lunes, 14 de octubre de 2013

En un pozo

Juan Carlos Cintas muestra su resignación ayer · Sportalmeria.com

En cualquier materia, el objetivo es tener un buen final, aunque un arranque positivo facilita y encarrila el fin. Empezar ganando y hacerse fuertes en casa e ir rascando puntos como visitantes da moral a cualquier equipo. La moral es clave en el fútbol. Está claro que si un equipo lleva inercia positiva y se lo cree actúa mejor que otro que ha comenzado con mal pie y que empieza a dudar de sus posibilidades. Lo último le está sucediendo tanto al primer equipo como al segundo de la UD Almería. Supongo y espero que ambos planteles no estén dubitativo de lo que son capaces, si no, el problema sí que sería grave, aunque gran parte de la afición y de la prensa (y algún que otro jugador) sí que dudan.

Tanto los de Francisco como los de Cintas están protagonizando los peores arranques de la historia del 'A' y del 'B', respectivamente. Una vez que ya no se puede arreglar el pasado, toca diagnosticar el problema y buscar soluciones para arreglarlo. Me quiero centrar en el filial, ya que ya está más que masticado lo del primer equipo. Posiblemente, el temporadón que se marcaron Cristóbal y compañía el pasado curso hizo que las expectativas sobre los rojiblancos creciesen. Además, la calidad y nombres como el de Joaquín Fernández, Kiu -se encuentra alejadísimo de su mejor versión- o Hicham han propiciado que el estropicio del momento sea aún mayor que si se tratase de un equipo acostumbrado a perder o de uno que sabe que va a estar peleando en la zona baja -caso del primer equipo-.

Y la crisis es aguda porque tanto el juego como los puntos son paupérrimos, por lo que más bajo no se puede caer. El mal fútbol practicado deriva en los resultados negativos. Posiblemente Juan Carlos Cintas tenga algo que ver, puesto que es el máximo responsable de la plantilla, aunque no hay que quedarse con lo superficial. Por ejemplo, echando un vistazo al once que saltó ayer al Mediterráneo -ni una victoria local desde aquel 22 de junio...-, se puede comprobar que seis son nuevos. El acople al juego no está siendo el esperado. La defensa no está para nada compenetrada, tal y como lo demuestran los guarismos (siete goles encajados en casa en cuatro partidos), en el centro del campo nadie se asienta y lo de arriba es un problema de otro calibre. Se crearán ocasiones, pero cuatro goles (sólo uno, y de penalti, en el Estadio) en ocho encuentros son números de equipo perdedor.

El goleador se suponía que iba a ser Hicham, lesionado de gravedad. Está claro que la lesión afecta al equipo, aunque no hay que escudarse en eso. El pasado ejercicio, sin un nueve que destacase sobre el resto de matadores de la categoria, se hicieron goles. Y los hicieron repartiéndose el pastel. Chumbi, Hicham, Dani Romera, Okoro, Edgar... Luego está el tema de la juventud, en una categoría en el que destacan los perros viejos. Pero esto tampoco debe ser un problema, puesto que la plantilla de la temporada pasada también era joven. Mucha comparación con el curso pasado. Quizás ese sea el problema. El listón puesto. Aunque es indudable que este equipo tiene que estar más arriba. Cintas tiene un problema que arreglar.

1 comentario:

  1. Pinchahigos Presidente14 de octubre de 2013, 20:30

    Buen análisis de la situación y buen sintagma en la redacción.

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