viernes, 27 de abril de 2012

Que no

Artículo Diario de Almería 27-4-12

No sé por qué razón (soy mal pensado y me la imagino) esta semana, coincidiendo con la llegada del líder de la categoría, Alfonso García ha salido en un medio y ha vuelto a hablar de acercar las gradas al campo, concretamente los fondos. ¿Por qué ahora? Soy creyente y no soy de la opinión de que 'hasta que no vea esto, no me lo creo'. Pero voy a hacer una excepción. Hasta que yo no vea eso, no me creo nada. Creo que es humo todo. Humo con el que no se va a conseguir nada. El otro día leí que si el equipo jugase en el Juan Rojas, el campo estaría lleno. Mentira. En 2003 y 2004, la UD jugó en el campo que lleva el nombre del mítico jugador almeriense y apenas se llenaba. La razón no son las pistas. La cuestión está en que la ciudad no se siente identificada con el equipo de su tierra. ¿Culpa de la afición o del club? De los dos. Del club por estar montando un equipo en el que no se puedan sentir identificados, formando una cantera en la que los jugadores nacidos en esta bonita ciudad se pueden contar con los dedos de las manos, haciendo una política nefasta, destituyendo a un entrenador cada temporada, incluso aunque esté en promoción. Pero también es bochornoso ver una tribuna alta hasta la bandera cuando vinieron los dos grandes del fútbol español y luego estar los cuatro gatos de siempre. De los 42 equipos de la LFP, estaremos en el vagón de cola en cuanto al apoyo que le tiene la provincia a su equipo representativo. Así que lo de las gradas y demás son pérdidas de tiempo. Lo importante es cuidar a esos aficionados que están en las buenas y las malas, esos que se pegan kilómetros de viaje y que no reciben ni un simple saludo por parte de los jugadores. El barco se va a pique.

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