martes, 16 de enero de 2018

Hugo y Juan

Hugo, en segundo plano, siempre cuidando de su hermano, Samu · B.G.

Una de las consignas que nos dan a los entrenadores es que en el campo sólo pueden estar los jugadores del equipo que entrene en ese momento y los monitores, entrenadores o delegados. El secreto que no salga de aquí, pero este periodista hace la vista gorda cuando Hugo y Juan entran al campo de fútbol 7 de la Ciudad Deportiva Los Ángeles mientras entrena al prebenjamín del Oriente. Hay unas normas y eso no puede ser el patio del colegio (otro de los mejores momentos para el que suscribe, viendo a almas aún libres disfrutar de esa libertad), pero medio forman parte del equipo e irradian alegría y energía a pesar de que alguna vez tenga que amenazar a mis jugadores con echar a estos dos porque se distraen con su presencia. Ambos juegan en equipos benjamines del mismo club, son vecinos y compañeros en la escuela, llegando una hora y cuarto antes de su sesión para que el pequeño Samu, hermano de Hugo, entrene. Entonces, Juan y Hugo disparan a portería o realizan milimétricos pases.

Eso sí, el acuerdo tácito incluye que si tienen que recoger algún material, lo hacen. Lo realizan sin renegar porque por eso están ahí: además de por su amor a la redonda, por su exquisita educación. Un ejemplo fue cuando entrené al equipo de Juan, al no poder su monitor, hice un típico momento de silencio para poner orden y que no hablasen. "No veis que el entrenador quiere que os calléis", le espetó el pequeño de nueve años a sus compañeros, como si tuviese el doble de edad. También completan algún ejercicio si falta un efectivo, se cambian de portería o se van del campo si la situación lo requiere. Todo ello sin rechistar. Y si toca hacer de árbitro en un amistoso entre los dos equipos prebenjamines de la entidad -con los padres de espectadores-, pues Hugo va y lo hace encantado. Y con personalidad, inventándose un penalti en contra de su hermano...

martes, 9 de enero de 2018

Inacción

Juan Muñoz se lamenta de una ocasión marrada · udalmeriasad.com

Posiblemente los que seamos críticos con la gestión de la UD Almería tengamos poca idea de fútbol y Alfonso García y las diferentes direcciones deportivas han hecho realmente bien su trabajo. Pocas explicaciones más caben para lograr un ascenso a Primera División, una permanencia con una limitada plantilla y dos salvaciones en la categoría de plata en las últimas cinco temporadas. O probablemente -nótese la diferencia entre lo posible y lo probable- el juguete se acabe destrozando de ir tanto el cántaro a la fuente. Aquellos que actúan o hablan en contradicción a sus ideas por tal de no perder unos cuantos euros pueden argumentar que la siguiente reflexión es inválida por hacerla a toro pasado, pero los guarismos no engañan. Excepciones como las de René o Alcaraz -¡menudos futbolistas!-, no existen casualidades, sino causalidades, fruto de incorporar en verano a un jugador que la pasada campaña disputó dos partidos en el Elche, dos que apenas habían disputado entre ambos 183 minutos en la LFP, otro que ya ni pensaba en el fútbol profesional y tenía su cabeza en su negocio, un delantero que había metido ocho goles en las dos últimas temporadas y otro que anotó apenas un par en el último ejercicio.

Consumada la mitad de la competición, entre los tres delanteros de la plantilla acumulan dos pírricos tantos. Ante tal terrible situación lo normal sería acudir al mercado invernal para reforzar como sea el frente de ataque, pero parece ser que no hay dinero para ello. Algo se está haciendo mal y nadie dimite ni se exculpa ante una afición que está harta y hastiada con la gestión y apatía del club. Parte de los hinchas, con numerosas temporadas de abonados, han dejado de asistir al campo a pesar de tener el carné. Lo que falta es que el club les apunte y les eche en cara su fidelidad a los colores. Como se leyó una vez en el portal web, "y ellos se lo perdieron"...

