martes, 18 de septiembre de 2018

Compromiso

Cualidades y compromiso, la fórmula que no falla · pixers.es
Artículo Diario de Almería 18-IX-18

Después de cuatro día de colegio, en una de las semanas más duras del año por volver a la rutina tras el asueto estival, a un niño de once años que le ha recomendado la fisioterapeuta que no haga deporte por una semana suele tirarle quedarse descansando en la casa. Ya saben. Un poco de Instagram por aquí, un poco -o un mucho- de Fortnite por aquí y una ración de whatsapp por allá para hablar con los amigos y tontear con la amiga que le hace tilín. Sin embargo, él estaba allí. Puntualidad suiza. De los primeros en llegar al campo. No puede entrenar, no puede hacer lo que más le gusta, pero asiste. Compromiso. O eso cree este periodista. Alguno podría catalogarlo de perder la tarde. Estar ahí en la banda, mirando cómo entrenan otros niños, poniendo conos y recogiendo balones. El entrenador no lo considera así. Sino una de las muestras más grandes de compromiso. De compañerismo. Porque está en la banda animando a sus compañeros. Porque está colocando material para que sus amigos puedan entrenar en mejores condiciones. Porque está ahí con el grupo. No piensa en el 'yo', sino en el 'nosotros'. Es una piña y él forma parte de la misma, aunque no esté en las condiciones óptimas.

Pasan dos días y llega el sábado. Día ideal para quedarse un rato más en la cama. Empero su equipo tiene un amistoso y él está ahí. Llega de los primeros, antes de la hora fijada. Un sábado, a las 8:25 horas, con previsión de lluvia y allí está mostrando su compromiso porque no importan las condiciones meteorológicas, la intempestiva hora o que él no pueda ser protagonista, sino el escudo que viste. Realmente no lo hace para mostrar nada, sino porque le sale. Sin intención, pero le enseña a sus compañeros que el colectivo está por delante del individuo, que en una manada todos son importantes y que con apenas once años se pueden dar auténticas lecciones. Gracias.

martes, 11 de septiembre de 2018

Las horas 'perdidas'

Narci, Nico, Luis, Pinteño, Ruzzo y Mati felicitan a Jaime tras su golazo anteayer · Alfonso Zapata/polialmeria.es

Es la 01:11 de la madrugada del domingo al lunes y después de escribir estas líneas me pondré a planificar entrenamientos, intentando ordenar las ideas que van surgiendo. Sinceramente me encanta y no me importa 'perder' el tiempo en algo tan apasionante y que te llena de felicidad. Simplemente es para un equipo alevín. No me quiero imaginar todo el trabajo que tiene que hacer el cuerpo técnico de un conjunto sénior -dirección deportiva y directiva incluida-, máxime si se trata de una categoría nacional. Escribo el verbo 'perder' entrecomillado porque realmente sería ganar. Es cierto que en esta vida tan imprevisible en la que siempre se cumple el efecto mariposa y en este fútbol que es un fiel reflejo de la vida la meritocracia no siempre se cumple. Sí se cumplió anteayer, con el triunfo del Poli Almería ante un Mancha Real que llegaba al Estadio de la Juventud (lo de las instituciones públicas y las horas para entrenar da para otro artículo) como líder invicto e imbatido del grupo IX de Tercera.

Un triunfo histórico, venciendo el conjunto rojiblanco 18 años después en Tercera División. Podría pensarse que han sido muchas las horas 'perdidas' que han hecho falta para que llegasen estos tres puntos. Pero quizás el concepto que se tiene de perder es inequívoco. Los que ponen las vallas de publicidad antes de un encuentro, el que vende las entradas, el delegado que apunta el once rival (entre sus mil funciones) o el jugador que entrena por la noche tras una dura jornada laboral mientras su esposa está en la casa a punto de dar a luz tienen que saborear esos momentos. Saborear esos pequeños momentos en esta vida de estrés diario y saborear después cuando el esférico besa las mallas y todo ese esfuerzo previo parece cobrar sentido. Felicidades a toda la familia del Poli, sobre todo a aquellos que llevan esto adentro desde que nacieron.

lunes, 3 de septiembre de 2018

Suerte, capitán

El nuevo jugador del Valladolid, en la plaza del Ayuntamiento de Huércal de Almería · Javier Alonso

