jueves, 20 de junio de 2013

Goleada sin abusar

Los jugadores tahitianos celebran el gol ante Nigeria · A.P.

Esta noche se enfrentan la mejor selección del mundo (una de las mejores de la historia, si no la mejor) y una de las peores (no me quiero ni imaginar cómo son el resto de equipos de Oceanía...). Estoy seguro de que si hubiese la necesidad de meterle 30, 40 o 50 goles, Iniesta (un privilegio haber nacido en este tiempo y ver jugar a Andrés), Soldado y compañía los harían, visto lo visto el pasado lunes en el Tahití-Nigeria. Se trata de un equipo amateur, que no da tres pases seguidos y que, sin embargo, está jugando una competición oficial de la FIFA. Pero ahí están los tíos, disfrutando en el torneo, a pesar de que vayan a cosechar, probablemente, tres goleadas. Aún no he visto en la Copa Confederaciones tanta felicidad como la que derrochó Tahití hace tres días al hacer su golito. Hay quienes piensan que no se debe abusar de un equipo débil, que meterle una decena de goles es humillarlo. Otros creen que el mejor respeto es jugarle al máximo de tus posibilidades. 

Desde mi punto de vista, hay que encontrar un término medio. Esto es, cuando se llegue a una cifra considerable de goles, bajar un poco el pistón. Soy de los que creen que existe esa regla no escrita en el fútbol que proclama que a los siete u ocho goles, se debe parar si no existe la necesidad de hacer más (este es el caso). Piensen en el 0-8 ante el Barcelona. ¿No hubiesen salido M´Bami (va para usted el ascenso del sábado) y compañía menos humillados si el pistón azulgrana se hubiese bajado antes? Dicho esto, no creo que España se pase hoy. Más que nada, porque llegado a este punto del curso, en un torneo en el que se pueden llegar a jugar cinco partidos en dos semanas, se debe guardar fuerzas cuando se pueda (si fuese Del Bosque, daría descanso a gran parte de los titulares). Por cierto, ¿a cuánto se pagará que Tahití puntúe?

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