martes, 2 de enero de 2018

Héroe de carne y hueso

Manu Rodríguez celebra su triunfo en la X San Silvestre de Almería · SSCDA

Sus pasos bailaban al son de cualquiera de las canciones de la productora californiana Two Steps from Hell. Realmente no parecía que corría, sino que volaba por el asfalto de la avenida Federico García Lorca, calle Rambla Obispo Orberá y el Paseo de Almería. Si daba la sensación de que andaba por el aire del centro de la capital era tanto por su velocidad como por su aspecto espigado. La coreografía, formada por los aplausos de los almerienses que le alentaban, la moto de la Policía Local que le daba paso y la música de la charanga, pusieron ese toque místico para formar la aureola durante unas horas a Manu Rodríguez. Uno de los mejores atletas de la provincia e incluso de la región ha actuado en plazas de más renombre, como el campeonato de España de 800 metros. Eso sí, ser profeta en tu tierra (ganando el trofeo de verdad y no el de mejor disfraz) en una de las pruebas más bonitas del año no lo había conseguido antes a pesar de subirse en el podio en varias ocasiones. 

"Campeón de la San Silvestre de Almería, menuda chorrada", podrán pensar algunos. A esos les invito a ver si son capaces de hacer 5.800 metros en 18'13''. Para llegar a ese ritmo y ser el protagonista de ese maravilloso baile en el centro de Almería con Two Steps from Hell, las palmas del público y la moto de la Policía Local hay mucho trabajo detrás, con su gente, como su hermano Sergio, campeón andaluz de 800 metros en 2016 y árbitro de fútbol de Tercera. Precisamente fue Sergio quien pasó detrás de Manu por meta el sábado. Es gratificante que haya héroes sanos que sientan que el éxito es cosa del colectivo (de su equipo, Universo Running, mismo nombre que la tienda de los dos hermanos) y no del individuo ("hemos ganado" y no "he ganado" y "hemos perdido"), héroes que estrechan la mano fuerte y miran a los ojos de igual a igual, héroes que vuelan por el asfalto de su ciudad.

martes, 26 de diciembre de 2017

En busca de su felicidad

Fran Fernández hace indicaciones en el encuentro ante el Zaragoza en el Mediterráneo (3-0) · udalmeriasad.com

Dice Fran Fernández que ha encaminado su vida para dirigir al primer equipo de la Unión Deportiva Almería, su máxima ilusión, y que espera estar preparado para ello. Ya lo está, como ha demostrado las tres jornadas de 2017 que se ha hecho cargo del 'A'. Sin embargo, casi siempre es más apetitoso lo de fuera que lo de casa. El técnico almeriense es consciente de lo difícil que es que la gente de dentro triunfe, como aseguró en la rueda de prensa postpartido del Zaragoza. En sala de prensa expresó lo que de verdad sentía en un gesto de auténtica valentía siendo muy respetuoso, dos aspectos que otros serían incapaz de cumplir. "No permitas que nadie diga que eres incapaz de hacer algo, ni siquiera yo. Si tienes un sueño, debes conservarlo. Si quieres algo, sal a buscarlo y punto. ¿Sabes? La gente que no logra conseguir sus sueños logra decirle a los demás que tampoco cumplirán los suyos", le dice Will Smith a su hijo en En busca de la felicidad. Quizás lo mejor para Fran Fernández es que salga a buscarlo, pero no el banquillo del primer equipo de la UDA, sino pensar en más allá de clave unionista.

El técnico almeriense es metódico como pocos, con una humildad fuera de lo común en los tiempos que corren y unos conocimientos que pocos entrenadores de su edad tienen. Todo ello, remozado con la dosis de ilusión y pasión necesaria para triunfar. De ahí que el que suscribe esté seguro de que Fran va a llegar lejos. Empero, quizás ese futuro esté fuera de Almería, como ha comprobado el propio Francisco, donde está siendo más valorado en la otra punta de España.