Recuerdo la Nochevieja de 2012. Vacaciones por Navidad y Joaquín Fernández accedió a una entrevista y reportaje fotográfico con Javier Alonso y el que suscribe en la plaza del Ayuntamiento de Huércal de Almería y en la estación de tren de este municipio. Apenas tenía 16 años. Alguien con su edad hubiese estado en las nubes tras haber vestido la zamarra más bonita del territorio nacional, la de la selección española, además de contar con el interés de algunos de los clubs más prestigiosos de este negocio que es el fútbol. Sin embargo, ese adolescente de 16 años tenía los pies en el suelo. Mostraba -siempre la ha mostrado- una madurez propia de ese espigado cuerpo, pero impropia de esa edad. Y, aunque este periodista no la conoce personalmente, según cuentan, su familia ha sido clave en que haya sido el futbolista que más esté destacando de esa gran generación que tuvo Juan Carlos Cintas. A diferencia de otros entornos, el de Joaquín se ha mostrado decisivo para que la combinación entre actitud, aptitud, entorno y suerte le haya llevado hasta Primera División, categoría en la que si bien es cierto se ven algunos tuercebotas, no es nada fácil llegar, cumpliendo un sueño el jugador huercalense esta semana.

La demagogia podría indicar que es sencillo marcharse a Primera División, con un sueldo mayor incluido. Sin embargo, seguro que ha sido una semana rara para Joaquín. Porque él ha sido el verdadero capitán en estos últimos años. Jefe de la zaga (a pesar de que en las bases destacó como mediocentro), canterano de verdad (no de los que están un año en el 'B' y suben) y almeriense. El representante de la hinchada en el césped. Y humilde. Personalmente, siempre agradecido por su amabilidad a la hora de atender a la prensa y contento con que vaya a debutar en Primera. El trabajo a veces tiene su recompensa. Mucha suerte en tierras castellano-leonesas, capitán.

martes, 28 de agosto de 2018

Cartulinas

Díaz de Mera Escuderos le muestra la tarjeta roja a César de la Hoz · udalmeriasad.com

Realizó un gran partido César de la Hoz ante el Tenerife. Quizás sin la visibilidad de Luis Rioja, por eso del puesto y demás, pero entre él y Arzura sostuvieron bastante bien al conjunto de Fran Fernández, ganando en esta faceta del juego al cuadro chicharrero. Sin embargo, una jugada absurda condicionó el encuentro. No la segunda cartulina, que, al fin y al cabo, es un lance del propio juego, sino la primera, por un desplazamiento del balón. Forofismos al margen, ambas fueron cartulinas justas y, por tanto, la expulsión acertada. Una expulsión que provocó que los unionistas tuviesen que conformasen con un punto por eso de que no es nada sencillo aguantar prácticamente la mitad de un partido con un efectivo menos. Analizando la cartulina porque hay que analizarla, ya que al final fue el auténtico punto de inflexión entre un triunfo y un empate (dos puntos que pueden ser de oro en unos meses), la amarilla es de las que le duele a entrenadores, incluso al resto de compañeros. Éste periodista le preguntó a Corpas en la zona mixta cómo sienta a un jugador que haya que hacer un esfuerzo más que extra por culpa de algo que un compañero puede ahorrarse perfectamente, pero el ex del Marbella, como es natural, no se mojó.

No es lo mismo ser amonestado por un desplazamiento de balón en el minuto 95 que en el 48. Tampoco es la intención de este periodista acribillar a De la Hoz, puesto que el que no se equivoca es porque no está en este mundo. Sin embargo, esas tarjetas u otras por protestar bien podrían ser ahorradas, sobre todo, por futbolistas que se dedican a esto de manera profesional. Y otra opinión. Esas amarillas innecesarias (bien es distinto temporizar el encuentro en el minuto 92) deberían ser pagadas por los jugadores, incluso en el fútbol base. ¿Por qué tiene que abonar un club una sanción de diez encuentros por un intento de agresión al árbitro?

martes, 21 de agosto de 2018

Los pájaros fantasmas

Un pájaro canta apoyado en la rama de un árbol · neoteo.com
Artículo Diario de Almería 21-VIII-18

