domingo, 23 de octubre de 2011

Mi mente

Ya estoy en la zona de prensa. Justo encima del palco. Vaya diferencia existe con mi asiento de fondo. Como siempre, hay algún listo con un walky que se cree Supermán. “¿Dónde vas. Si no hay tribuna de prensa?” me dice. “No, claro y lo de arriba, donde se pone la televisión, es un cine” pienso. “Acompáñalo arriba le dice a uno de sus colegas”. El colega me acompaña tres metros y se pira. Se creerá que soy de la radio o algo. “¿Cómo te has colado, mariquita?” me comenta un grande de esto entre risas. Calientan los equipos mientras escucho a mi derecha “cómo calienta Portillo, la eterna promesa”· El linier parece que tiene cien años. En el rondo, cañito a Omar. La roba. Le dicen que le queda uno. Cosas del fútbol. Miro al fondo. ¿Y la familia? Llegará tarde como siempre. ¿Para la segunda parte? Quizás. Llegan y empieza el partido. Justo. Y justo enfrente de mí veo la bandera de la ciudad de Almería, esa de una máquina que está viendo el encuentro vía Internet desde Francia.

Los locales están teniendo la iniciativa, están tocando la pelota, pero el gol no llega. Se disfruta el fútbol aquí. No se debe gritar, pero los movimientos entran por los ojos. Pero, ¿y si me cambio de sitio? Una columna no me deja ver bien parte de la banda. Pero no hay ganas de levantarse, je, je.

Prefiero el otro juego de Lucas. Ese de meter un gol y encerrarse, síntoma de que se va por delante en el marcador. La coge Vidal, arranca Vidal, pero nada. Buenas jugadas y cero tiros a puerta. Buenas internadas por bandas y cero remates. Fijo que cuando alguien la pille, viene el primer gol. Por cierto, dije en DigitalSport, en el análisis que publiqué el viernes de Las Palmas, que defenderían los córners al hombre. Lo hacen en zona. Soy un mentiroso. Paradón de Esteban. Una llegada y un tiro. Quiero ver esa efectividad que caracteriza a Lucas. Joder, la que acaba de fallar Michel. Bueno, ya hemos llegado. Lo aviso antes de que ocurra. Dijo mi primo ayer, al que ahora visitaré en el descanso, que 2-0 y gol de Aarón. Tengo la intuición de que va a ser así. Los niños nunca mienten. Por cierto, me doy cuenta, media hora después, que de mi amigo Tijeras está con mi familia.

Seguramente, habrá llegado ahora. Cosas de gente puntual, ja, ja. Ahora no llega ni el gol, ni las ocasiones. Muchos pases y pocos remates. Y nos hemos salvado. Michel ha hecho penalti y Piñeiro Crespo nos ha salvado. Cosas de poder verlo repetido en una de las muchas teles que hay aquí. “Cagal Sur, Cagal Sur, Cagal Sur, hijos de p…, Cagal Sur” entona la Grada Joven. “Un cántico original” se escucha entre risas, mientras vacilan al compañero de la televisión andaluza, sentado a mi derecha, junto con el del Marca. Final de la primera parte. Me piro hacia abajo para saludar a un tío grande. Ahora me reencuentro con la mente.

Goooooooooooooooooooooooooooooooooooooooool de Aleix Vidal. Vamos, ostia. Entre pelea y pelea con el jefe de Deportes del Diario de Almería por quién se come un trozo de bocadillo, mete Aleix. Bien, vamos. Antes he conocido a un compañero de Canarias 7 (periódico en el que hoy he escrito un artículo sobre el Almería) con el que estuve hablando bastante esta semana por vía telefónica. Me ofrece irme mañana en coche a las seis de la mañana hasta Málaga en coche, donde cogerá el avión rumbo a las Islas Canarias. Buena oferta, gran detalle, así me podría dar tiempo a ir a clase, pero tengo médico por la mañana. En el descanso, he subido a mi primo, la mejor persona que conozco, a la tribuna de prensa. Entra con miedo. “¿El ocho?”. “Aleix”, responde. Así con cuatro o cinco jugadores. Se le quita la vergüenza. Volvemos al fútbol. Bueno, “dile a tu madre que la próxima vez de pata negra”. Le enseño la tarta que me hizo mi madre para mi cumpleaños y le digo que si cuando acabe la carrera, me hace un contrato allí, me traigo uno el próximo día.

“Rafita por Aarón, ya”, comentan. Me leen el pensamiento. Se meten en esta entrada. A punto está de meter Portillo. La primera que toca. Que tengan cuidado Carlos y Jakobsen. Se va Aarón y entra Omar. Mi primo se ha equivocado. Cinco años, pero a lo mejor no es tan niño… Quedan 15 minutos. Que se acabe ya, por favor. Gooool. No. Joder, se va por poco un remate de Ulloa tras un excelente centro de Corona. Ocho minutos. “Huele a uno a uno en el 94” dice el del bocadillo. Esperemos que no sea cierto. Si estoy sufriendo yo aquí, no me tengo que imaginar cómo late el corazón de los defensas del Almería en los últimos minutos de cada partido. Tres minutos. Lo del 94 no va a poder ser... O sí... Siempre el mismo. El árbitro da cuatro, aunque el cuarto árbitro haya dado tres. Bochornoso.

Bajo a las ruedas de prensa de ambos entrenadores. Uno feliz y el otro… En la sala, Alfonso García charla con los distintos periodistas y comenta que “algunos de los nuestros han estado muy fallones”. Sigo bajando para pillar a los jugadores. Portillo, Ulloa, Corona y Aleix, entre otros. “Leo, ¿esto cómo se entrena?” le pregunto. Ya dejo de pensar. Bastante ha entrenado mi mente.

4 comentarios:

  1. Joder, qué mosqueo y ya van tres iguales.
    Gracias por la citación ;)
    El miercoles prohibido fallar. ¡Vamos Almería!

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  2. Nico que grande eres y como te manejas ya, to un profesional, lastima ayer del empate

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  3. Muy bonito, si señor.... tus crónicas son cada vez más claras y mejores, las fotos están estupendas, lo único es que el Almería volvió a confiarse en los últimos minutos, eso no hubiera pasado si hubieran colado dos goles al principio, en fin, vamos a darle tiempo....

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  4. Se está convirtiendo en costumbre dejarse empatar en los minutos finales , hay que estar más concentrados ¡¡

    Un saludo

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