El día que se marche es cuando de verdad los que mandan se darán cuenta -o quizás no tienen la capacidad para ello- de la valía del técnico almeriense. Tocará echarse las manos a la cabeza por enésima vez.

martes, 19 de diciembre de 2017

Salidas nocturnas

Tres cubatas en la barra de un pub · ideal.es

Si fuera futbolista profesional, me tomaría unas cuantas onzas de chocolate, varios mantecados y más de dos o tres copas de alcohol algún día en las vacaciones navideñas con mi familia y amigos. En las vacaciones navideñas porque a quién no le viene bien desconectar. Pero en el resto del tiempo del año comería poco chocolate, pocos mantecados y apenas alguna cerveza después de un partido y no antes del mismo o de un entrenamiento. Si fuera futbolista profesional, apenas bebería alcohol, primero por mí, ya que la vida de un deportista es lo suficientemente corta como para estar con tonterías y acortarla con lo que ello me supondría a nivel de beneficios económicos, máxime conociendo lo mucho que me ha costado llegar hasta ahí y sabiendo la cantidad de niños que se han quedado en el camino con sus sueños frustrados. Si fuera futbolista profesional, no bebería alcohol antes de un partido porque no actuaría a mi máximo rendimiento y estaría siendo de todo menos compañero, perjudicando al que está arrimando su hombre por mí. Este argumento también lo aplicaría aunque no jugase a nivel profesional, ya que sería de necios no llegar en las mejores condiciones a un partido o entrenamiento, algo que no parecen entender muchos de los que sí viven por darle patadas a la redonda. Si fuera futbolista profesional, apenas bebería alcohol por respeto a mi hinchada, por la que ganaría parte de mi sueldo. Si fuera futbolista profesional, apenas bebería alcohol por si mi capitán dice en sala de prensa que cada uno sabe lo que hace con su cuerpo, ser consciente de que el dardo no va por mí. Si fuese futbolista profesional y me pillasen de fiesta la noche previa a un encuentro, no me marcaría un Guilherme, reconociendo que sí que estoy en el sitio, pero que lo que tengo en la mano es un vaso de agua. Sería sincero y reconocería que me he bebido varios cubatas. Si fuera futbolista profesional y bebiese alcohol, me iría a otra ciudad que no fuese la del equipo en la que actúe con el objetivo de pasar desapercibido. Al menos sería listo.

martes, 12 de diciembre de 2017

Carvajal y la UEFA

Carvajal, en una acción del encuentro en Nicosia · eleconomista.es
Artículo Diario de Almería 12-XII-17

Una cosa son las reglas del fútbol y otra bien distinta el reglamento de la competición, que varía según la última. Dani Carvajal fue sancionado por la UEFA con dos partidos tras forzar la tercera cartulina amarilla en el encuentro que el Madrid disputó en Nicosia para limpiarse así y pasar limpio a octavos de final. A priori, uno puede pensar que el organismo europeo actuó mal, pero analizando la edición 2017 del Reglamento Disciplinario de la UEFA y si la traducción al inglés del que suscribe no es mala, la sanción a Carvajal está bien puesta. El artículo 15 ('sanción a jugadores y oficiales') recoge de manera clara que habrá suspensión "para dos partidos de competición o un periodo específico por recibir una tarjeta amarilla o roja a propósito". El artículo es claro. Si bien el reglamento de la RFEF no se pronuncia al respecto (aunque el colectivo arbitral español entiende que se modificará, ya que se va adaptando según lo que hace la UEFA), el del máximo colectivo arbitral es más que claro al respecto.

Eso sí, el debate sobre forzar la amarilla va a continuar. Se hace en todas las categorías (incluso en infantil, cadete o juvenil) para no perderse los duelos ante rivales directos, hacer coincidir la sanción con algún viaje personal o incluso para borrarse del típico viaje largo o campo en el que el público se convierte en una manada de animales.

Esa cartulina de Carvajal fue claramente para "recibir una tarjeta amarilla o roja a propósito", ya que no tiene ningún sentido perder tiempo ganando 0-6. Sin embargo, lo que se favorece así es provocar el ciclo de tarjetas con una entrada con la que el colegiado no pueda interpretar que esa tarjeta ha sido a caso hecho. Y todos creemos que en este caso lo mejor ser amonestado por simular una pérdida de tiempo (siempre que no se produzca el ridículo de Ámsterdam en 2010) que por arrollar un contrario, ¿no?

martes, 5 de diciembre de 2017

Imaginación

Posibles cruces del próximo Mundial · NGC

Tenía seis-siete años y no había tabletas, móviles ni consolas. Tras ver Los Simpsons y comer los macarrones de mi abuela Ana, cogía un papel y un boli y me entretenía mientras ella veía alguna novela (hablaba con los personajes mostrando su enfado por lo que hacían o dejaban de hacer). Empezaba mi particular Champions. Recortaba folios para hacer 32 trozos y escribía los nombres de los equipos de la Liga de Campeones: Maribor, Rosenborg, Valencia, Bayern... Aprendí mucha geografía. Tras hacer el sorteo y formar los grupos, simulaba los partidos, mezclando resultados más probables con sorpresas hasta llegar a ver quién era el campeón. En 2015, trece años después, descubrí en el cuarto de mi primo Álex exactamente el mismo juego sin habérselo enseñado. También tenía a su plantilla del Aguadulce benjamín y sus ligas imaginarias apuntando todo tipo de datos. Una imaginación asombrosa.