Pasé los estíos de 2010 (inolvidable esa noche del 11 de julio, pegando fotografías de los aficionados que vivieron ese día mágico en la carpa que este periódico instaló en Las Almadrabillas), 2011, 2012, 2013 y 2014 entre la vieja y preciosa redacción y la nueva. Perdiendo mucho rato de sol, de amistad, de descanso en verano con los amigos, pero haciendo amistad también con compañeros como Fran Luque. Y aprendiendo Periodismo de tipos como Paco Gregorio, que, al fin y al cabo, era por lo que sacrificaba esos veranos. También estuve parte del verano del pasado año, aunque no en esta sección, sino en otros menesteres. Imagínense todos los recuerdos que podrían salir en todo ese tiempo. Sin embargo, en plena Feria de Almería, no se me ocurre otro mejor que el de los pájaros fantasmas. En esos días había (y hay) de todo, con el campeonato de chapas, el de petanca y otros súper interesantes. No seré el que yo desprestigie un concurso de cantos de pájaros. Si hay quienes piensan que el fútbol es 22 personas pegándole patadas a un balón, quizás los mismos encuentran emoción en el canto de pájaros. Todo es respetable, incluso quienes consideren eso como un deporte...

Total, no recuerdo si sería 2011 o 2012, unas semanas antes del famoso septiembre sangriento. Sí que era un domingo de feria por la mañana. Almería desierta, si acaso algunos borrachos llegando a sus casas. Quedé con Fran Leonardo, fotógrafo de este diario por aquel entonces en la Puerta Purchena. Allí aparqué mi bicicleta porque tampoco era cuestión de meterla en pleno Cerro de San Cristóbal y nos fuimos en su moto. Ambos teníamos que ir a cubrir un interesante concurso de cantos de pájaros. Pero allí no hubo concurso ni cantos ni pájaros. Quizás estaban de resaca. Los dueños o los pájaros.

PD: muchas felicidades a la mejor amiga que tengo, la mejor hermana que uno puede tener.

martes, 14 de agosto de 2018

El mismo mensaje

Primera comparecencia de prensa de la semana en la sala de conferencias del Mediterráneo · NGC
Artículo Diario de Almería 14-VIII-18

"El circuito puede empezarse por donde deseen, como si prefieren iniciar con la sauna. Yo les voy a explicar lo que suele ser habitual. Comenzamos con la zona de piscinas. Tenemos cuatro. La principal es la que está aquí en el lado izquierdo. Se trata de la más grande y es la de chorros, que van hacia todo el cuerpo, desde la cabeza a los pies. Después, en esa esquina de la derecha está el jacuzzi y en el lado pegado a nosotros tenemos las dos piscinas de agua fría. La más alejada está aún un poco más fría. Son tres-cuatro grados de diferencia, pero se nota. Aquí lo importante es el contraste de calor y frío. Relacionado con esto, tenemos el pediluvio. Nos quitamos las chanclas, pulsamos el botón azul y vamos andando por las piedras mientras van saliendo los chorros de agua fría y caliente. Damos varias vueltas para que surta efecto, ya que es bueno para la circulación. También tenemos la sauna, seca, y el baño turco, húmedo. Antes y después de ambas salas nos damos una ducha. Aunque las seis parezcan iguales, no lo son. Las de los extremos son de agua fría; la de los interiores, caliente; y las otras mezclan agua fría y caliente. Pueden utilizar la que deseen, pero si salen de la sauna, por ejemplo, y van sudados, quizás le apetece mejor agua fría. Eso sí, no es aconsejable utilizar la sauna y el baño turco de manera seguida. Lo mejor es que se metan en una, después se relajen en la zona de descanso o agua y luego ya se vayan a la otra. Al fondo a la izquierda, una sala de relajación y cromoterapia, para relajarse y estimular los sentidos". Ese es el mensaje que les suelto a los clientes del spa en el que estoy trabajando este mes para sacar un dinero extra. Lo repito una y otra vez. Como repiten el mismo mensaje los jugadores en sala de prensa. Ilusión, hambre, ganas, trabajo... Le invito a un spa al que se salga de eso.

