jueves, 28 de octubre de 2010

¿Quién es Agüero?

Once de Noviembre del 2007. El Almería de Unai Emery, ese que iba a ser posteriormente la revelación de la temporada, recibía al Atlético de Madrid. A priori, los visitantes eran los favoritos, pero el conjunto almeriense, liderado por jugadorazos como Felipe Melo, Álvaro Negredo o Bruno Saltor, tampoco eran una perita en dulce. La Unión dominó durante todo el partido. Solo el desacierto ante la meta que defendía el argentino Leo Franco hizo que la victoria no se quedara en el feudo de la Vega de Acá. Como es normal, para el club atlético era toda una sorpresa. De hecho, seguramente muchos componentes del equipo ni siquiera supieran situar a "Almería" en el mapa. Ni siquiera que existía.

Pues bien. Cuando faltaba poco para el final del encuentro, un desacertado Kun Agüero empezó a quejarse diciendo frases tan despectivas como "Vaya una mier..., vaya una mier... y que no seamos capaces de ganar a este equipo". Entonces, el capitán del equipo, el gran José Ortiz, le pidió un poco más de respeto, porque lo que no podía ser es que vinieran a tu casa y encima se rieran de tí. Entonces, el argentino se colocó detrás del extremo almeriense, le miró la zamarra y le respondió diciéndole "¿y tú quién eres?", "¿Ortiz?, ¿quién es Ortiz?". Vamos, más vacilón, imposible. Luego hubo una pequeña discusión, ya que si el '10' no iba a permitir el anterior comentario, éste menos todavía. Afortunadamente al final la cosa no pasó a mayores.

Probablemente esta historia no la conocerá casi nadie. Yo lo siento por Jairo, Ángel, José Fernández, Fernando y por todos los blogs del Atlético. Pero, desde ese incidente, se convirtió en un don nadie. Primero porque faltó el respeto a la Unión Deportiva Almería y después a José Ortiz. Y entonces me asalta la siguiente duda: ¿Considerarse alguien bueno implica reírse de otro? Porque eso es otra. Es que encima de todo, te crees una estrellita cuando realmente no lo eres. Que vacile don Alfredo Di Stefano, o Pelé, pues todavía lo puedo entender. Pero que lo haga Sergio Agüero, no lo entiendo. Hay que recordar que el punta argentino vino en plan estrella al Manzanares. Ya de muy joven, parecía que iba a triunfar. Sin embargo, en ese momento, no había ganado nada importante. Así que esos comentarios se los pudo ahorrar.

Ahora se puede decir que fue un típico calentón. Pero eso no justifica el hecho. Porque tú puedes estar con la tensión del partido, pero sin mofarte del otro, y más cuando te ha pasado por encima durante todo el partido. Además, no es que fuera un comentario, sino varios. Porque la humildad lo es todo. Hay que saber quién eres, y de dónde vienes. Las raíces por encima de todo. Más que nada, por tu bien. Si no, es imposible crecer. Si no, te estancas. Y posiblemente es lo que le pase al de Argentina.

Pero bueno, tampoco hay que darle mayor importancia a quien no lo merece. Lo siento por todos los seguidores atléticos, a los que tanto cariño les tengo, pero este domingo, Sergio se va a enterar quién es el Almería. Un equipo luchador, al que le ha costado mucho trabajo y sacrificio alcanzar la élite española. Y también Ortiz. Un jugador, mejor persona, que ha pasado por todas las categorías del fútbol español. Vamos, un crack.

La pregunta también puede ser formulada a la inversa: ¿Quién es Agüero? Un jugador argentino, que tenía muchas cualidades futbolísticas, y que de momento sólo ha ganado una Uefa, una Supercopa de Europa, unos Juegos Olímpicos y el Mundial sub-20. Las Champions, ligas y mundiales de verdad aún le quedan grandes. Ah, bueno, se me olvidaba. También gano la Intertoto según la Wikipedia. Kun, más humildad y respeto, por favor.