La pasada semana me acordé de ese descubrimiento de la habitación de Álex, recordando también esos momentos en la casa de la abuela con apasionantes Maribor-Rosenborg. En un sillón mi padre tomaba nota de lo que sucedía en el sorteo del Mundial de Rusia, al igual que el que escribe estas líneas. Posteriormente, para no perder la costumbre de cada sorteo de Mundial y Europeo, simulé el torneo, poniendo los signos de los 48 encuentros ya fijados y después con imaginación hasta llegar a semifinales, donde, naturalmente, está España. Horas antes vi una foto en la que el pequeño Samu, de sólo seis años, hacía su disposición táctica para el Pavía-Oriente de prebenjamín en la pizarra que se había comprado se supone que para estudiar. En otra foto vi que en una hoja escribió la alineación que él pondría si fuese el entrenador. Porque dice que quiere ser entrenador... ¡con seis años! El fútbol no es sólo jugarlo, sino visualizarlo en la mente, soñarlo y vivirlo. Y en eso Álex y Samu, dos enanos, son unos cracks.

martes, 28 de noviembre de 2017

Sos grande, Germán

Germán, con gorra, sostiene el balón firmado por todos sus compañeros del Poli Almería · LEM

Escuché hablar de él en el curso de entrenadores. "Sos grande" era la frase más pronunciada por Juandi, Carlos y Córdoba. Poco después entendí su significado. Con apenas 20 años, tras descubrir las peculiaridades del Poli Almería por redes sociales, Germán Mazzarino recorrió los 9.830 kilómetros que separan Buenos Aires y Almería con el fin de recalar en un equipo que militaba en la sexta categoría nacional española. "Para un argentino jugar en Europa es lo máximo, da igual la categoría", aseguró los otros días en EFE. Realmente la historia de Germán no da para un artículo de opinión o para un reportaje, sino para una novela. Su sueño era vestir la camiseta del Poli Almería a pesar de tener que dejar a su pareja, familia, amigos y trabajo y cruzar el charco para ello. Y lo consiguió, aunque antes jugó en el Lucaneina, donde vivió buenas anécdotas, como la de un encuentro en Antas, donde aficionados locales colocaron los coches encima del campo poniendo las luces largas en los saques de esquina para desconcentrar a Germán y compañía. Cuando la plantilla del Poli Almería tuvo un hueco disponible, Germán encontró la ficha deseada y saboreó los valores de este histórico club de la provincia, entrenando incluso a chavales de seis años.

Mientras leen estas líneas, estará rumbo a Buenos Aires, ya que tiene que resolver unos asuntos de burocracia. Ojalá regrese de nuevo a España. El que suscribe esto ha tenido la suerte de compartir vestuario con él durante un mes y sería un orgullo hacerlo durante mucho tiempo más. Una persona que deja todo para recorrer tantos kilómetros para cumplir un sueño, con numerosos valores humanos y deportivos, merece honor eterno. "¡Sos grandes!", les gritaba a sus prebenjamines. Ahora le decimos nosotros: "¡Sos muy grande, Germán!". La vida necesita más dosis de locura como la tuya.

martes, 21 de noviembre de 2017

Actitud y Fran Fernández

Fran Fernández da una orden en el encuentro ante el Zaragoza · udalmeriasad.com

"Gracias Alberto una vez más. No busques nada extraño en el vestuario. Nos sentíamos tremendamente queridos por los jugadores. Os deseo lo mejor de corazón", escribía un Ramis siempre educado a un hincha unionista en Twitter. No se ha ido el técnico catalán rajando, sí desmintiendo con este tuit que sus ya exjugadores le hiciesen la cama. Sin embargo, uno ve repetido el encuentro ante el Zaragoza del pasado viernes y no da esa sensación, ya que la actitud e intensidad puesta por los catorce futbolistas que portaron la camisola rojiblanca fue bastante mayor que la de encuentros anteriores. Porque se podrán tener más o menos ocasiones de gol, más o menos posesión, jugar en la mitad de campo propio o rival, pero la actitud e intensidad tiene que ser siempre positiva y en las últimas semanas con Ramis no ha sido así. En este aspecto no sólo influye el entrenador, sino que también es misión de los jugadores.