martes, 7 de agosto de 2018

Mala educación

Una bicicleta circula fuera del carril bici · elviajemehizoami.com

Les invito a coger un día una bicicleta a la altura del ancla de Pescadería y echar a pedalear dirección al Paseo Marítimo de la capital almeriense por el carril bici. Se encontrarán a varias decenas de personas invadiendo el carril bici en el poco más de kilómetro y medio hasta llegar al final del Parque Nicolás Salmerón. Algunas de ellas se las cruzarán de espaldas y tendrán que adelantarlas con cuidado. Y otras vendrán de frente, por lo que habrá que extremar aún más la precaución, máxime si va un grupo invadiendo los dos sentidos. A este periodista le da absolutamente igual que vayan con un altavoz como maleta para que su música retumbe o que lleven esa camiseta tan de moda blanca con una conocida marca roja en el centro. Lo que no se puede permitir es que teniendo un camino para peatones a apenas tres metros a un lado y una acera a otros tres metros, ocupen un carril destinado a las bicicletas, como queda bien claro tanto en el suelo como en las señales de tráfico. Y no se le ocurra al ciclista decir nada a estas personas, que encima puede que se lleve algún golpe.

Cuando lleguen al Paseo Marítimo, el peligro será aún mayor. Es cierto que en el primer tramo, por San Miguel, está permitido que vayan personas andando por este carril bici (una incongruencia para el listo que lo decidió así). Pero no cuesta nada dejar el carril libre para las bicicletas cuando el resto del espacio es mucho más amplio. Continuando por el Paseo Marítimo, ya en dirección a la universidad, en el carril bici la lógica ya impera y está destinado exclusivamente a las dos ruedas, aunque habrá más de uno, dos y tres corredores por este espacio. Se trata simplemente de una cuestión de coherencia y educación, algo que se echa mucho de menos en esta sociedad, cuyos modelos son Álvaro Ojeda o los personajes de Mujeres, Hombres y Viceversa.

martes, 31 de julio de 2018

Más transparencia

Noticia en la que se anuncia la baja de José Ángel Pozo en la web oficial de la UDA · LEM
Artículo Diario de Almería 31-VII-18

Me gusta ese pescadero que te echa los kilos de pescado que le pides y que, incluso, te aconseja comprar uno antes que otro que ha venido peor. Me gusta que un jugador pase por zona mixta y reconozca que se ha marcado un piscinazo. Me gusta la sinceridad. Y la transparencia. Y de lo último carece la Unión Deportiva Almería a la hora de anunciar aquellas ventas en las que saca tajada económica y las entradas -pocas- en las que tiene que abonar una cantidad al club de origen del jugador. El tema viene de lejos, pero no hay que retroceder numerosos pasos en el tiempo. Basta quedarse en esta ventana estival. Ni en las salidas de Fidel Chaves, rumbo a Las Palmas, ni en la de José Ángel Pozo, al Rayo Vallecano, se ha anunciado en los canales de comunicación de la entidad unionista cuánto dinero se ha sacado por estos dos futbolistas, a diferencia de otros clubs en otras operaciones, en las que se muestra una mayor transparencia. Tampoco en el único fichaje que no ha aterrizado a coste cero de los once que se han realizado hasta el momento la entidad de la Vega de Acá ha publicado cuánto ha costado.

Es cierto que al final este circo es un juego y todos intentan no mostrar sus cartas. De hecho, es ahora, en el mercado veraniego, cuando muchos representantes hacen de las suyas, cuando algunos jugadores intentan venderse, cuando el efecto mariposa es más efecto mariposa que nunca. Sin embargo, una vez realizada la operación, lo mejor sería publicar cuánto dinero ha entrado o ha salido de caja. La sinceridad y la transparencia son dos valores bastantes importantes en la vida y por el que una persona o empresa puede crecer. Puedo llegar a entender que no se hagan públicas las cifras, pero no lo comparto. Cuestión de valores.