lunes, 25 de octubre de 2010

Déjà vu en el Mediterráneo

Siete de la tarde. Un servidor se marcha del templo rojiblanco con un sabor amargo. Mismas sensaciones que en el último partido que vi in situ, ante la Real Sociedad. Mismo signo. Y mismo protagonista. Si hace 34 días, en los últimos compases del encuentro, el argentino José Leonardo Ulloa hizo de extraterreste, bajó a la Tierra, controló un balón y lo incrustó al fondo de las mallas que defendía el meta Bravo, ayer volvió a hacer prácticamente lo mismo. Cuando la batalla moría, en el mismo instante en el que (parte de) la hinchada rojiblanca explotó definitivamente pidiendo la dimisión de Lillo, el Ciclón hizo de salvador del tolosarra y de la UD Almería y consiguió un empate que se antojaba difícil de alcanzar, y eso que los méritos no habían sido cosa de niños.

Como suelo decir en muchas ocasiones, los almerienses somos muy de emociones. De tirones. O es blanco o es negro. Y no siempre es así. Reconozco que cuando marcó Leo salté y grité de alegría. Una explosión de alegría inmensa. Por lo que significaba, por la manera de conseguirlo, por el momento y por todo lo que estábamos sufriendo. Y por el protagonista. No soy de colgarme medallitas, pero realmente fue la entrada de Ulloa (y la salida de Uche) el que dio el do definitivo. Me entró ganas de emular a Maradona, pero por ahora tengo más estilo.

Bueno, a lo que iba. Que fue un punto raro. Hoy me preguntaban aquí en Málaga que qué Almería vi. La verdad es que no sabía bien que contestar. Si digo que un buen Almería miento. Y si digo que merecimos perder también. Porque este equipo juega cuando quiera. Luego, miras la clasificación y ves que apenas nos crean goles. Entonces, ¿qué es lo que falla? Difícil respuesta al interrogante. Posiblemente, nos llevemos los tres puntos en el Calderón. Esa es la sensación que tengo. Pero por ahora, somos un conjunto muy plano, cuyas intenciones se ven claramente. Los guerreros no están todo lo motivados que deberían y eso al final se nota. Es la típica pescadilla que se muerde la cola. Un querer y no poder. Un dato lo puede reflejar todo. De los once que salieron al césped del Mediterráneo, diez estaban la temporada pasada. El único que no cumple la norma es Carlos García, cedido el curso anterior en el Betis. ¿Casualidad? No. ¿Declaración de intenciones? Puede ser.

sábado, 23 de octubre de 2010

Ganar, ganar, ganar, ganar, ganar, ganar o vencer

En ocasiones un partido se convierte en algo con mayor trascendencia que eso. Hay veces que da igual jugar mejor o peor. En ciertos momentos no importa si se gana 1-0 o 7-0. Es lo mismo marcar de chilena o en el último minuto con un gol en propia meta con el trasero. Hay veces que eso no importa. Que lo único importante y fundamental es vencer. Hacerse con los tres puntos. Ganar, ganar y ganar, como diría el gran Luis Aragonés. Y ya no es por el hecho de hacerse con ese preciado botín, sino también para dar un golpe en la mesa y decir "nosotros también estamos aquí". Para que salga a reflotar más que nunca ese sentimiento que no se puede describir. Ese que auna el equipo con la ciudad. Ese que estando en China, en Galicia o en Polopos se lleva por bandera.

Una de las pocas cosas que he aprendido en la carrera en estas semanas es que siempre que se habla de "partido del año" o "del siglo" se hace para magnificar ese acontecimiento y conseguir una mayor audiencia, que quiere hacerse partícipe también de ese hito mundial. Vamos, que ni de lejos ese es el mejor partido que se va jugar en ese tiempo. Porque me van a permitir usar ese término para el encuentro de mañana. Queda poco menos de veinticuatro horas y, al igual que durante toda la semana, ya ha aparecido el gusanillo por la barriga. De hecho, aunque la economía no es lo que predomine en estos tiempos, no he podido aguantar y me he venido a ver la dichosa batalla.