Escrito esto, toca aplaudir el trabajo de Fran Fernández. El técnico almeriense, de la casa, volvió una temporada después a resucitar al muerto, en un gran trabajo que no hizo solo, sino con su cuerpo técnico, como el psicólogo Javi Fernández. Fue una semana dura para ellos, pero gratificante al final. En las situaciones favorables es fácil trabajar, pero en las complicadas verdaderamente se ve la validez. Y Fran Fernández es un técnico perfectamente válido para el fútbol profesional. No por ganar nueve jornadas después o conseguir el primer triunfo como visitante, sino por su trabajo diario, conocimientos, sencillez, humildad y el ángel que tiene, que no es aspecto nimio. Por no hablar de sus ideas, siempre claras. La frase "es una pena que no se confíe más en la gente de la casa" dice mucho de él. Valentía. Pocas veces la vida es justa, pero seguro que con esa aptitud y actitud a Fran Fernández se le verá dentro de poco por televisión. Actitud, esa palabra que en numerosas ocasiones se le olvida a muchos.

martes, 14 de noviembre de 2017

Mercenarios

Once de la UD Almería en el Carlos Belmonte el pasado sábado · udalmeriasad.com

Ojo, no se malinterpreten las siguientes letras porque lo último que pretende el que suscribe es apuntar a los seguidores unionistas, esos que se desplazan a todos los campos de España, esos que van cada dos domingos al Mediterráneo a pesar de saber que seguramente vayan a vivir otra vez una tragicomedia propia al más puro estilo Calderón de la Barca, esos que dejan de hacer planes un sábado para poder ver al Almería por la televisión y reflexionan posteriormente qué han hecho en la vida para merecer eso. Sin embargo, hay algo que se extiende a todos los campos cuando las situaciones no son las deseadas y que es difícil de entender. "Jugadores mercenarios", se escucha, sin ir más lejos, en los instantes finales del último encuentro en el Mediterráneo. La primera definición de la Real Academia Española define el término 'mercenario' como 'dicho de un soldado o de una tropa: que por estipendio sirve en la guerra a un poder extranjero' y la segunda, 'que percibe un salario por su trabajo o una paga por sus servicios'.

Según la propia Real Academia Española, la primera definición está destinada a los soldados y la segunda, a las personas en general. Es decir, los jugadores se incluirían en la segunda acepción, que no es peyorativa. Los futbolistas, como el resto de los mortales (exceptuando casos de periodistas), perciben un salario por su trabajo, por lo que lo de "jugadores mercenarios" no tiene sentido. El cántico se entona en forma de insulto para opinar que esos jugadores no sienten la camiseta, pero, ¿quién la siente de verdad? En la UD Almería, Joaquín Fernández y pare usted de contar. Y se entiende. No se pide que el futbolista sienta el escudo, sino que lo respete. Y esto se hace con compromiso, profesionalidad, trabajo... y no teniendo un mal estilo de vida o arrastrándose por el campo.

jueves, 9 de noviembre de 2017

Alegría, fantasía y osadía

El individuo, dentro de un colectivo que rema hacia el mismo rumbo · Paco Olmo
Artículo anuario X aniversario Diario de Almería (9-XI-17)

Hace ya 22 años que Eduardo Galeano escribía lo siguiente en El fútbol a sol y sombra: "La historia del fútbol es un triste viaje del placer al deber. A medida que el deporte se ha hecho industria, ha ido desterrando la belleza que nace de la alegría de jugar porque sí (...). La tecnocracia del deporte profesional ha ido imponiendo un fútbol de pura velocidad y mucha fuerza, que renuncia a la alegría, atrofia la fantasía y prohíbe la osadía". El escritor uruguayo hablaba hace ya dos décadas de ese balompié negocio, alejado del placer por jugar. Lo más parecido a ese amor por la redonda es el fútbol base. Eso sí, hay que denunciar lo negativo. Hay quienes ven solamente lo malo para alejar a sus pequeños de este deporte, perdiéndose las múltiples ventajas que ofrece a quien lo practica.