PD: Tampoco me hace ninguna gracia que se anuncie un fichaje un viernes de verano a las 22:53 horas.

martes, 24 de julio de 2018

Cerebros y cerebros

Una bengala, a escasa distancia de un corredor en una etapa de este Tour de Francia 2018 · abc.es

Se podría debatir sobre qué deporte es el más duro, aunque las comparaciones, valga el tópico, son odiosas. Siempre lo debato con César Vargas, quien afirma que Messi es el mejor jugador de la historia, argumentando el que suscribe que no se pueden comparar jugadores de épocas diferentes, incluso de la misma, puesto que las posiciones son diferentes y el fútbol es un deporte colectivo. Regresando al tema central, alguien puede decir que tal deporte es el más duro y el que suscribe respondería que el atletismo y el ciclismo. De lo que no hay ninguna duda es que ninguna otra modalidad deportiva permite estar a los aficionados tan cerca de los protagonistas en los días más importantes de la temporada -incluso de su carrera- de un ciclista, caso de una etapa del Tour de Francia o de La Vuelta a España.

Lo que no es objeto de debate tampoco es que hay cerebros y cerebros. No hace falta llegar al nivel de Albert Einstein o Stephen Hawking, pero por ley para estar en la calle se debería tener un nivel mínimo de inteligencia, de lógica. Porque no es normal que un ciclista tenga que subir rampas del 15% después de realizar 200 kilómetros, a máximas pulsaciones y sin apenas poder ver o respirar por culpa de las bengalas de cuatro tontos. El peligro de estos artilugios es enorme. Que se lo pregunten al progenitor de Guillem Alfonso, el niño de trece años que falleció en 1992 en los brazos de su padre por culpa de una bengala en Sarriá. Con lo bonito que es poder animarlos en esos momentos tan increíbles y tienen algunos que empeñarse en dar la nota, en que uno no vea, se tropiece, se rompa una vértebra y tenga que abandonar. O en pegarle un puñetazo a un deportista mientras hace un esfuerzo increíble. La prueba de inteligencia para pulular por la calle debería ser obligatoria. Quizás así se solucionarían muchos problemas del día a día.

martes, 17 de julio de 2018

Ganas, hambre e ilusión

El plantel unionista se hidrata en una pausa de una sesión de la pasada semana en la UAL · udalmeriasad.com

"Antes estuve en una presentación de dos jugadores nuevos del Almería. Han hablado mucho de ganas, hambre e ilusión. Y eso es lo primero que os pido a vosotros. Tenéis que tener actitud siempre. Me tenéis que mostrar algo más de actitud y demostrar que queréis jugar. Pero aparte de eso, hace falta algo más que ganas e ilusión. Sólo con eso no hacemos nada. Llevamos apenas un par de días y tenemos bastante que trabajar: posicionamiento, técnica, táctica individual y de equipo, jugadas ABP, automatismos y mucho más", les dije la pasada semana a mi equipo de niños. Al fin y al cabo, son críos de diez y once años y quien más y quien menos tiene la cabeza en la playa o en el Fortnite. Pero en profesionales que viven de esto se presupone profesionalidad, ganas e ilusión. Precisamente las dos últimas palabras han sido los dos términos más utilizados la pasada semana en la sala de conferencias del Mediterráneo, por la que han pasado las incorporaciones, todas ellas en propiedad, algo que es un acierto, puesto que al final tener siete jugadores cedidos (y cuatro que acaban contrato) es algo que acaba pasando factura.

La intención de estas líneas no es criticar a las nuevas incorporaciones de la UDA, puesto que sería injusto hacerlo sin haber visto a más de la mitad de ellos en acción. Sin embargo, el mensaje del club debería virar. La pasada temporada un buen entrenador dijo que la pasión en el juego era una parte más que importante, pero que sólo con huevos no se ganan los partidos, centrándose más en el cómo, en ese camino hacia la victoria. El mensaje del club de la Vega de Acá parece haberse estancado en algo que debería ser obligatorio para todo futbolista profesional, olvidando hacer hincapié en las cualidades futbolísticas de muchas de las incorporaciones. Porque esos jugadores tendrán algo más que ganas, hambre e ilusión, ¿no?

