sábado, 30 de junio de 2012

Punto y seguido


No, no se pellizquen, es cierto. Mañana, 1 de julio de 2012, jugaremos nuestra tercera final en cuatro años. No, no se pellizquen, es cierto. Si hace un lustro alguien nos dice que vamos a llegar a la final de una Eurocopa, después a la de un Mundial y volver a repetir lo de la Eurocopa, nos reímos de ese sujeto, yo el primero. Pero el fútbol evoluciona y gracias a Dios nos hemos convertido en una selección grande, en un conjunto temible.

Está claro que quiero que mañana se gane, pero si caemos no será el final del mundo ni el final de un ciclo y es que este equipo tiene gasolina para rato. El estilo ya está implantado, ese estilo que todos quieren copiar pero no pueden. Y que nos quiten lo bailao. Se irán algunos, vendrán otros, pero la estrella tendrá ese gen competitivo, necesario para ganar estos grandes torneos, los mejores del planeta futbolístico, porque como el fútbol de selecciones no hay nada.

"¿A quién preferías, a Italia o a Alemania?", me pregunta mi abuela de 88 años. "Me da exactamente igual. Lo que yo quiero, abuela, es estar en la final y que suene el himno español", le respondo. Luego ya estos pequeños se colgarán la medalla de oro o la de plata. Si lo hacen como saben, será la mejor; si tienen un mal día (algo que le puede ocurrir a todos los humanos), seremos subcampeones. Lo único que quiero es que disfrutemos, yo al menos lo haré, y que si hemos llegado hasta aquí, lo ideal sería coronarse y escribir otra hoja de oro en el libro de la historia. ¡A POR ELLOS!

PD: Sigo sin creerme que vayamos a jugar la final de una Eurocopa, parece hasta fácil y todo...

PD 2: Ayer fue la rueda de prensa de la despedida de José Ortiz Bernal (a quien va dedicado este blog) tras 15 años en la UD Almería. Sin duda un gran día de emociones. Aquí, mi crónica.

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