Existen ciertos presidentes y directivos de clubs modestos que lo único que pretenden es lucrarse viendo a niños como elementos que le van a generar rédito económico. Existen ciertos coordinadores que a los padres les dan el discurso de la formación por delante del resultado del partido mientras exigen ganar a los monitores porque consideran que así la entidad obtiene así cierto prestigio. Existen ciertos entrenadores cuyo objetivo prioritario es quedar lo más alto posible en la tabla aunque para ello tengan que dejar jugadores casi sin jugar. Existen ciertos miembros de las federaciones que ven a los niños como máquinas de dar dinero. Y, lo peor, existen ciertos familiares que se creen que ellos son los protagonistas; frustrados por no haber llegado a ser profesionales, quieren que su vástago consiga lo que ellos no pudieron, aunque se aleje de esa alegría, fantasía y osadía de Galeano. Probablemente estos padres no sepan que llega uno de un millón -y casi siempre el que menos presión tiene de su entorno- y que su hijo lo único que quiere es disfrutar del juego. La prensa también es fundamental para denunciar esto. Labor encomiable, por cierto, la de Diario de Almería, sacando todas las semanas este fútbol base.

Pero también existen presidentes, directivos, coordinadores, entrenadores (cada vez más formados) y miembros de las federaciones que se desviven por los jóvenes, muchísimos de ellos por amor al arte, sacrificando su tiempo libre para que los pequeños futbolistas disfruten con la pelota mientras mejoran en este deporte, enseñando valores humanos. Para mí es un orgullo y un privilegio entrenar a un grupo de niños que vienen a cada entrenamiento y partido con una ilusión enorme. Futbolistas puros, no contaminados por las malas hierbas anteriormente denunciadas. "Hazle caso al profe", "ah, eso es lo que explicaste el otro día", "gracias por atarme los cordones, árbi", son algunas de las frases que hacen irme a la cama plenamente lleno. Gracias, pequeños.

PD: dejo la última frase para los árbitros, aquellos cuya labor siempre es vejada, olvidándose que sin la misma el fútbol, no sería posible.

martes, 7 de noviembre de 2017

Manuel

Pancarta en el Camp Nou · lavanguardia.com

Manuel es del Plus Ultra y del Barcelona. Del primero porque su padre fue Manuel Murcia, defensa del equipo a partir del curso 66-67 y uno de los históricos de la entidad almeriense. Del Barcelona porque la familia se lo inculcó desde pequeño. En su cuarto tiene la bandera y bufanda culé, una botella de vino conmemorativa de las ligas del 91, 92, 93 y 94, un cuadro con el escudo y unos muñecos de Ronaldinho y compañía, entre otros artículos. Pero Manuel ve el encuentro ante el Sevilla y no se siente respetado por la noche reivindicativa que protagonizó su club. "El FC Barcelona ha exhibido un tifo con la bandera y la palabra 'justicia' en catalán e inglés ('justice')", se podía leer horas después en la web de la entidad, posicionada a favor de la libertad de ochos consejeros cesados del gobierno catalán. "El club azulgrana lamenta los encarcelamientos dictados por la Audiencia Nacional", rezaba el comunicado de la pasada semana, palabras que contrastan con uno de septiembre, en el que se postulaba a favor del "compromiso histórico con la defensa del país, la democracia...". O sea, pide justicia para ocho individuos que han intentado romper la defensa del país.