martes, 10 de julio de 2018

El fútbol une a los pueblos

Un aficionado japonés, delante de la Catedral de San Basilio · as.com

Hace ya casi tres semanas de esto. Es lo que tiene el tiempo: lo bueno se acaba pronto y lo malo dura y perdura. Los ojos del que suscriben vieron el titular de este artículo estampado en una pancarta que portaba un aficionado sudamericano que andaba por el Kazan Arena para ver el Irán-España. Cerca de 40.000 iraníes y los españoles que se contaban con la palma de una mano. Ningún problema hubo, como no lo ha ocurrido -a falta de seis días para acabar- en este Mundial. Y eso que lo pintaban muy negro antes de que diese el pistoletazo de salida el 14 del pasado mes. Posiblemente lo más grave ha sido aquella periodista con afán de protagonista. En el lado contrapuesto, hinchas senegaleses recogiendo la basura que habían dejado en el graderío o la expedición japonesa, dejando el vestuario mejor que Mister Proper a pesar de que haber sido eliminados cruelmente en el último minuto del tiempo extra. Pero, claro, el grito de uno suena más que las sonrisas de cien individuos. Hay que denunciar los comportamientos deleznables que se producen alrededor del fútbol, sobre todo en el canterano, con familiares que tienen el objetivo de que su vástago cumpla su sueño frustrado. No se pueden quedar en el olvido y hay que señalarlos con el fin de eliminarlos.

No hay mejor manera de resumir un Mundial que la frase de aquel hincha en Kazán (donde a las tres de la mañana ya es de día). Aficionados de los cinco continentes reunidos en el mismo tiempo y lugar por un objetivo común: el amor a la redonda y las ganas de pasarlo bien. Cada uno con su cultura, sus historias (desde aquel que llegó en autocaravana a Moscú hasta aquel que aterrizó desde Sudamérica sin entrada). No conozco ningún deporte ni otra afición que una a los pueblos de una manera tan fuerte como el fútbol. Y si el Mundial es la máxima expresión del balompié, este campeonato es el mejor ejercicio para unir las culturas.

martes, 19 de junio de 2018

Sueños

El comodín Nacho celebra el 2-3 ante Portugal con un 'cuatro'. Esperemos ver cuatro partidos en vivo... · as.com
Artículo Diario de Almería 19-VI-18

Pocos títulos hay mejores que el de la obra de teatro de Calderón de La Barca. La vida es sueño. Tengo dos rincones en mi cuarto con dibujos de niños a los que he entrenado o dado clase. Sin embargo, el último lo puse justo encima del cabecero de la cama. Con unas palabras de agradecimiento y más de una veintena de estrellas que no sé aún que significan, en el dibujo aparece una jugada en la que Samu y Hugo meten un gol. Lo puse en ese sitio para seguir soñando con meter ese tanto. Me consta que no soy el único periodista y futbolista frustrado, por lo que la noche te da esa oportunidad de que tú seas el protagonista en el encuentro, copiando las jugadas imposibles del dibujo y anotando el gol. Eso sí, a veces el despertador suena justo antes de que la redonda toque las mallas. En otras ocasiones los sueños viran hacia ese amor imposible de tu vida, posible en su momento y al que ya sólo queda conformarse con saborear sus labios mientras los ojos están cerrados.

Empero otras veces la vida sí que es sueño con los párpados bien abiertos. No fue el caso de ese 8 de febrero de 2005 en el que mi padre y el de Gustavo fueron a sacar sin éxito entradas para el España-San Marino, clasificatorio para el Mundial de 2006. Tal fue el cabreo que no lo vi ni por televisión. Siete años después tuve la suerte de cubrir un encuentro de la selección, meses antes de que Casillas, Iniesta, Ramos, Xavi y compañía cuadrasen el círculo en Kiev. Decía Andrés Montés, que en paz descanse, que la vida puede ser maravillosa. El fatídico pasado mes de noviembre, después de que la FIFA no nos diese entradas para Rusia en la fase de sorteo, pillamos por la ley del más rápido. Sin embargo, casualidades de la vida, numerosas tarjetas de crédito daban error, por lo que las entradas fueron a parar a otros. Tocaba esperar a la siguiente fase de venta. El nuevo sorteo se medio portó asignándonos las de octavos y las de la final (en caso de que llegue España). Días después, con la ley del más rápido, rematamos la faena. El objetivo de este artículo no es dar envidia, sino verificar que a veces los sueños se cumplen, cuando escuchemos mañana el himno de España en el Kazán Arena. El siguiente, hacerlo el próximo 15 de julio en Moscú. ¿Por qué no soñar?

martes, 12 de junio de 2018

¡Ya está aquí!

