deben tomarse la competición como si de una maratón se tratase. Hay que recortar 42 kilómetros, una distancia grandísima, en lo que lo importante es llegar. Estar bien colocados es fundamental para ello. Los rojiblancos llevan nueve kilómetros; el resto de competidores, o bien están empatados en el mismo punto kilométrico, o bien están por delante. Así que aún queda seguir trabajando. Y es que de algunos comentarios leídos en los últimos días, uno puede llegar a extraer la conclusión de que la UDA se encuentra peleando por meterse en Europa. Mucho bipalorismo.

Y no sólo me baso en comentarios, si no que sería de necios no reconocer que los unionistas aún tienen que seguir evolucionando. Madurar su juego. Por ejemplo, si vas ganando en tu campo con superioridad numérica, hay que darle la pelota menos al contrario (aunque es cierto que el Valladolid apenas creó peligro). O que las líneas estén más juntas, tal y como parecía que le decía Esteban al cuerpo técnico. O que los interiores ayuden más a los laterales, algo fundamental, y más en Primera División. De esto último, me preocupa Suso, que no se encuentra en su mejor momento. Se marcó unas grandes actuaciones en las primeras jornadas, pero ahora va a menos. Ante el Valladolid acabó exhausto, quizás las ganas de disfrutar de Almería le estén pasando factura.

Eso sí, también es justo reconocer que el equipo unionista ha mejorado sus prestaciones. Torsiglieri ha hecho crecer la defensa; Azeez, el centro del campo; el bloque defiende algo mejor; y los últimos minutos se gestionan de manera correcta, uno de los lunares de este Almería. Manteniendo estas evoluciones y consiguiendo arreglar los defectos, será más fácil conseguir atravesar los 33 kilómetros que restan. Esto es ganar once, diez, nueve, ocho partidos (según los empates) de los 26 que faltan. Aún queda un mundo.