Manuel también se siente indignado cuando ve cada curso tifos y mosaicos apoyando la independencia (no es una junta directiva, las reivindicaciones se llevan prolongando muchos años), los cuales necesitan de la colaboración del club, ya que no es una simple cartulina. Y si no la guerra Barcelona-UEFA con las esteladas, repartidas éstas incluso a aficionados de otros continentes, que desconocen el significado de la banderita. Manuel es sólo uno de los 340 millones de aficionados culés de todo el mundo. De esta cifra, ¿cuántos quieren la independencia o la libertad para esos ocho sujetos? Lo que consigue el Barcelona es que aficionados como Manuel se bajen del barco, conscientes de que no quieren formar parte de un club que no respeta la pluralidad ni mira por sus aficionados.

martes, 31 de octubre de 2017

Ramis, vete ya

Ramis y Lozano, en la sala de prensa del Mediterráneo · udalmeriasad.com

"En esto del fútbol un día eres Dios y otro, el diablo", escuché en la peluquería ayer. Se referían a Zidane tras perder en Gerona. Si se cuestiona el actual entrenador campeón de Europa por una mala racha, no va a ser menos para el técnico del Almería, con dos empates y un pírrico tanto a favor en los últimos seis encuentros. Tras poner normalidad el excelso Fran Fernández después de claudicar ante el UCAM, llegó Ramis. Los recelos aparecieron en un primer momento, por eso de anunciar a un técnico contrastado y contratar a un novel en los banquillos de Segunda. El trabajo pone a cada uno en su lugar y el técnico catalán salvó a un Almería con muy mala pinta, siendo el quinto mejor equipo desde la jornada 30 hasta la 42, tiempo en el que estuvo. Parte del éxito también fue de Lozano, encargado de traer a Ramis y con quien formó un gran tándem. El que marcase aquel mítico gol de la salvación en el Colombino hizo un gran trabajo como director deportivo poniendo pegamento en un difícil vestuario.

En verano se coloca a Corona de director deportivo y a Lozano en un segundo (tercer o cuarto) plano. Tándem roto. Ramis pide un interior derecho, petición que no se resolvió satisfactoriamente, incorporando antes a un Nauzet que llevaba un año alejado del fútbol profesional. Se marcha Quique (32 goles en dos cursos, pero no valía...) y se ficha a Caballero y Juan Muñoz, que acumulan un tanto entre los dos en 12 jornadas ligueras. Esto es, se forma una plantilla que no mejora a la del pasado ejercicio y a las primeras de cambio parte de la afición apunta a Ramis, mientras Alfonso dirige su atención al colectivo arbitral. Se pueden discutir algunas decisiones, como la de Motta, pero pensar que ese es el problema de la mala racha o que con el italiano la delantera se va a afinar... ¿Apuntamos a Ramis o al palco? Porque la UDA lleva desde 2013 deambulando y Ramis no estaba en ese tiempo...

martes, 24 de octubre de 2017

Los padres modélicos

Ángel habla con su madre antes de un encuentro del CD Oriente bebé · Pedro J. García

Si son habituales a esta columna, sabrán del interés del que suscribe por el fútbol base, no por formar parte de él, sino por considerar que desde pequeño crece el árbol; no tanto por formar a futbolistas que lleguen a la élite, sino que se diviertan practicando deporte a la vez que aprenden valores. Y en todo esto tienen un papel fundamental los padres. Si son habituales a esta columna, habrán leído algún que otro artículo sobre esos padres que se creen los protagonistas en partidos de fútbol canterano. Además de faltar el respeto al árbitro y a los entrenadores, dan órdenes a sus hijos, incluso les riñen (¡y los hay a montones!) porque quieren que los chicos jueguen en un futuro en la LFP, disminuyendo así el sueño frustrado que tienen ellos.

Sin embargo, no recuerdo haber escrito de otros padres, que también existen y en bastante cantidad. También se merecen su momento de gloria, más que nadie. Son los padres modélicos. Tienen que sacrificar dos o tres tardes en semana para hacer de taxistas y llevar a su vástago al campo. Allí mantienen una actitud envidiable y educada, sin entrometerse en las decisiones del entrenador, aunque preocupados cuando el pequeño tiene algún problema personal y hay que comunicárselo al técnico para trabajar de una manera conjunta y solventar las dificultades. Hay que aplaudir cuando llega el invierno y las condiciones climáticas invitan a quedarse en casa, sacrificándose por el corazón que más quieren. En el verano la playa llama, pero ellos se han comprometido con un colectivo. Los fines de semana, días que seguramente no trabajen, más de lo mismo. E imagínense el que multiplique estos entrenamientos y partidos por dos, ya que tienen dos pequeños disfrutando con la redonda. Ellos también existen. Son los padres modélicos, muchas veces olvidados por los que generan más ruido.