Ramos aplaude al término de un partido de clasificación · as.com

Esa noche no fue una más. Con apenas 17 años, este periodista, por entonces en prácticas, corrió más rápido que Usain Bolt. En mitad de la prórroga hubo que ir desde la carpa que este diario puso en Las Almadrabillas para seguir el Mundial de 2010 a la antigua redacción, sita en la Plaza de los Burros, para empezar a hacer páginas en cuanto el ya conocido Howard Webb pitase el final del encuentro, bien fuese en esa famosa prórroga o en los penaltis. Con Ricardo García, agonizando por ese esprint tan largo mezclado con la tensión del momento, y Óscar Lezameta, se celebró el tanto de Iniesta como si no hubiese un mañana, minutos antes de que el jefe de esta sección apareciese por esa preciosa redacción a grito limpio. El tanto de Iniesta simplemente fue el colofón de un Mundial impresionante, como lo son todos los Campeonatos del Mundo, con la diferencia de seguir con la tensión hasta el partido final, algo que ninguno de este bonito país había vivido. Después llegó el ridículo en Brasil, antes de la cita que comienza esta semana, en la que hay que volver a soñar. ¡Porque ya está aquí!

Nada como un Mundial, alejado de esas competiciones anuales de clubs, sin ninguna identidad local, convertidos en selecciones mundiales, con lo mejor de cada casa. Presentes escuadras de los cinco continentes, lo que hay es lo que hay, con la única treta de poder incorporar a modo de nacionalidad cuando el futbolista aún es un diamante en bruto, y eso sólo se hace en contadas ocasiones. Se presentan cuatro semanas en las que lo que toca es ponerse desde las 14:00 hasta las 22:00 horas en el sofá para tragarse todos los partidos. Porque aquí interesa todo. Es un Mundial y da igual que el combinado que juega sea menos atractivo. Hay que verlo todo. Así lo demanda el evento rey del deporte rey. Bueno, lo del sillón se lo dejo a ustedes. El que suscribe se va un poquito lejos...

martes, 5 de junio de 2018

¿Es el momento ya?

La afición rojiblanca, el mejor activo de la UDA · udalmeriasad.com
Artículo Diario de Almería 5-VI-18

La generación anterior al que suscribe habla tanto de aquel día en Pontevedra, que ya ha pasado a la mitología deportiva almeriense. A apenas 139 kilómetros y 16 años después, la UDA disputaba en el Anxo Carro el partido más crítico en esos 16 ejercicios en la LFP, la única vez en la que se jugaba una permanencia en la categoría de plata sin depender de sí mismo. El día en Lugo será inolvidable, con 300 almerienses conquistando el bonito casco histórico de la ciudad lucense; con esos aficionados del cuadro local invitando a una ronda y felicitando después vía whatsapp; con esas lágrimas de César Vargas -las mismas que la de René- por el 1-0 y con esas gafas al césped con el 1-1; con ese abuelo, que, tras, pedir intercambiar las bufandas del Almería y del Lugo, exige 20 euros "para comprarle una nueva al chaval" (le faltó decir que dos paquetes de tabaco con lo que sobrase); y con gran parte de la afición almeriense pidiendo a Alfonso García que venda el club, tanto en el Anxo Carro como en internet, con otros alegando que no es el momento.

Durante la presentación de Fran Fernández (cuatro triunfos, cuatro empates y una única derrota en Segunda, dejando en seis ocasiones de nueve la portería a cero; gran trabajo de él, Javi y compañía) el hijo del presidente afirmó que no era el momento de la autocrítica cuando fue cuestionado por ésta. ¿Cuándo es el momento de autocrítica por parte del club?, ¿cuándo a los palmeros les va a parecer bien que se apunte lo que se hace mal con ánimo de mejorarlo? En pretemporada no es el momento porque quedan muchos meses por delante y hay que dar confianza, durante el curso tampoco porque hay que animar y tras éste, tampoco, ya que hay que celebrar lo conseguido. Lo único que puede ocurrir cuando se anda tanto tiempo con la venda en los ojos es que uno caiga al vacío. Ya ha estado a punto de ocurrir...

