lunes, 9 de septiembre de 2013

La crisis azota al fútbol

El Huércal volvió a claudicar ante el Vélez otro curso más · sportalmeria.com

Aprovechando el parón por selecciones, ayer el protagonista fue el fútbol base, el fútbol verdadero, el de los domingos por la mañana, olor a tierra (por suerte, ya a césped artificial). Siempre hay tiempo para compaginar el equipo representativo de la provincia (o su filial) y algo de Tercera, Andaluza o Preferente; pero ayer mandaron los últimos. El que escribe esto se acercó a la Ciudad Deportiva de Los Ángeles (un amistoso, la competición empieza esta semana), Municipal de Huércal y Constantino Cortés. Focalizando en los encuentros de categoría nacional, se pudo confirmar la hipótesis que el nivel en el fútbol ha bajado. La idea no es desmerecer la labor de equipos como Los Molinos -el novato ha protagonizado la revelación en el grupo IX de Tercera con un juego vistoso y efectivo- o Huércal de Almería -equipo joven que le exprime mucha velocidad al juego-, sino que la crisis y la diáspora es una realidad.

De siempre, y ahora con el fracaso de Madrid 2020 se ha acentuado aún más, se ha dicho que se le da pan y circo al pueblo y este se mantendrá callado. Lo primero es lo primero, valga la redundancia: el pan. Partiendo de la base de que éste ya le está faltando a millones de familias españolas, el circo también se ha resentido. Y lo ha hecho por el mismo motivo del pan: la maldita crisis. Ésta está azotando al fútbol (al deporte en general). Que el deporte rey no esté en su mejor momento no es culpa exclusivamente de la LFP y los operadores televisivos (por cierto, los clubes son los que firman los contratos de televisión...), sino del parné. Si no hay pasta, lo normal es que los mejores se marchen a donde sí se lo dan.

Ya no sólo me refiero a los equipos de la Primera española, sino del fútbol base. Ves un partido de Tercera y parece la antigua Regional, ves Primera Andaluza y parece Preferente, incluso ves Segunda B y parece Tercera. Antes los equipos se podían permitir pagarle un sueldo fijo al jugador. Con ese dinero era difícil vivir, pero sí tirar hacia adelante, incluso complementarlo con lo ganado con algún trabajillo más. Ahora hay tres opciones, dos de ellas, éticas, y otra, vergonzosa. La primera es prometerle al jugador algo que no te puedes permitir, consigues que juegue en tu equipo y luego no le das nada, argumentado la famosa crisis económica. Pasa a menudo. Otra es pagarle X al jugador por objetivos, aunque si no tienes dinero, esta opción no es viable. La última, no pagar. 

Algunos se conforman con las dos últimas opciones, otros prefieren probar fuera o dejar el fútbol (algunos se creen más de lo que son y ni juegan ni cobran). Son numerosos los casos de españoles que han emigrado. Ya no sólo a la Premier inglesa, sino a otros lugares exóticos, caso de la aventura tailandesa del exrojiblanco Galán. La diáspora no ha hecho nada más que empezar. Y lo que es peor, no sólo en el fútbol.

2 comentarios:

  1. Es verdad , cada vez sorprende menos encontratr futbolistas espñaoles en ligas como la tailandesa , georgiana o azerbayana .

    Un saludo

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    1. La verdad es que tiene que ser una grandísima aventura para el futbolista.

      ¡Un saludo!

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