martes, 17 de octubre de 2017

Conspiración contra el Almería

Alfonso García, en la sala de prensa del Mediterráneo · udalmeriasad.com

"La sensación que me da es que no fue [el penalti a Ángel García] y luego me lo constatan. No estamos teniendo suerte y nos está tocando remar contracorriente, con muchas dificultades. Entiendo que es una racha que se acabará y alguna vez nos tocará a nosotros también". "El objetivo nuestro será ganar algún partido con estos arbitrajes, creo que hemos hecho méritos para ganar. Nos pitan faltas y tarjetas con una facilidad increíble. A Pozo le hacen 15 faltas y lo echan a él a la calle. No es penalti y el árbitro está justo delante y lo ha señalado. No lo entiendo. La elección del arbitraje debería ser por sorteo y no que elijan los que mandan, es una barbaridad. Yo creo que al final los que deciden son los clubes grandes y nosotros no tenemos peso, ya vemos que aquí nos envían los anticaseros y fuera los caseros". Las primeras declaraciones son de Ramis y las segundas, de Alfonso García. El técnico muestra su malestar con más elegancia y el presidente expone lo que siente como si estuviese en la barra del bar con los amigos. Es interesante lo que dice de la elección del arbitraje, pero afirmar que en casa les envían a los "valientes" y fuera a los "cagaos" tapa la idea de la elección a dedo del arbitraje, idea que pasa a un segundo plano por el lloro.

Está bien que mostrase su disconformidad con la elección de los colegiados, pero el problema no se soluciona delante de los micrófonos, sino en la sede de la Federación. Y si quiere mostrar su malestar, que lo haga de una manera más seria y no hablando de árbitros valientes y cagaos. ¿De verdad alguien cree que hay una conspiración contra el Almería?, ¿no hay otra cosa mejor que mandar a pitar en contra del conjunto unionista? Que cada uno considere lo que estime oportuno, pero si yo fuese presidente, estaría más preocupado, por ejemplo, en que mis tres delanteros sólo han hecho un gol en diez jornadas.

PD: a los que lloran de los árbitros, que cojan un pito aunque sea sólo en un entrenamiento, incluido Albert Santanera. Tío.

martes, 10 de octubre de 2017

El campo del Tíjola

Campo Municipal Los Pinos, en Tíjola · NGC

Apenas tiene nueve años y el campo municipal Los Pinos es una auténtica ruina. Probablemente el peor que hayan visto los ojos del que suscribe, que no han sido pocos. No me pregunten la razón, pero el terreno de juego se construyó sobre una escombrera en la que se echaban residuos, algo que no debieron permitir quienes lo hicieron posible. 450.000 euros costó construir este campo de broma, 225.000 destinados por la Junta de Andalucía. Los problemas, nueve años después, son más que evidentes, pareciendo estar en una piscina de olas de un parque acuático en lugar de en una instalación deportiva, con continuos cambios de nivel y hoyos. Realmente no ha hecho falta esperar nueve años para darse cuenta, ya que apenas veinte meses después de su construcción, el arquitecto municipal realizó un informe indicando el hundimiento del césped. Hace ya casi un año, debido a la climatología, hizo que el estado se agravase, realizándose un estudio geotécnico del terreno, siendo la solución 997.000 euros para arreglarlo, ¡el doble de lo que costó!

Sin embargo, el dinero debe dar igual en este caso. No se pueden pedir peras al olmo, esto eso, casi el millón de euros que cuesta arreglarlo según este estudio. Pero los vecinos del municipio sí están en su derecho de exigir soluciones, ya que no se trata de un asunto baladí, puesto que tres equipos de diferente edad están federados, entrenando y compitiendo en Los Pinos; por ende, jugadores de toda la provincia visitan este campo en el que cada árbitro tendría el deber moral de indicar en el acta que no está acondicionado para la práctica deportiva. No es ninguna tontería, no es que el balón no pueda rodar en condiciones, es que una mala pisada supone una lesión, y quién sabe si de gravedad. Por no hablar de la poca distancia entre las líneas que delimitan el terreno de juego y las bandas, y los aspersores sin tapar propensos a algún accidente. Los encargados de construir este campo, relativamente nuevo, se lucieron.