martes, 29 de mayo de 2018

Recen

Pozo es uno de los motivos para creer · udalmeriasad.com
Artículo Diario de Almería 29-V-18

Recuerdo la escena perfectamente. Estaba en la puerta del vestuario. Llorando desconsoladamente. No hay palabras o gestos para que recuperase algo de alegría. Su equipo se había dejado empatar un 2-0 y no había recuperado la tercera plaza, que daba derecho a tener opciones de ascender a Tercera División. Todavía restaban por disputarse dos jornadas. Era difícil. Tenían que vencer sus dos encuentros y esperar algún pinchazo del Alhaurino. Pero él no contemplaba eso. Sólo se machacaba con lo que había podido ser y no fue. Dos semanas después habían vencido esos dos partidos. "Recen todo lo que sepan", espetó Carlos a la grada. Quería que el Alhaurino empatase. Y empató. Anteayer volvió a decir lo mismo: "Rezad todo lo que sabéis". Y volvió a surtir efecto. El Atlético Malagueño subió a Segunda B y, como consecuencia, el Poli Almería a Tercera Divisón. Moru ya no se acordaba de ese lloro desconsolado.

Si hay que dejar todo en mano de las oraciones, mal está la situación. Hace falta una pizca de suerte siempre. Pero cuando se juega con fuego durante un lustro, lo normal es que uno se acabe quemando. Que es lo que le puede ocurrir a la UDA dentro de cuatro días. Sería lo más lógico, incluso merecido -no para sus seguidores- por la nefasta gestión en diferentes parcelas. Pero hasta el pitido final todo puede pasar. Hay que seguir confiando hasta el sábado a las 22:30 horas. Los milagros en el fútbol existen. Incluso se pueden provocar. Si a los aficionados no les queda otra que rezar y confiar, el club debe estar ya rezando a la Patrona, consciente de que su capotazo puede ser decisivo para no caer a las catacumbas de Segunda División B. Lo normal es que ésta te pueda ayudar una, dos o tres veces, pero ese juego alguna vez saldrá rana. Que no sea esta semana. Que no sea la UDA tan pardilla de no saber ni rezar...

martes, 22 de mayo de 2018

Manolo y mi abuela

Fernando Torres alza el título de la Europa League en Lyon · marca.com

El pasado miércoles envié varios mensajes felicitando a buenos seguidores atléticos, tras conseguir su equipo un nuevo título europeo, esta vez en Lyon. Le escribí a Gustavo, incombustible amigo desde los cinco años, a mi tío Javier y a mi tío segundo Manolo. Con éste se alargó la conversación más. "Pues yo me alegro por Javier, pero no por Manolo porque Manolo sólo quiere cosas malas para los jugadores del Madrid. ¡Quiere que se estrelle el avión del Madrid!", hubiese dicho mi abuela, en mejor mundo desde hace un par de años. A sus 92 años seguía alegrándose por el fútbol. Pero también se indignaba cuando su sobrino lo picaba. El miércoles no pude olvidarme de ella y le mandé un audio a Manolo contándole lo que estaría pensando Ana en ese momento. "Yo le decía lo del avión y ella me preguntaba si era en serio. Y yo le decía 'Anita, que sí, que lo digo totalmente en serio'. Y ella se picaba aún más", me contestó minutos antes de que Juanfran soltase una tontería mayúscula, digna de ser estudiada.

A Manolo y mi abuela no les corría la misma sangre. Eran familia política. Pero ambos se tenían un aprecio descomunal. De hecho, en julio de 2016 este extremeño no dudó en montarse él solo en un kayak y bucear posteriormente para depositar los restos de su Anita en el Arrecife de las Sirenas, sin duda, uno de los momentos más emocionantes de la vida del que suscribe estas líneas. El pasado viernes escuché un pitido de un coche. Era Manolo en su furgoneta de Aqualia, con su sonrisa de alegría sincera. Ojalá hubiese más tipos como Manolo. Seguidores de su equipo en las buenas y en las malas, con el pique sano y disfrutando del fútbol. Pero sobre todo de la vida. Porque da igual que uno apenas coincida una vez al año con él. Es suficiente para que te transmita una buena dosis de energía y alegría con la vida. Abuela, aunque el pobre es del Atleti...