Porque sí. Es el "partido del año". Al menos para nuestra sufrida hinchada. No es para menos. Una victoria en siete encuentros y ante rivales de "nuestra liga" (aunque el término no me guste mucho). Vamos, que todo lo que no sea hacerse con la victoria sería un fracaso monumental. Sería para preocuparse de verdad. Para replantearse bastantes cosas. Porque si no empezamos a sumar antes de que comiencen las curvas... Así que este uno de los partidos, o el que más, más trascendente desde que estamos en Primera. En tiempos malos, siempre vienen todo tipo de recuerdos positivos, que hacen que se reflexione si se debe hacer ese esfuerzo sobrehumano con tal de agauntar aquello que nos costó alcanzar con tanto sudor, sangre y lágrimas. Y sí. Claro que merece la pena. Porque si vinimos era para quedarnos. Y así va ser. ¡VAMOS ALMERÍA, VAMOS CAMPEÓN! Confíamos en tí.

miércoles, 20 de octubre de 2010

El Madrid es el Madrid

Estaba viendo ayer el partidazo que enfrentó al Madrid de Mourinho ante un Milán, que se ha visto desbordado en todo momento, con los compañeros de la resi. Todos comentaban que el conjunto blanco se llevó los tres puntos por el mal estado de los italianos. Parecía que los españoles eran cojos. Sin embargo, mi impresión fue totalmente diferente. El fútbol es un estado de ánimo, y como tal, cada individuo lo ve de una manera distinta. Y la mía fue que el Real Madrid regresó para ser el Madrid, aquel conjunto nombrado como mejor club del siglo XX. Es cierto que el Milán no estuvo es su mejor nivel, pero aún así un equipo que tiene a Ibrahimovic, Robinho y Pato no debe ser muy cojo que digamos. La diferencia está en que el club de Concha Espina fue superior a los pupilos de Allegri.

Desde el primer minuto, Cristiano y compañía pusieron los puntos sobre las íes. En catorce minutos, la diferencia era de dos tantos. Vale, Amelia pudo hacer un poco más. Pero aún así es una gran tontería decir que el protagonista de la victoria de ayer fuera el arquero italiano. Porque todos, absolutamente todos los que vistieron ayer la zamarra blanca lo hicieron bastante bien. Desde la defensa, que conforme pasan los partidos, ratifica la seguridad que ha construido José Mourinho en apenas cuatro meses. Casillas vive cada vez más tranquilo. Y esto, en el fútbol moderno, es fundamental. Y siguiendo por el centro del campo, que conjuga perfectamente la labor defensiva con la ofensiva. Porque ya nadie discute el ataque madridista.

En resumen, que el equipo pinta maravillas. Es verdad que el año pasado iba por el mismo camino. Pero no era igual. Vino el viejo Milán y cayó a todo un Bernabéu. Además, las expectativas son ahora mucho mayores, ya que el equipo está mucho más conjuntado. Si en el fútbol lo que mandan son los números, ahora mismo, éstos están del lado merengue. En Liga, ya se ha situado en primera posición. Y en la competición europea, la que ha hecho grande al conjunto merengue, ese que posee nueve cetros continentales, le saca cinco puntos al Milán, a falta de nueve, lo que significa que la primera plaza está ya casi conseguida. Y clasificarse como primero de grupo es importante. Muy importante. Me voy a mojar. Como este equipo pase a cuartos de final, va a ser muy difícil pararlo. Porque el Madrid ha vuelto a ser el Madrid. Ese que nunca falla. O casi.

domingo, 17 de octubre de 2010

Ganar sí que importa

Decía Lillo en la rueda de prensa antes del partido ante el Levante (ya lo he comentado infinidad de veces, pero es algo que es difícil de olvidar) que "lo importante es la trama, no el desenlace". Al tolosarra le daba igual vencer. Y el equipo cayó ante uno de los conjuntos más flojos de Primera División. Tres jornadas después, el equipo ha vuelto caer (1-0 ante el Racing), y de la misma forma. Una victoria en siete jornadas, y una forma de jugar que no enamora a nadie hace que esto no marche nada bien. Y ante rivales directos. Aunque el equipo pintaba maravillas en la pretemporada, ciertos puntos han hecho que la dinámica no sea nada positiva y que el encuentro del próximo domingo ante el Hércules se convierta en algo más que crucial.

-La falta de agresividad. Realmente es problema de Lillo. El míster rojiblanco tiene que motivar más a sus jugadores. Pero claro, si a él le da igual si se gana o se pierde, mal vamos.

-Los centrales. Carlos García y Acasiete son dos futbolistas muy queridos por la afición almeriense, pero no andan muy finos de forma. Por ahí anda Marcelo Silva, que parece que promete mucho. Pero el guipuzcuano no confía en el ex de Danubio. Ni siquiera lo convoca. También deja fuera a Rigo, el otro central.

-La falta de reacción. Estoy seguro que si damos la primera en un partido, como ocurrió en La Coruña, los tres puntos son nuestros. Pero mientras eso no ocurra, estamos perdidos. Para Lillo "los cambios no son una obligación, sino una posibilidad". Una verdad como un templo. Pero la cabezonería de Juanma no le favorece a la Unión. ¿Por qué c... hay que esperar hasta el minuto 85, si se va perdiendo, para sacar a Ulloa y Goitom? Que eso es otra. No por acumular más efectivos en ataque, van a llegar los goles.

-Más picardía. Nadie se puede reír de la UD Almería. Si se pierde tiempo, hay que comerse al árbitro. Si vas a tirar una falta, la barrera está a dos metros, y al del pito se la s..., no te puedes quedar de brazos cruzados.

-Un dato. De los once que han salido de inicio, 0 eran nuevos fichajes. Así que no se debe haber acertado mucho en el plano de fichajes. O puede ser otra cosa. Que no se confía en ellos.

-¿A qué juega el equipo?, ¿A ver si tenemos suerte y El Pechos engancha alguna? El estilo que caracterizaba al Almería se ha esfumado. Si se es uno mismo, los puntos llegarán indudablemente.

-Los extremos. Crusat y Piatti tienen que aprovechar su velocidad por banda. Desbordar al rival y llegar a la la línea de cal. Pero ninguno de los enanos están como saben. Culpa de ello también la tiene Juanma Lillo, al colocar al catalán por la banda derecha. Crusat tiene que jugar en su banda natural. La derecha puede ser perfectamente para Pablito.

-El fuera de juego. Cincuenta temporadas después, Kalu parece no haberse enterado qué es el fuera de juego. En cada partido, por lo menos comete diez posiciones no reglamentarias, lo que provoca una disminución de las ocasiones de ataque. Menos Kalu, y más Ulloa.

viernes, 15 de octubre de 2010

Si no se habla de fútbol...

No van muy bien las cosas en Can Barsa. Dos pinchazos en seis partidos (y ante el Hércules y Mallorca, que no son precisamente potencias mundiales), uno de sus mejores jugadores, Xavi Hernández bajo de forma, y con el lío Laporta. Y esto último es lo realmente preocupante. Porque las victorias reaparecerán y el ¿mejor? centrocampista del mundo volverá por sus fueros. Pero lo de Laporta no tiene pinta de que vaya a desaparecer. El ex presidente está dispuesto a seguir saliendo en los medios deportivos con el fin de tomar protagonismo, lo cual no le hace ningún favor al FC Barcelona.

Una vez ya fuera del panorama futbolístico, el personaje (me lo van a permitir, y seguro que todos estamos de acuerdo) quiere más. Parece que no ha tenido bastante con todo el lío que montó en estos últimos años, con el cinturón incluido. Y es que hay cosas que no se entienden. El actual presidente, el que tiene que mantener al Barcelona como uno de los mejores clubes de Europa es Rosell (que tampoco pinta muy bien que digamos). Pero eso no parece asimilarlo Juan.

Y el único perjudicado de todo esto es el propio club azulgrana. Mañana tienen un vital choque ante el actual líder de la categoría, el Valencia de Unai Emery. Pero da la impresión que eso no importa. Que es más importante lo que diga o deje de decir Juan. Sin embargo, con eso no se consiguen puntos, al fin y al cabo, el objetivo de este deporte. Así que haría bien la cúpula barcelonista en centrarse en lo que ocurra en el terreno de juego. Que ahora, posiblemente, mañana los de Guardiola se marquen un partidazo y goleen al Valencia. Pero, ¿y si no ocurre?

miércoles, 13 de octubre de 2010

Te quiero y te querré

Tiempos grandiosos los que estamos viviendo los aficionados de La Roja. Segunda Eurocopa, primer Mundial, estilo consagrado, primera potencia del mundo... Vamos, que nos estamos acostumbrando a ganar. Ya lo vemos como algo normal. Seis goles en dos partidos, otros tantos puntos y la clasificación para la Eurocopa de Ucrania y Polonia encarrilada. Por el contrario, otras selecciones de las llamadas grandes están sufriendo algo, como es el caso de Portugal o Inglaterra. Los pross no fueron capaz de imponerse en el día de ayer a Montenegro, que por cierto, son los líderes del grupo al aprovechar al máximo los tres tantos anotados y la fiabilidad defensiva (ojito con Vucinic y Jovetic).

Pero nosotros, a nuestro ritmo. Ahora estamos pasando una época dorada. Somos los mejores y lo sabemos. Y bien orgullosos de ello que estamos. Pero, cuidado. Esto, por mucho que nos pese, no va a durar toda una vida. Igual que no hay mal que cien años dure, al contrario pasa lo mismo. Y es absolutamente imposible ganar y mantenerse como los mejores del Planeta Tierra siempre. Así que al igual que ahora estamos disfrutando, hay que estar preparados para lo peor. Porque llegará un momento, en el que bajemos del Cielo al mundo humano. Y entonces tendremos que estar lo mismo de contentos por ser españoles. Es un sentimiento que debe perdurar siempre. Debemos querer a nuestra Selección en cualquier situación. Ayer, hoy y mañana. Ahí es donde se demuestra el buen aficionado.

El mismo caso se le puede aplicar a la UD Almería. Al igual que con la Selección, el equipo rojiblanco está (estamos) pasando la época más dorada de toda su historia. El único objetivo es mantener esta dinámica durante el mayor tiempo posible. Pero los buenos seres humanos se demuestran en los momentos difíciles. Así que debemos estar preparados para todo. Hay que ganar siempre. Pero, ¿y si no se puede o no se consigue? Pues ya está. A seguir con el equipo igual. Porque cuando más se necesita a la afición es cuando peor se esté. Que nunca se olvide eso. Tiempos peores llegaran. De momento, a disfrutar de lo que estamos consiguiendo. Que no es poco.

PD: Quisiera aprovechar estas líneas para agradecer a toda mi familia y amigos por el pedazo de regalo que me han hecho estos días. Quería subirlo para que lo viesen, ya que en parte está relacionado con el deporte, pero ocupa mucho y no puedo. Cuando se pueda, prometo que lo enseño.

sábado, 9 de octubre de 2010

La polivalencia personificada

Si hay algún tipo de futbolista que le gusta a un entrenador es aquel polivalente, que le sirve de comodín en numerosas ocasiones y le saca de ciertos apuros. Es más, en las plantillas cortas, esto es fundamental. Uno de estos es Juan Manuel Ortiz Palazón (Guardamar del Segura, 1982). Por suerte lo tenemos aquí en Almería. Realmente el alicantino es el tipo más polivalente que conozco.

Después de pasar por las categorías inferiores del Atlético de Madrid (incluso llegar a debutar con el primer equipo en el año 2003), Juanma se fue cedido al Osasuna, club en el que estuvo dos años. La temporada 2006-07 la pasó en el Poli Ejido, siendo el hombre más destacado. Su gran campaña le valió para firmar con el recién ascendido Almería, carne de Segunda, según los entendidos.

El de Alicante no fue muy bien recibido por la afición almeriense, entre la que me incluyo. Primero porque venía del club con el que existe una mayor rivalidad (al final el tiempo ha puesto a cada uno en sus sitio). Segundo, porque se llamaba igual que el capitán e ídolo de la afición. Y tercero, porque jugaba en su mismo posición, con lo que ello conllevaba.

Sin embargo, al final el legionario se hizo con la titularidad y se ganó a gran parte de la afición. La otra mitad le seguía criticando. No le veían la chispa necesaria. Pero algo tenía ese jugador cuando jugaba con todos los entrenadores. Con todos. Y ahora es cuando definitivamente se han rendido a sus pies. El tiempo ha puesto a cada uno en su sitio. Y es que el caso es espectacular. Titular en casi todos los partidos. lo puede hacer desde el interior derecho su (posición natural) o desde el lateral. Pero ya no solo derecho sino también desde el zurdo, que es donde está actuando ahora. Pero es que también se le ha podido ver de mediapunta, incluso de mediocentro en el famoso. Vamos, de todo menos de portero. Incluso ha hecho goles de bella factura como el que anotó en el Vicente Calderón.

Es cierto que desde la izquierda tiene más limitaciones que desde la derecha (si Lillo mete a Jakobsen en la izquierda y a Juanma en la derecha se ganaría más profundidad), pero también que el potencial del alicantino es sencillamente espectacular. Una pieza fundamental para todos los entrenadores. ¿Algo tendrá, no?

jueves, 7 de octubre de 2010

La jugada perfecta


Leo hoy en el AS a mi amigo Rafa Espino, quien cuenta que el Suderland inglés va a ofrecer al Almería 7 kilos por el nigeriano Kalu Uche. Una noticia que me ha alegrado la mañana. Y es que la jugada puede ser perfecta. Pasta, mucha pasta, y encima, nos quitamos de en medio a Uche.

Hay que recordar que el ariete africano estaba más dentro que fuera durante los meses de verano. Incluso desde el propio club se le declaró transferible, cosa que sólo se hace si de verdad dicho jugador se va a marchar. Se consideró que había pasado un ciclo y que lo mejor para todas las partes era vender al futbolista nacido en Aba. Sin embargo, al final, al contrario de lo que iba a suceder, nos tuvimos que comer a Kalu con patatas.

El jugador, que no había realizado la pretemporada con el grupo, incluso no llegó a jugar los partidos amistosos para evitar una posible lesión reapareció hace dos semanas en Riazor, anotando los dos goles que dieron la única victoria hasta el momento. El otro día volvió a ver puerta rival. Pero también falló un penalti tirado horrorosamente. Parece que se ha ganado el puesto. Aún así, yo lo vendía. Y más por ese dineral, con el que por cierto, puedes traerte a alguien más rentable que el nigeriano (aunque ya tenemos al Ciclón Ulloa, un pedazo de jugador). Hay que tener a gente comprometida. Si hacemos eso, y encima nos dan siete millones, pues bienvenido sea. Así que si de verdad los ingleses ponen ese dinero encima de la mesa, Alfonso García no se lo debe pensar. ¿Dónde hay que firmar?

martes, 5 de octubre de 2010

Goles son amores

Les escribo tras unos días de retraso, ya que no tenía aún portátil en la residencia (en la que por cierto, ya me he adaptado totalmente, cosa fácil debido al aire que se respira). El domingo, aunque en territorio hostil, pude ver el Almería-Málaga. Como saben, el resultado final fue un 1-1, con varios palos, un penalti fallado por Kalu Uche (ni yo lo tiro tan mal), expulsión a Eliseu y bastante emoción. Pero al final no pudo ser. Para nada me dejó buen sabor de boca. Vale, jugamos bien y dominamos totalmente a un flojo Málaga, pero lo importante son los tres puntos final. Y si no, miren el resultado final. Un punto para almerienses y otro para malagueños cuando uno fue la antítesis del otro.

"Lo importante es la trama, no el resultado". Fueron las palabras de Lillo en la rueda de prensa antes del partido frente al Levante. Así que Juanma está cumpliendo perfectamente su objetivo. La trama está siendo buena. El equipo tiene el esférico en todo momento, encerrando al rival en su área. Pero el resultado no está siendo nada bueno. Una victoria en seis encuentros. Dos puntos en tres partidos de casa (ante Real Sociedad, Levante y Málaga, que no son precisamente el Ajax de los 70). Pero el fútbol es así de cruel. Puedes hacerlo todo bien, pero como no entre la pelotita... Y eso es lo que está ocurriendo. Que la bola no entra. Y tiene que entrar, si no se quiere llegar a una situación tensa al final.

Pero poco se puede hacer. Un poco más de concentración y atención y ya está. Porque si Uche hubiera metido ese penalti de otra cosa estaríamos hablando ahora. Pero lo que mandan en el fútbol son lo goles. Así que deberemos seguir confiando en el equipo, una vez que Alfonso García haya confiado en el entrenador tolosarra tras la victoria en La Coruña y el empate ante el Málaga. Eso sí, hay que pillar una buena racha. Porque equipo hay. Y muy bueno.